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EL MAESTRO Y SU COMPROMISO HISTÓRICO CON EL FUTURO

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Cómo es que la humanidad ha llegado a niveles tan bajos e inhumanos que amenazan la vida en el planeta.

La historia de la humanidad se puede dividir en dos grandes periodos. Desde la invención de la agricultura (8 mil a.C.), hasta el inicio de la expansión europea (1492). La segunda, desde la invasión europea del mundo a nuestros días (1492 a 2013).

El “viejo orden mundial” nació y se desarrolló en el concierto de las seis civilizaciones con origen autónomo. En efecto, Sumeria o Mesopotamia, Egipto, China, India, Tahuantinsuyo o la Zona Andina y el Cem Anáhuac, son las civilizaciones Madre de la humanidad.

Estas seis civilizaciones fundamentaron los objetivos de su desarrollo, -por diferentes caminos pero con el mismo fin-, en el desarrollo espiritual y la trascendencia de la vida material en el plano inmaterial y comunitario, al que llamaremos “El viejo orden mundial”.

El “nuevo orden mundial”, en cambio, se fundamenta en el desarrollo material a través del consumo, comercio y la guerra. La trascendencia de la existencia está en orden inmediato, material e individual. La sabiduría será sustituida por la ciencia, la religión por la tecnología, la comunidad por la individualidad, el bien común por la iniciativa privada, la cooperación por la competencia, la tradición por la moda, la libertad por el libertinaje, la trascendencia existencial por el nivel de consumo, el Estado por el Mercado.

Simbólicamente el inicio de la construcción del nuevo orden mundial comienza en 1492, pero se materializa claramente con la fundación de Estados Unidos en 1776, bajo una estrategia totalmente definida y financiada por los capitales que se habían fortalecido en Europa y que habían iniciado el sometimiento y explotación de la humanidad. El “nuevo orden mundial” se fundamenta en tres culturas básicamente: judía, anglosajona y teutona, pero la ideología oculta que la dirige es el sionismo.

Una acción concertada de grupos de poder económico que habían iniciado la destrucción del “viejo orden mundial” con la caída de las monarquías europeas y después seguirá con todas las formas ancestrales de gobierno del planeta hasta implantar el Estado moderno y su democracia representativa que privilegia los intereses de las empresas trasnacionales y las corporaciones financieras globales. Inicia con los ejércitos napoleónicos y se mantiene con la OTAN.

De esta manera, Estados Unidos es una creación estratégica y una acción secretamente concertada que luchará por implantar a sangre y fuego, no solo un nuevo orden económico y político, sino lo más grave, una nueva cultura, lo que implica nuevos valores y principios que serán “universales”. Los instrumentos serán básicamente, el capital, las armas, la tecnología y los medios de información. El objetivo es el “culto al becerro de oro”.

Los dueños del dinero, -de los capitales-, a quien llamaremos “los mercaderes” necesitaron crear un nuevo modelo de organización social que se opusiera a los tradicionales del “viejo orden”. Para ello inventaron el mito de “la democracia”, es decir, -el gobierno del pueblo y para el pueblo-, pero que en realidad es la forma en la que los “mercaderes” manejan a los pueblos utilizando a los políticos para que hagan prevalecer el interés privado sobre el interés público.

El falso paradigma de los “mercaderes” es que “su democracia” representa el logro más elevado de la humanidad. Que la “libertad” es el bien más preciado del ser humano, sin embargo, la democracia de los mercaderes se ha convertido en la peor dictadura y la que ha esclavizado totalmente al ser humano. Esta dictadura es ahora global, pose las armas más letales de la historia, las tecnologías más sofisticadas y los medios de información más poderosos para “desinformar y deformar” la opinión pública local y mundial, y un sistema financiero global a su servicio.

El Estado moderno, en sus entrañas conlleva la explotación desmedida del ser humano y la naturaleza, el interés privado sobre el bien público, el individualismo sobre el comunitarismo, el pragmatismo sobre el humanismo, la fuerza sobre la razón, la enajenación sobre la consciencia.

Para pertenecer al “nuevo orden mundial”, como persona, como familia o como pueblo se requiere perder los valores y principios ancestrales, perder la identidad cultural para obtener la identidad comercial, perder la religión ancestral y adoptar una secta cómoda y pragmática, perder la lengua propia y adoptar el inglés, dejar de ser tradicional para ser “moderno”.

Entendiendo que lo “moderno” siempre viene de fuera y tiene supuestamente más valor. Y lo tradicional es lo propio que por decreto de “los mercaderes” y los medios no tiene ningún valor y es lo nacido y evolucionado en nuestra tierra y cultura, por nuestros padres, abuelos y antepasados.

En síntesis: perder la forma tradicional de sentir, pensar, comer, vestir, hablar, amar, trabajar, consumir, divertirse, para “ser moderno”, entiéndase: ser “triunfador, exitoso, estar a la moda”.

El Estado moderno necesita, para ser sano, individuos enfermos. Requiere gente enajenada, ignorante, violenta, presuntuosa, insegura, individualista, conflictiva, monetizada, consumista, insatisfecha, agresiva, inestable, corrupta, fanática y superflua. Este es el perfil de la “gente moderna”.

Los “mercaderes” para crear a personas, familias y pueblos “modernos” usan dos eficaces estrategias para logar su objetivo. La más poderosa son los medios masivos de información, especialmente la televisión y la radio, que se han apoderado totalmente de la “realidad social” y de la psique del pasivo escucha o espectador.

La segunda es el profesor en el aula escolar, que durante años somete inconscientemente a los niños a la deformación que el Estado moderno ha diseñado para coartar el sano desarrollo humano, la pérdida de la consciencia y los valores ancestrales para producir ciudadanos parásitos, gente enferma y acrítica.

El sistema educativo nacional es la propuesta del Estado moderno para producir una sociedad enferma, fácilmente manipulable, dócil y totalmente acrítica para su absoluta explotación. Y el profesor inconsciente es el perfecto instrumento para preparar cuadros de “trabajadores/consumidores” inconscientes, enajenados y anodinos.

El profesor que llega a todos los rincones del país. A las poblaciones más apartadas y más incomunicadas, es “el caballo de Troya” que lleva “la modernidad” a la indefensa comunidad, y que en “su ser y hacer” colonizado, cotidianamente destruye la cultura, los valores, saberes y principios ancestrales. Impone lo ajeno y denigra lo propio.

El profesor en el aula y en la comunidad es el instrumento eficaz del Estado moderno para enajenar y someter. Pero como la dualidad es total y universal, el profesor en el aula y la comunidad pueden ser el factor del verdadero cambio que necesita la humanidad. El único elemento real de cambio de la sociedad es la Educación, entendida como el proceso integral de la trasmisión y fortalecimiento de valores y principios que humanizan al mundo y a la vida, y que, a través de la consciencia le permite trascender.

El profesor tiene la decisión en sus manos, o ser parte del Estado moderno o el factor de cambio que humanice el futuro del planeta. (2013)

 

 

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