| Reconocen en Egipto labor de arqueólogos mexicanos |
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. El equipo de expertos culminó la reconstrucción de la Tumba Tebana 39; Gabriela Arrache, quien encabeza la misión, enfatizó que México “ya está inscrito en el Libro de Hallazgos del sitio arqueológico más importante del mundo”.
Milenio.com Sáb, 22/01/2011 - 05:18
El grupo mexicano conformado por arqueólogos, restauradores y arquitectos. Fotos: EspecialMéxico.- Los hallazgos registrados por los arqueólogos, restauradores y arquitectos mexicanos, durante la excavación y restauración de la Tumba Tebana 39 de Pui-Em Ra, segundo profeta del dios Amón, en Egipto, permitirá completar la historia de una de las civilizaciones más fascinantes de la antigüedad.
Los vestigios encontrados, en una de las tumbas más significativas de Luxor, son de tal importancia que el Servicio de Antigüedades de Egipto abrió un libro para registrar por primera vez esos objetos localizados por la misión mexicana, y no sólo eso, además para el mes de abril tiene previsto el montaje, en el Museo de El Cairo, de una exposición fotográfica integrada por 50 imágenes sobre dicha expedición, adelantó Gabriela Arrache, representante de la Sociedad Mexicana de Egiptología.
Algunas piezas halladas.La especialista, que encabeza el salvamento de la Tumba Tebana desde 2005 —proyecto en el que se ha invertido alrededor de 300 mil dólares—, precisó que entre la multiplicidad de piezas encontradas destacan unos martillos de madera, herramientas que fueron utilizadas por los arquitectos de la época, que aparecen representados en la decoración del monumento funerario, cuya construcción data de hace 3 mil 400 años.
Asimismo, destaca el hallazgo de conos con inscripciones que eran colocados a la entrada de las tumbas, uno de ellos en perfecto estado, en los que se muestra una figura de un sacerdote en culto a Ra, el dios del sol. Además de dos “ushabtis”, que son figuras de madera en forma humana, las cuales, según la tradición, eran colocadas junto al difunto para que mágicamente hicieran el trabajo que el individuo deberá hacer en el más allá.
“Hasta antes de estos trabajos y hallazgos, a los mexicanos nos veían en aquel país con sombrero de palma montados en un burro y nosotros los concebíamos como individuos montados en camellos. Ahora la arqueología ha ganado prestigio y México empieza a ser reconocido.”
Al concluir la sexta etapa de rescate de la Tumba Tebana, el año pasado, la responsable de la excavación asegura que todavía faltan muchas sorpresas por descubrir; por los trabajos emprendidos hasta ahora todo indica que en este 2011 podrían encontrar parte de la historia no escrita de Egipto.
“Al lograr la consolidación de la estructura arquitectónica, la restitución de fragmentos importantes y la recuperación de murales, que estaban a punto de perderse, estamos dando un paso importante, porque las paredes de la tumba se encuentran repletas de escrituras y escenas que nos podrían ayudar a saber qué fue lo que sucedió con la reina Hatshepsut, de la cual poco se sabe.
“Sabemos que la historia está escrita en la tumba de los nobles porque ellos al morir justificaban el derecho a tener este monumento, entonces escribían que ellos habían hecho tal o cual cosa, y podían exagerar, pero nunca mentirle a los dioses”, explica la especialista.
Tumba tebana
De acuerdo con el recuento realizado por los expertos mexicanos que vienen trabajando en la Tumba Tebana 39 desde hace cinco años, para iniciar su intervención tuvieron que quitar más de 600 toneladas de escombros.
Gracias a esas acciones, actualmente se sabe que ese monumento funerario está integrado por un patio con un pórtico, con un corredor que da acceso a tres cámaras funerarias, y en cuyas paredes se aprecian relieves con pintura y escritura jeroglífica.
Gabriela Arrache, de la Sociedad Mexicana de Egiptología —institución que celebra 15 años de estudiar la cultura egipcia— indicó que en 2007 se intervinieron las tres capillas, con relieves que, a pesar del tiempo, conservan colores intensos. Una de las acciones que fueron determinantes fue el cierre de dos pozos que daban a las casas que estaban sobre la tumba y por donde se realizaron innumerables saqueos.
Un año después se trabajó en la restitución de importantes fragmentos de muros y en la limpieza del templo. Para 2009 se removió el material del frente del patio y se pudo demostrar que ahí se encontraba una explanada, pues según la teoría de los expertos mexicanos, no sólo fue una tumba, sino un templo funerario en que tenía lugar la fiesta “La bella Fiesta del Valle”, una tradición parecida al Día de muertos en México.
Todos estos logros han sido posibles, dijo, por la intervención de Dulce María Grimaldi, Patricia Meehan, Luis Eduardo Amaro, Alicia Valdés, Angelina Macías, José Topiltzin List, Félix Valdés, Gabriela Bautista, y los arquitectos de la Universidad del Valle de México, David Jiménez Guillén, Enrique Sánchez y Manuel Villarruel. Leticia Sánchez
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