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LA TENSEGRIDAD o la deshumanización del conocimiento

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Han corrido muchos ríos de tinta en estos 33 años, desde que apareció el primer libro del antropólogo Carlos Castaneda y la obra se ha mantenido como un clásico, pese al propio autor, a Verde Claro y a los fanáticos de la tensegridad.

 

¿Qué es lo que ha sucedido con el fenómeno Castaneda y qué es lo que ha pasado con la Toltequidad?

 

Castaneda fue tocado por el Poder, para que difundiera masivamente los ancestrales conocimientos de los Toltecas del México Antiguo.

 

Se dice que Castaneda murió y la "empresa" Verde Claro, que ha "comercializado" las enseñanzas de "don Carlos", no ha logrado difundir masivamente la tensegridad, que ahora tiene adeptos en varios países, pero que sigue estando en pequeños grupos de practicantes obsesionados.Es curioso que un legado de conocimiento, tan importante y que estuvo durante siglos de manera secreta entre los indígenas, ahora pertenezca a una "empresa" con "derechos reservados" y que los usufructuadotes sean personas no indígenas, que desvalorizan toda la experiencia cultural que le da origen a "su conocimiento" y que sólo les importa obsesivamente la tensegridad.

Es un error tratar de "usar" a la toltequidad, rechazando la base cultural que le sustenta. La tensegridad ni por mucho es la esencia de la toltequidad, como la llamaba don Juan Matus o la Toltecáyotl, como la conocen los historiadores.

 

La Toltecáyotl es el fruto florecido del pensamiento Mesoamericano que permitió, no sólo el esplendor del México Antiguo, sino que ha permitido que los mexicanos hayamos podido sobrevivir a los cinco siglos de feroz colonización y negación.

 

En efecto, la Toltecáyotl es una compleja forma de entender la vida y el mundo, que tiene que ver, no sólo con la "tensegridad". Desgraciadamente el colonialismo ha hecho que los mexicanos despreciemos lo propio y exaltemos lo ajeno. Una vez me comentó José Agustín, que en 1968, llevó el primer libro de Castaneda al Fondo de Cultura Económica y no le hicieron caso para su publicación. Tuvieron que pasar muchos años, para que la obra fuera conocida en todo el mundo, para que con un prologo de Octavio Paz, el Fondo se decidiera a publicarla. En un país colonizado, ¡como es posible que un indio pueda tener algún conocimiento, y poco han cambiado los que dirigen a México, porque recientemente los senadores y diputados, le negaron a las comunidades indígenas la aprobación de una ley que les reconociera sus derechos.

 

Los únicos "guerreros" que yo conozco, "los de a verdad", son los pueblos indios. Si no fueran practicantes culturales de la Toltecáyotl (no racionales), no habrían podido sobrevivir a su muerte histórica. Un indígena tiene que seguir las técnicas que don Juan le recomienda a Castaneda, no para ser "muuderrno" o estar "in", o ser de la "nueva era"; sino para simple y sencillamente sobrevivir en un mundo donde la injusticia, la explotación y el genocidio es el pan nuestro de todos los días. El ser inaccesible, el ser responsable, el parar el dialogo interno, el hacerse responsable, el llevar a la muerte como compañera, la marcha de poder, el ser frugal y un largo etcétera, nos describen a un indígena común.

 

Así que es curioso ver como un puñado de "iluminados" han tomado la toltequidad, la han patentado y la venden por todo el mundo. No sólo niegan el valor cultural de su conocimiento, sino que también niegan la maravillosa experiencia que vivió en México su "guru", en la búsqueda de ese conocimiento.

 

En efecto, mucha gente que practica la tensegridad, desvaloriza la interesante y valiosa obra de Castaneda. Para ellos lo único importante es la tensegridad.

 

Esto es un gran error, pues al descontextualizar la tensegridad de la Toltecáyotl, la tensegridad se convierte en un instrumento peligroso. Es como hablar de un filoso cuchillo sin mango, el simple hecho de tomarlo con fuerza nos puede herir.

 

Lo mismo ha pasado con las artes marciales de Oriente. En Occidente se han comercializado y han perdido su contexto cultural filosófico y se han convertido en otra "empresa" más del "mundo libre". Cuantos locos se creen "guerreros ninjas" en las calles de las grandes ciudades. Cuantas veces no ha pasado usted por un local y los escucha fieramente gritar y exhibir sus rutinas guerreras.

El asunto clave esta en poder evaluar, sí lo que esta sucediendo con la tensegridad, es lo que el poder le encomendó a Castaneda. Debemos de recordar que don Juan le enseña a Castaneda, que un hombre de conocimiento recibe una tarea antes de "irse" y Castaneda asume que la difusión del conocimiento fue "su tarea", pero, hoy más que nunca, ante la "muerte" de Castaneda y las manipulaciones que ha hecho Verde Claro, vemos que la práctica de este conocimiento se reduce a círculos cada vez más reducidos y vemos individuos, cada vez más fanatizados y dogmatizados, alejados totalmente del sustento cultural que le vio nacer. Descontextualizar a la tensegridad es deshumanizar el conocimiento. Eso es lo que desgraciadamente vemos que les esta pasando a los ayatolas de la tensegridad. Parece ser que el fundamentalismo ha tocado las puertas entre los fanáticos practicantes.

 

Nada se ha perdido, porque ahí sigue la obra para quien tenga el suficiente poder personal para vencer la obsesión y el oscurantismo individualista.

 

Nada se ha perdido, porque don Juan Matus, es uno sólo de los muchos linajes que existen de la Toltecáyotl. El conocimiento de los toltecas sigue vivo, vibrante y vigente. Acechando el momento oportuno de su revelación exaltante.

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