Cursos

Podcast

Canales Youtube

Visitantes

27,824,313

HOMENAJE A MICTLANTECUTLI EL SEÑOR DE LA MUERTE

Hits:14428

 

Existen dos grandes misterios en los que la humanidad siempre ha empeñado toda su sabiduría. El nacimiento y la muerte.

 

El misterio de la vida inicia con el misterio del nacimiento. La pregunta es fundamental… de dónde venimos?

La segunda gran interrogante de la vida es precisamente… a dónde vamos después de la muerte. Y entre estas dos grandes cuestiones, se desarrolla el complejo tejido de nuestras vidas.

 

La pregunta que cada uno de nosotros si puede y debe contestar es… cuál es la razón trascendente de mi existencia? Más allá de respuestas tibias y mentirosas con las que siempre rehuimos este tema. Cuál es el propósito supremo de la existencia. Cuál es la misión que tenemos cada uno de nosotros encomendada en la vida.

 

Las personas morimos como hemos vivido. No puede ser de otra manera. De hecho, se muere a cada segundo, y nuestro cuerpo nace y muere cada día en el plano celular.

 

Los mexicanos hemos heredado de nuestros Viejos Abuelos el culto a la muerte, porque en ello se debate el culto a la vida. En efecto, no se puede llegar a tener “conciencia” de la vida, si no se tiene plena conciencia de la muerte. Vida y muerte son para el pueblo de México una misma realidad. Una dualidad indisoluble y sagrada, que ha sido reverenciada desde los tiempos más remotos.

 

Después del 12 de diciembre, el día de nuestra “Madre Querida”, la Fiesta de Día de Muertos nos une a todos los mexicanos de ayer y de hoy, del Norte y del Sur, ricos y pobres. Por qué este culto milenario a la muerte? Qué es lo que nos motiva a no perder la tradición? Qué está más allá de nuestra pobre racionalidad?

Los mexicanos en general, pero los oaxaqueños en particular tenemos trato íntimo con la muerte. Somos los hijos de los hijos de los Viejos Abuelos, aquellos que hace muchos siglos construyeron Teotihuacan, Mitla y Monte Alban a la gloría del Espíritu humano.

 

No pude ser de otra forma. En nuestro banco genético de información cultural existe una gran herencia de sabiduría y conocimiento sobre la muerte. Durante 7500 años los Viejos Abuelos, desde la invención de la agricultura y el maíz, hasta la llegada de los invasores, crearon, investigaron, desarrollaron un complejo y abigarrado mundo de ideas sobre la vida y la muerte. En ese maravilloso universo de sabiduría, Mitla era el centro palpitante de la Muerte.

 

El Señor Mictlantecutli y la Señora Mictlanteciuatl tenían sus dominios en este sagrado lugar. Mitla durante miles de años fue la puerta misteriosa al Mictlán, el lugar sacro de los descarnados.

Los mismos españoles, que a su llegada a estas tierras encontraron funcionando a toda su capacidad, lo que hoy llamamos “zona arqueológica”. Ellos mismos escribieron asombrados que Mitla era tan importante para los antiguos mexicanos, como lo era para los cristianos San Pedro en el Vaticano.

 

Fue el obispo Alburquerque quien mandó destruir en el Siglo XVI este esplendido recinto que estaba consagrado al símbolo místico espiritual de la muerte ritual y se mandó construir su palacio en el costado Norte de la catedral en la Ciudad de Oaxaca, para simbolizar que se había eclipsado el poder indígena y que en ese entonces se erguía en la Ciudad de Oaxaca. Sin embargo, hoy el palacio arzobispal esta en decadencia y hoy vemos como resurge Mitla con una poderosa fuerza que encabezan sus jóvenes.

 

Casi todos los pueblos del mundo, así como todas las filosofías y religiones nos hablan de una necesaria muerte al mundo material, para penetrar a la eternidad de la vida espiritual. Morir a la materia finita para renacer eternamente en el espíritu inmortal. Vencer nuestras debilidades, carencias y estupidez, dándoles una “muerte simbólica” para renacer en la luz de la conciencia espiritual.

 

El mensaje es claro y esta labrado en todas las grecas que decoran Mitla. La cruz de Quetzalcóatl, el símbolo del sacrificio espiritual, del soplo divino que le da conciencia a la materia y que brota de un caracol partido transversalmente. El símbolo del rayo representación divina de Cosijo, el Señor del Agua que nos habla del mundo material. Un mensaje que es eterno y permanente, universal para todas las conciencias decantadas que buscan darle un sentido trascendente y espiritual a su vida.

 

Esta es la razón por la cual Mitla es un símbolo universal del espíritu humano, que busca librar las barreras de la materia ante su muerte física y trascender en el “más allá”, en la región de los muertos.

 

Mitla fue construido “en el centro del mundo espiritual” por los antiguos mexicanos, y en los últimos cinco siglos ha estado “dormida”, esperando pacientemente los rayos de esperanza de un nuevo amanecer espiritual. Las piedras noblemente siguen manteniendo el mensaje que nos dice reiteradamente que la materia es finita y temporal; y que el Espíritu es inmortal.

En el inicio del tercer milenio, son los jóvenes de Mitla los que están anunciando el resurgimiento espiritual de este recinto consagrado a la vida eterna a través de la muerte de nuestras debilidades y flaquezas del mundo material.

 

En estos tiempos tan difíciles. Donde la deshumanización y la enajenación están invadiendo todos los espacios, privados y públicos de la existencia humana. Donde los adoradores del “becerro de oro” todo lo depredan y denigran, Mitla surge desde las entrañas de sus cavernas, con una fuerza telúrica para despertar las conciencias adormecidas por el culto a la materia, al dinero y el consumo.

 

El futuro de México es su pasado, y el futuro de los mexicanos son sus jóvenes. En Mitla, bajo la protección del Señor Mictlantecutli los jóvenes ponen sus ojos y sus corazones en la sabiduría de nuestros Viejos Abuelos. El pasado y la juventud se convierten en el futuro, no solo de esta población, sino en la esperanza del pueblo de México.

 

Los jóvenes, este Festival y el pueblo de Mitla, harán en pocos años que todos los mexicanos vengan a celebrar a esta tierra santa, la muerte a la materia y a iniciar el culto a la vida eterna del Espíritu Humano.

 

El Señor y la Señora de la Muerte, nuevamente nos darán su guía y su fuerza para construir un mundo más humano y más justo. Los sitios sagrados del Anáhuac empiezan a despertar. No es casual que hoy estemos en la alborada luminosa del resurgimiento de los valores y principios, éticos y morales, con los que un día nuestros sabios antepasados, construyeron una de las seis civilizaciones más antiguas del mundo y con un origen autónomo.

 

Mitla renacerá de sus cenizas, despertará de ese profundo letargo en el que estuvo estos 500 años de injusta colonización esclavizadora de sus hijos.

 

Bienvenida la conciencia de la vida a partir de la conciencia de la muerte. Sabremos valorar más nuestra vida a través de valorar las consecuencias de la muerte. Tendremos más elementos para trascender el limitado espacio donde se encuentra aprisionado, temporalmente el Espíritu. Renaceremos del recuerdo de nuestros muertos, de sus tradiciones, de sus costumbres. (16/04/2018)

¡Que viva el Señor de la Muerte!

Buscar