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EL CAMINO DE LOS GUERREROS TOLTECAS DEL MÉXICO ANTIGUO

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La cultura Occidental domina al mundo desde el siglo XVI. Los aproximadamente 9500 años anteriores, Europa no fue más que un extremo marginal del continente Euroasiáticoafricano, poblado de salvajes pueblos belicosos.

 

Pero desde el "descubrimiento del Nuevo Mundo", que no es más que la formulación de un proyecto de dominación ideológico, político y religioso, sustentado en el poder económico y militar, donde se inaugura un nuevo orden mundial, en el que los mercaderes apoyados por los militares se apoderarán poco a poco del planeta a través de la globalización y modernización, derrotando a las noblezas, los imperios, las religiones, las ideologías, las sociedades y el humanismo.

 

El imperio del becerro de oro. El dinero como el bien supremo de lo humano. Los capitales financieros viajando a velocidades de la luz a través de las supercarreteras de la información. El imperio del mercado.

 

Esta forma de entender el mundo y la vida y que ahora llamamos "cultura Occidental", tiene tres culturas en las que se sustenta y toma su esencia. La cultura judeocristiana, la cultura grecolatina y la cultura germánica son la fuente sustentadora, pero especialmente la cultura judía en torno a la concepción de la materia y la riqueza material.

 

Pues bien, esta cultura a tratado a lo largo de estos 506 años, no sólo de desaparecer literalmente a nuestros pueblos originarios para apropiarse de sus tierras y recursos naturales; sino que siempre le ha negado ferozmente a nuestros Viejos Abuelos, el más mínimo reconocimiento a la sabiduría y el conocimiento que ellos habían adquirido y desarrollado a lo largo de 7500 años de existencia antes de la llegada de los invasores.

 

Sin embargo, a pesar de los pesares, el conocimiento y la sabiduría del México Antiguo en los finales del segundo milenio, emerge con una asombrosa fuerza telúrica, que derrumba las anquilosadas y burdas piedras de la ignorancia, con las que se quiso ocultar el luminoso conocimiento.

 

Los Viejos Abuelos, los creadores de la milenaria civilización del Anáhuac, crearon un cuerpo de conocimientos sobre la vida, el ser humano y el universo, tan asombrosos, tan científicos, tan sencillos y profundos que, permiten encontrar el sentido a la existencia de una manera nítida y práctica.

 

Los Antiguos Mexicanos sabían, desde hace miles de años, que el mundo esta compuesto de cargas energéticas. Que los seres humanos estamos compuestos de un cuerpo físico, que no es más que un conglomerado de átomos y moléculas; y de un cuerpo energético, que se integra en torno al cuerpo físico a un poco más de la distancia de los brazos extendidos, haciendo un especie de "huevo luminoso".

 

En este "recipiente" esta toda la energía que disponemos los seres humanos, desde que nacemos hasta el momento de la muerte. Sin embargo al pasar el tiempo, el ser humano deja paulatinamente de usar toda su energía y esta se va acumulando en las paredes del huevo luminoso, haciendo una gruesa costra de energía sedimentada. Por ello cada vez disponemos de menor energía y "envejecemos". El cansancio y la falta de energía que se vive en la vejes, no es más que la acumulación y sedimentación de nuestra energía.

 

Los Antiguos Mexicanos inventaron una técnica para "remover" esta energía y mantener el cuerpo del ser humano en extraordinaria condición. Fundamentalmente para con la energía poder percibir mayores campos energéticos del amplio espectro que existe en el universo.

 

Como todas las grandes y antiguas civilización, los Toltecas buscaban la eternidad. La evasión a la inexorable muerte, los llevó por caminos indescriptibles e inimaginables, pero al final llegaron a la Luz.

 

Este conocimiento a la llegada de los españoles se mantuvo en la clandestinidad a lo largo de estos cinco siglos. Los invasores "jamás lo vieron y tocaron". Sin embargo, por algún designio inexplicable del "Poder", este milenario conocimiento, esta maravillosa sabiduría nuevamente se pone al alcance de los seres humanos comunes y corrientes.

 

El antropólogo Carlos Castaneda le toco en suerte abrir este conocimiento al mundo y hoy nos presenta lo que el llama "Los Pases Mágicos" o La Tensegridad. Una serie de movimientos físicos que agrupados en series, estimulan la energía "encostrada" en el "huevo luminoso" y permite re-usarla en nuestra vida cotidiana.

 

Esta técnica milenaria no es una disciplina deportiva, a la estética de la danza o relativa a las artes marciales; aunque en conjunto tiene movimientos parecidos a todas. Es en cambio, una serie de movimiento, suaves y violentos, que guiados por el "intento" (fuerza interior más allá de la razón que posibilita guiar a nuestra voluntad), permiten que nuestro cuerpo físico "sacuda" a nuestro cuerpo luminoso y desprenda "las costras" energéticas que sea han ido sedimentando por nuestra equivocada forma de vida.

 

Sea como fuera, lo cierto es que hoy en día disponemos de esta técnica para restablecer nuestra escasa energía. La Tensegridad no es algo que se aprenda con la razón. Por el contrario, es el cuerpo y en especial, nuestro cuerpo energético quien recibe los beneficios de este conocimiento ancestral.

 

Actualmente la están practicando un grupo de personas, auspiciadas por El Centro Cultural del ISSSTE, todos los días de 21 a 23 horas y los sábados y domingos de 15 a 17 hrs.

La Tensegridad es muy conocida y practicada en Estados Unidos, Europa y Japón; en México, un país de malinchistas y desconocedores de nuestra ancestral civilización casi no se conoce y menos se practica. La Tensegridad es el camino de conocimiento de los Guerreros Toltecas, de ayer y de hoy.

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