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HUEXOTLA “lugar de sauces”

  • Categoría: Tetzcoco
  • Publicado el Lunes, 17 Abril 2017 03:30
  • Escrito por Guillermo Marín
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Mario Monreal, Eduacayotl, 16 abril 2017. Huexotla significa “lugar de sauces”, deriva del náhuatl ahuexotl; huexotl-sauze y atl-agua. Fue uno de los principales asentamientos junto a Tetzcoco, Coatlinchan, y Chimalhuacán del territorio denominado Acolhuacan en la altiplanicie del centro del Cém Anáhuac. Tuvo épocas distintas, su origen se dio por causas diversas como las incursiones y peregrinaciones que realizaban los Toltecas de la Tollan  Teotihuacán y los Pochtecas de la Tollan Cholula, a lugares tan remotos como los que nos menciona Laurette Sejourné:

“La influencia de Teotihuacán en las tierras del Golfo descubre que la ruta que llevaba a los aztecas hacía el Levante había sido espiritualmente forjada por los habitantes de la Ciudad de los Dioses. La perfecta integración que éstos lograron en esas comarcas denuncia no solamente viajes, sino también grandes migraciones que hacen aparecer a los toltecas movidos por el único deseo de expandir su ardiente verdad.”  (Sejourné, 2002)

Otro motivo de suma relevancia, fue que los toltecas y pochtecas trazaban sus rutas y sus incursiones hacia su destino a Xicalanco, lugar que se sitúa en la laguna de Términos (Campeche); con el fin de intercambiar productos como: cacao, oro, piedras preciosas, alimentos, animales, plumajes, etc. Y que seguramente una de tantas rutas fue por el oriente del lago de Tetzcoco, territorio  en que se fueron fundando durante todo su proceso de vida, varios poblados como Catlenihco (Tetzcoco), Huexotla, Coatlinchan, entre otros, obteniendo una ruta de comunicación directa y segura, dando origen a lo que sería la gestación y comienzo de poblados con su propia historia. Al paso del tiempo aproximadamente en el año 850 d.C., con la degradación y decadencia de Teotihuacán, los toltecas migraron y se dispersaron, por los alrededores de los cinco lagos de la altiplanicie: Xaltocan, Zumpango, Tetzcoco, Xochimilco y Chalco. Quedando como heredera principal la Tollan de Culhuacán, sede del recinto  de la biblioteca de los libros pintados (amoxcalli), donde se preservaron los conocimientos de los viejos abuelos acerca de la Toltecáyotl. Hubo después un momento en que los tlamatinimes culhuaques se disgregaron por las luchas de poder imperantes, provocando una rebelión y huida, llevándose consigo el legado y transmitiendo la mayor parte de los elementos civilizatorios de los Toltecas a los poblados de Chapultepec, Chalco, Xochimilco, Chimalhuacán, Coatlinchán y Huexotla. Aproximadamente en el año 970 d.C., arriban los chichimecas liderados por Xólotl, y al ver que los Toltecas eran hombres sabios, crean  vínculos sanguíneos emparentando con los artífices de las casas, especialmente con  Coatlinchan, Huexotla y Tetzcoco.

 “Habían pasado cinco años que los tultecas se habían destruido y estaba la tierra despoblada, cuando vino a ella el gran chichimeca Xólotl a poblarla, teniendo noticia por sus exploradores de su destrucción, que fue en el año de 963 de la encarnación de Cristo nuestro señor que llaman macuili técpatl.” (Ixtlixochitl, 1792).

En conclusión vislumbramos que Huexotla junto con Coatlinchan fueron poblados fundados por toltecas antiguos y actualmente podemos admirar diversos vestigios en Huexotla como es la muralla, construcción representativa y a la vez evidencia de la influencia arquitectónica de la gran Tollan Teohtihuacana por el estilo de construcción (talud y tablero), demostrando la antigüedad de la misma, debido a que en 1521 a la llegada de los españoles éstos la encontraron en ruinas.

“En Huexotla se ve una cerca ó muralla de admirable estructura, pero muy arruinada, era casa de recreo y al mismo tiempo fortificación bien hecha, y la muralla mejor que algunas de las de las ciudades de España; muy alta, de mampostería y en el último cuerpo piedra labrada como bollos de chocolate; á la piedra llaman tezontle, y toda es igual, como de un palmo de largo poco más, metida la punta contra la muralla, y al exterior sólo sale la figura redonda.”  (Hernán Cortes, 1524)

“No cabe duda que en Huexotla hay dos épocas bien marcadas: la primera muy antigua, la de las murallas, y la segunda contemporánea á la conquista española, á la cual pertenecen los monumentos que debajo de los campos de labor descubrí cubiertos hoy con los escombros de la última capa de su construcción. Los españoles creyeron que los habían destruido para siempre, sin contar con que debajo de ellos había otros teocallis idéntico á los que echaban por tierra.” (Batres, 1904)

“…algunos trozos de las majestuosas murallas que, según la tradición, llegaban hasta el pueblo de Chiautla, distante de Huexotla cuatro leguas: dichas murallas, de rara arquitectura, fuertemente construídas de respetable grosor y altura, fueron la admiración de Hernán Cortés” (Batres, 1904)

 

La muralla fue construida seguramente para protección de los habitantes con la intención de conservar sus costumbres, contra diferentes grupos hostiles que provenían de lugares del poniente; vinculadas éstas al pensamiento filosófico en el que se concebía al mundo con la energía luminosa y espiritual representada por el símbolo de Tláloc y Quetzalcóatl respectivamente. Aunque éste pensamiento fue degradado por los Mexicas en el periodo postclásico, éstos respetaron la tradición antigua en Acolhuacán, donde se preservaba la herencia filosófica cultural de la toltecáyotl, reflejada en su alimentación, organización y en su vida doméstica, plasmada en la policromía encontrada en dichos lugares.

“En Huexotla el jeroglífico que domina en la pintura de las cazuelas, jarros y sahumadores es el de Ehécatl, dios del viento, caracterizado por el caracol”. (Batres, 1904)

Los hombres antiguos de Huexotla denotaban su nivel elevado de concepción del simbolismo que representaba la figura emblemática de Ehécatl-Quetzalcóatl en la realización notable de sus edificaciones con su alto grado de complejidad y además su significancia de la vida que cobra su “esencia” cuando recibe el “soplo divino que le otorga la conciencia del ser” a su vez trasfigurada en sus representaciones como el teocalli correspondiente a Ehécatl. Así como también en las esculturas talladas en piedra de dos serpientes emplumadas cada una enroscada diferentemente (izquierda y derecha), acentuándose la dualidad de Quetzalcóatl y del universo de todas las cosas de su vida diaria.

Bibliografía

Leopoldo Batres. 1904. Mis Exploraciones en Huexotla, Texcoco y montículo del Gavilan.

Laurette Sejourné. 2002. Un palacio en la ciudad de los dioses Teotihuacán. Fondo de Cultura Económica.

Alva Ixtlixochitl. 1792. Historia de la Nación Chichimeca. Su población y establecimiento en el país de Anáhuac conocido hoy por el Reino de Nueva España

Hernán Cortes. 1524. Cartas de Relación.

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Mario Monreal

Miembro de Educayotl A.C.

y promotor cultural de la Toltecáyotl

en el Estado de México.

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