EL PROBLEMA ES EL MODELO ECONÓMICO.....y nuestros dirigentes.

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Las privatizaciones han sido un rotundo fracaso en México y en el mundo. El neoliberalismo económico y la globalización, han empobrecido peligrosamente a cientos de millones de personas a cambio de que un puñado de personas, empresas o familias se enriquezcan, hasta alcanzar niveles insultantes.

 

Occidente y el grupo de los ocho, dirigen la economía mundial a un precipicio suicida. Por la ambición desmedida e irresponsable, que no toma en cuenta el sufrimiento de los seres humanos y la destrucción del planeta por la depredación y la contaminación. No es exagerado señalar que de seguir las cosas como van, con este rumbo y a este ritmo, el planeta entrará en una fase de colapso catastrófico.

 

La visión economisista de la vida y del mundo, la perdida del humanismo y el respeto a la naturaleza, la falta de un nacionalismo y amor al pueblo, de nuestros dirigentes, esta llevando a la nación mexicana por los tiempos más oscuros y dolorosos de su reciente historia.

 

El modelo económico que nos han impuesto “los mercaderes” a través del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio, sumado a la corrupción, la ineptitud, la falta de una democracia participativa, la perdida de las identidad cultural y nacional, esta destruyendo lo que fue el proyecto nación de Morelos, Juárez, Zapata y Cárdenas.

 

Desde Miguel de la Madrid, los tecnócratas y el neoliberalismo económico entraron en operación en México. Recuerden que los tecnócratas entraron a “salvar” el país de “los corruptos e ineficaces políticos”. Los excesos de Echeverría y López Portillo, fueron el pretexto.

 

Sin embargo, amable lector, recuerde usted que en aquellos tiempos le economía estaba en una crisis de liquidez, pero no en la banca rota como ahora. Teníamos mayor autodeterminación económica y no estábamos endeudados y a las ordenes del capital financiero internacional como ahora. El modelo económico estaba dirigido hacia el desarrollo y fortalecimiento del mercado interno, las empresas contaban con protecciones arancelarias que les preemitía sobrevivir en una economía cerrada.

 

Es cierto que el mudo cambió y que nosotros tendíamos que cambiar también, pero a nuestro ritmo, con nuestras condiciones y en nuestra propia dirección. Sin embargo, los tecnócratas han entregado sumisa y traidoramente a la nación mexicana y a su pueblo, a los voraces intereses del capital financiero internacional.

 

El modelo que nos han impuesto es el de la exportación, entiéndase ser maquilladores, lo que implica tener inversiones inestables y volátiles, vender la fuerza de trabajo del pueblo en una miseria y reducir a los mexicanos al esclavismo económico y cancelar el futuro de un sólido bienestar.

 

Pagar el servicio de la deuda externa antes que crecer, entiéndase que los que dirigen este país han entregado a la nación al agio internacional, donde nos prestan para pagar intereses por los siglos de los siglos.

 

Privatizar las empresas del pueblo de México y entregarlas en calidad de obsequio a los capitales foráneos y locales. Esto lo hizo Salinas en medio de una escandalosa corrupción. El lector debe saber que las empresas privatizadas eran el patrimonio de nuestros hijos y la fortaleza del Estado. Las privatizaron, debido a que “el gobierno era un mal administrador”. La privatización bancaria demostró que los “banqueros salinistas” fueron, además de ineptos, impresionantemente corruptos.

 

En el “nuevo orden económico internacional”, los tecnócratas han aceptado mansa y cínicamente la inserción de nuestro país y su pueblo, como una área (no nación) de mano de obra barata y una zona de extracción de recursos naturales, un mercado abierto de productos chatarra y una población de cien millones de personas que no tienen la capacidad de producir su alimento.

 

Desde de la Madrid hasta Zedillo, todos fueron dóciles achichincles, destruyeron al PRI, privatizaron todo el patrimonio de la nación, hicieron todo lo que les mandaron ciegamente, hasta cambiaron el articulo 82 de la Constitución para que un hijos de extranjero pudiera ser presidente. Vicente Fox, no es más que la continuación del proyecto neoliberal. La plataforma ideológica del PRI, sumada al cansancio y frustración social del pueblo, obligó a crear una nueva estrategia que permitiera renovar esperanzas y abrir una válvula a la presión social, en la que con Fox cambiaria todo para, seguir igual.

 

El gobierno esta llevando una política económica que solo favorece a los grandes capitales foráneos y esta empobreciendo a millones de mexicanos. Se ha condenado al desmantelamiento al proyecto posrevolucionario. Se acabó la autosuficiencia alimentaria, ahora se importará los alimentos. Se cerró el proyecto de industrialización, ahora nos convertiremos en una zona maquiladora de la industria transnacional, se acabó la seguridad social, se privatizaran los servicios médicos.

 

Se canceló el sistema de educación superior e investigación, ahora se privatizará la educación superior y se compraran las pocas patentes que se necesiten, en virtud de que no existe un proyecto industrial. Los mexicanos tendrán educación media terminal para capacitarse como técnicos y operarios. Como se aprecia, el problema viene del modelo económico y de la falta de amor a la nación mexicana.

 

No es que México sea un país pobre, pues ocupamos el segundo lugar como clientes de E.U., somos la décimo tercera economía del mundo, contamos con una de las reservas de petróleo más importantes del mundo, estamos pagando religiosamente cada año entre 10 y 15 mil millones de dólares, solamente de intereses de la deuda externa, tenemos a 13 de los 100 millonarios más ricos del planeta, pero sobre todo, somos cien millones de personas muy trabajadoras y bastante sufridoras, con valores familiares y a pesar de todo, con una fuerte raigambre cultural, anclada a nuestra “civilización madre”. El problema es quienes nos dirigen, quienes se han adueñado de la presidencia.

 

Para finalizar esta reflexión, me permito transcribir un memorandun, que el Secretario de Estado, Richard Lansing, le envió al presidente Wilson en 1924, como una recomendación de cómo apoderase de la riqueza de nuestro país:

 

“México es un país extraordinariamente fácil de dominar, porque basta con controlar a un solo hombre; el presidente. Tenemos que abandonar la idea de poner en la presidencia mexicana a un ciudadano americano, ya que eso llevaría otra vez a la guerra.La solución necesita de más tiempo; debemos abrirles a los jóvenes mexicanos más ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y en el respeto al liderazgo de Estados Unidos. México necesitará administradores competentes. Con el tiempo, estos jóvenes llegarán a ocupar cargos imperantes y eventualmente se adueñarán de la presidencia. Sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que queramos. Y lo harán mejor y más radicalmente que nosotros…”

 

Como ve, amable lector.... ¡ya lo lograron!

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