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MATLATZINCAS Y OCUILTECOS: TLAHUICAS.

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La población   

 

 

Las lenguas matlatzinca y ocuilteca constituyen la familia Matlatzinca, que forma parte del tronco Otopame. Algunos especialistas consideran que ambas lenguas se diferenciaron hace unos mil quinientos años, hasta llegar a constituir dos idiomas independientes, aunque íntimamente relacionados.   

 

 

De acuerdo con el Censo general de población de 1990, en el Estado de México había 1205 hablantes del matlatzinca mayores de cinco años, mientras que a nivel nacional el número se incrementaba a 1452. Por su parte, la población de cinco años y más que habla el ocuilteco fue de 642 individuos, y a nivel nacional el número se elevó a 755. El total de los ocuiltecos son bilingües, mientras que sólo siete matlatzincas hablan únicamente su lengua materna.

 

 

Quizá el alto grado de bilingüismo prevaleciente en ambos grupos ha dado lugar a que en los censos de población se verifique un subregistro, por lo que muchos matlatzincas y ocuiltecos han sido considerados como no indígenas.   

 

 

Ambos grupos étnicos, conocidos genéricamente como tlahuicas, viven confinados en sólo dos pueblos del Estado de México, los matlatzincas habitan en San Francisco Oxtotilpan y los ocuiltecos en San Juan Atzingo. San Francisco Oxtotilpan pertenece al municipio de Temascaltepec, limítrofe con los de Valle de Bravo, Amanalco, Zinacantepec y Zacazonapan. El poblado está situado a 30 km al sur de Toluca, capital del Estado de México. Se encuentra enclavado en un pequeño valle al pie del Nevado de Toluca, a 3 000 rnsnm. Debido a esta circunstancia, el clima es frío, con temperaturas que en el invierno llegan a descender hasta los 15°C bajo cero.   Dentro de la jurisdicción de San Francisco Oxtotilpan se encuentran algunas áreas con pinos, ocotes, encinos, oyameles, álamo blanco y otras especies propias de las zonas altas. Por lo reducido de la superficie del poblado, no puede decirse que exista una fauna específica; sin embargo, es posible encontrar conejos, armadillos, ardillas y tacuaches. El territorio de San Francisco es cruzado por el río Amanalco, afluente del Lerma, el cual recibió, en la época colonial, el nombre de Matlatzingo, por correr a través la entonces vasta región matlatzinca.   

 

 

San Francisco se ubica sobre la carretera federal que parte de Toluca, y se prolonga hasta Almalua, Temascaltepec, Ciudad Altamirano, para terminar en Ziguatango, Guerrero. Por su parte, San Juan Atzingo se localiza en el municipio de Ocuilan, limítrofe con el estado de Morelos y muy cerca de las ruinas prehispánicas de Malinalcó y del santuario de Chalma. La altura promedio de la zona es de 2 500 msnm, y el clima es frío con temperaturas que en el invierno llegan a varios grados bajo cero. Su flora es variada, con abundancia de pináceas, encino, madroño, aguacatillo y fresno. También cuenta con árboles frutales como: pera, manzana, durazno, capulín y tejocote. La fauna es similar a la existente en San Francisco Oxtotilpan. El río Atzingo, afluente del Lerma, nace en los cerros de Zempoala y corre a través del asentamiento ocuilteca.   

 

 

La tenencia de la tierra entre los matlatzincas es de carácter privado y ejidal. Una persona puede poseer varios lotes de uno y otro tipo simultáneamente, los cuales con frecuencia se encuentran dispersos. Los ocuiltecos mantienen la forma de tenencia comunal, incluyendo los pequeños terrenos boscosos. En ambas etnias la principal actividad económica es la agricultura de temporal, en ella sobresalen los cultivos de maíz, frijol, chile, cebada, avena y trigo. En San Juan Atzingo el chícharo se cultiva con fines comerciales y su importancia sólo es superada por el maíz, en tanto que en San Francisco es la papa la que se produce con fines mercantiles. Las técnicas agrícolas utilizadas por ocuiltecos y matlatzincas son rudimentarias; se emplean el azadón, el espeque, la coa, la yunta de bueyes y el arado de madera o de hierro. El maguey es muy abundante y se utiliza para elaborar pulque, el cual constituye un complemento alimenticio, sin que haya un excedente para la venta.   

 

 

Debido a que en ninguna de las dos regiones existen pastizales importantes, la ganadería mayor es inexistente. Entre las especies menores predominan el borrego y la cabra, que sirven tanto para la venta, como para la alimentación; con los mismos propósitos se crían gallinas y guajolotes. Los reducidos bosques proporcionan la madera que sirve para la construcción de casas y como leña; sólo los ocuiltecos comercian con ella.   

