LAS OSCURAS FUERZAS DE LA INERCIA DE LA MATERIA

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En la historia de la humanidad han existido dos fuerzas opuestas en las que se han debatido los individuos y las civilizaciones. Una es la búsqueda del desarrollo espiritual de la existencia y la otra es la búsqueda de la riqueza material.

 

Dos formas de ver la vida y entender el mundo. El culto al Espíritu o el culto al Becerro de Oro. La realización de la vida en el plano espiritual o la realización de la vida en el plano material. Una visión superior de la existencia o una visión limitada de la vida.

 

En efecto, las grandes proezas humanas o las más terribles barbaridades se han cometido en estos dos sentidos de la existencia. Lo mismo en existencias individuales que en reinos, imperios o naciones.

 

Sin embargo, en los últimos dos siglos podemos afirmar que la tendencia material de la vida ha ido ganado terreno al sentido espiritual del mundo y de la vida.

 

Nunca como hoy y de manera “globalizada”, las fuerzas oscuras que rinden culto al becerro de oro han tenido más poder y control sobre la vida de los seres humanos y los pueblos. No es una exageración decir que estamos viviendo una edad oscura de la humanidad. Las fuerzas más negativas tienen casi el control del planeta.

Los adoradores del becerro de oro, aquellos que llamamos “los mercaderes”, son los que rigen los destinos del planeta y la mayoría de los seres humanos… usted amable lector y el que escribe, estamos ajenos e indefensos a esta amenaza que esta poniendo en riesgo, nos solamente la vida de la especie humana, sino del planeta mismo.

La contaminación no sólo es física, sino fundamentalmente es de carácter espiritual. Por supuesto, la contaminación del planeta no es más que un “efecto” de la contaminación espiritual de la humanidad. Para llegar a tener nuestro habitad lleno de basura, necesitamos antes tener nuestro espíritu contaminado.

 

La gente ya no se inmuta, no se avergüenza de vivir en la basura. Es asombroso ver en las calles como la gente sin ningún pudor tira basura. Es lamentable entrar a las casas de muchas personas y ver la suciedad y el descuido, sin importar clase social.

 

¿Cómo es que hemos llegado hasta aquí? Y lo más importante, ¿a dónde nos dirigimos?Creemos que la pérdida del sentido sagrado y espiritual de la vida ha sido una de las causas más importantes. No es la fuerza de los mercaderes, sino nuestra debilidad espiritual. El poder de los mercaderes lo hemos construido en la vida diaria los seres humanos.

Los mercaderes decretaron “la muerte de Dios” a través de sus filósofos en el siglo XIX, pero nosotros lo hemos abandonado en nuestra vida cotidiana. Los mercaderes alientan el sentido de nuestra existencia a través del dinero y el consumo por medio de la TV y los medios masivos, pero nosotros hemos cerrado la puerta a la posibilidad de trascender la vida material y llegar a la vida eterna del Espíritu, como lo afirman todas las religiones antiguas de la humanidad.

Para la mayoría de la “gente moderna” el sentido de la vida sólo se encuentra en los placeres terrenales, en el aquí, el ahora y el dinero. Toda la enseñanza de una vida virtuosa que nos legaron Zoroastro, Akenatón, Krisna, Moisés, Quetzalcóatl, Buda, Confucio, Lao Tse, Cristo, mister Dólar la desecha de un plumazo. Hemos llegado a este oscuro callejón de la existencia humana por haber perdido la dimensión espiritual de la existencia.

Los mercaderes no actúan como seres humanos, de hecho, no son seres humanos, pues actúan más como virus que como mamíferos. En efecto, amable lector, usted ha pensado quien dirige los destinos de la humanidad, es decir, quienes tienen el dinero y el poder, esas quinientas personas, familias o empresas que son las dueñas del mundo financiero… ¿no saben que están condenado a la humanidad y al planeta mismo a su destrucción? ¡Por supuesto que si lo saben y lo están haciendo “por nota”!

 

Cada día los trabajadores de todo el mundo se vuelven más pobres, cada día la contaminación y la destrucción de la naturaleza avanza en todo el planeta, cada día la educación se deshumaniza, cada día la gente deja de creer en Dios, cada día el dinero es más y más importante… sobre todas las cosas, sobre la ética, la moral, los principios, la ley.

 

Si la humanidad y cada uno de nosotros, no tomamos conciencia de este problema, los días están contados para la humanidad. Todo este problema, por más difícil que se nos presente tiene una solución y esa solución esta en nosotros mismos.

 

El campo de batalla esta en nuestro cerebro y nuestro corazón. Como le llamaban nuestros Viejos Abuelos a esa inmensa lucha que el ser humano tiene que librar en el centro de su ser, “La batalla florida”.

 

Esa batalla es cotidiana y esta en todos los espacios de nuestra vida cotidiana. De hecho, ese es el sentido de la vida… luchar contra la inercia de la materia. Vivir luchando en contra de nuestras debilidades y estupideces para darle un sentido y trascendencia a nuestra existencia. Amable lector… ¿ha pensado cuál es el sentido profundo y último de su existencia?

 

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