 

 

Los dos grupos étnicos complementan sus bajos ingresos económicos con la venta de su fuerza de trabajo, ya sea en las explotaciones forestales vecinas o emigrando temporalmente a las ciudades de México, Toluca o Cuernavaca, en donde se emplean en trabajos no calificados. Es frecuente que la emigración sea definitiva, principalmente a la ciudad de México; este fenómeno permite pronosticar que, de continuar el alto grado de emigración y la difícil situación socieconómica, tanto matlatzincas como ocuiltecos corren el peligro de asimilarse de manera total a la cultura mestiza.   

 

 

Las viviendas de San Francisco se caracterizan por tener paredes hechas con tabique cocido; muy pocas casas conservan el techo de tejamanil o lámina acanalada. Poco más del 50% de las viviendas tienen piso de tierra apisonada, mientras que el del resto es de otro tipo de material. En comparación con las de otros grupos indígenas, la vivienda matlatzinca es amplia, y consta normalmente de dos cuartos rectangulares que sirven como dormitorios, y una cocina anexa. En el solar se localizan los macheros en donde se encierran los caballos y muías; también hay chiquero y gallinero y, en ocasiones, un temazcal. El promedio de ocupantes por vivienda es de 4.41. Los servicios intradomiciliarios con los que se cuenta son deficientes; la mayoría de las casas carecen de drenaje, y sólo la mitad de ellas poseen agua entubada y electricidad. Las difíciles condiciones socioeconómicas y de servicios colocan a la zona en la que se asienta el grupo matlatzinca entre las de alta marginación.   

 

 

Las viviendas de San Juan Atzingo son de madera, por ser éste un material de fácil obtención, y sus características siguen el mismo patrón que las de los matlatzincas. Las condiciones de marginación de los ocuiltecos son similares a las de los matlatzincas.   

 

 

El espacio comunitario de los matlatzincas se caracteriza por tener en el centro del poblado la iglesia del santo patrono, los edificios públicos, algunos comercios y casas habitación. La mayoría de los habitantes viven en alguno de los siete barrios que se ubican en las laderas de las colinas. Cada barrio se divide en múltiples parajes en los que habita una familia extensa, lo que da lugar a una gran dispersión de la población. Debido a lo pequeño de los barrios, éstos no tienen una organización política o religiosa propia. San Juan Atzingo también está dividido en barrios, con similares características a las de San Francisco.   

 

 

Los ancianos gozan de un gran respeto entre la población y son quienes toman las decisiones que atañen a la comunidad.   

 

 

En las dos poblaciones el matrimonio se realiza a temprana edad, y es común que la pareja vaya a vivir a la casa del padre del esposo por un tiempo indeterminado, en tanto puede formar su propio hogar. El compadrazgo se establece con motivo de la celebración del bautismo, el matrimonio y la confirmación, y su desempeño es oneroso para el padrino, pues a él le corresponde cubrir los gastos de la fiesta.   

 

 

Es importante resaltar la gran solidaridad que existe entre los matlatzincas, lo que les ha permitido conservar, en cierto grado, su identidad étnica. Así, aquellos que se han visto en la necesidad de radicar en otras poblaciones, siguen manteniendo una estrecha relación con su lugar de origen, asistiendo a las fiestas del pueblo y cooperando en los gastos de las obras en beneficio de la comunidad.   

 

 

Tanto San Francisco Oxtotilpan como San Juan Atzingo han perdido su organización tradicional y actualmente son agencias municipales, con los funcionarios que corresponden a las mismas. Los asuntos relacionados con la tenencia de la tierra son atendidos en San Francisco por un comisariado ejidal, y en San Juan Atzingo por un comisionado de bienes comunales. Hace varios años se creó el Consejo Supremo Matlatzinca y el Consejo Supremo Tlahuica, los cuales representan a sus respectivas etnias ante las autoridades estatales y federales. Los funcionarios de este Consejo son personas de edad y con antecedentes de haber desempeñado de manera eficiente otros cargos políticos o religiosos; son electos democráticamente por la comunidad y no reciben ninguna remuneración.   

 

 

 

La principal fiesta religiosa entre los matlatzincas es la de san Francisco de Asís, santo patrono del pueblo, el 4 de octubre. El 15 del mismo mes se celebra la de santa Teresa, patrona del barrio del mismo nombre y segunda en importancia de los santos, y el 12 de diciembre la de la virgen de Guadalupe. En las festividades tocan las bandas de música del lugar y participan diversos grupos de danzantes. Los ocuiltecos festejan el 31 de enero a san Juan Bosco, y el 24 de junio a san Juan Bautista. También son importantes las celebraciones en honor de la virgen de Guadalupe, de los Fieles Difuntos y la Semana Santa.

 

 

 

 

Tomado de:

 

 

 

 

http://www.medicinatradicionalmexicana.unam.mx/pueblos.php?l=2&t=matlatzinca&mo=&demanda=&orden=&v=     

 

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