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SANTA MARÍA COAPAN UN PUEBLO NAHUA CONTRA UN BASURERO

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Madre. Foto: Mario Olarte
MARTÍN AMARU BARRIOS
Ojarasca/ Periódico La Jornada
Esta comunidad de origen y cultura nahua se encuentra a cuatro kilómetros de Tehuacán, Ciudad de Indios, y forma parte de dicha municipalidad poblana. El último censo arrojó una población de 19 mil habitantes que viven en el pueblo y en colonias urbanizadas que forman parte del polígono urbano del municipio.

La mayoría de las mujeres nahuas de Coapan se dedican a la elaboración de tortillas, tacos, memelas, tlacoyos y otros alimentos derivados del maíz, con lo que alimentan al sector popular de Tehuacán como obreros y costureras de las maquiladoras y empleados de oficinas y dependencias. En las épocas en que no están haciendo estos productos, se emplean como obreras en la gran cantidad de maquiladoras que han traído una larga historia de explotación laboral y contaminación al medio ambiente en toda la región.


<br>SANTA MARÍA COAPAN UN PUEBLO NAHUA CONTRA UN BASURERO
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El trabajo que más desempeñan los coapeños en general es la albañilería, y cuentan con fama de ser hábiles y diestros en este oficio de la construcción.

En 1536, en el tiempo en que los franciscanos empezaban a trazar el actual Tehuacán (ya que el pre-hispánico, perteneciente a la cultura popoloca y llamado Nchjian en esa lengua originaria de la región, estuvo ubicado en la faldas del Tecuancan o Lugar de los Ocelotes o Jaguares, conocido en tiempos posteriores y actuales como Cerro Colorado, en lo que ahora es el pueblo campesino y obrero de San Diego Chalma), ya estaba presente Santa María Coapan, pueblo nahua, que tiene una gran variedad de negocios de barbacoa, antojitos y demás variedad de alimentos. Su fiesta más conocida es la del 6 de enero, donde se llevan a cabo batallas entre los huehues, cuaxoxime o cabezas de olla, que pertenecen al séquito del Rey Herodes y los Reyes Magos. En estas guerras de carnaval se llevan a cabo diálogos entre ambos grupos dentro de un escenario de sincretismo entre lo indígena y lo castellano católico.

Han sido precisamente tanto San Diego Chalma como Santa María Coapan los pueblos que han sufrido los más graves daños ambientales y ecológicos que la globalización capitalista ha traído con la industria maquiladora de la mezclilla, todo con el apoyo de gobiernos municipales que han llevado a cabo una política racista y abusiva contra el mundo indígena y campesino de Tehuacán.

En la década de los ochenta del siglo pasado, San Diego Chalma se convirtió en la letrina y el drenaje de Tehuacán, mediante un convenio abusivo del gobierno panista de Edilberto García Paredes con el gobierno auxiliar de dicha población y su Núcleo Ejidal, que permite que todo el drenaje de la ciudad riegue sus campos de cultivo. Esto se agravó poco después, ya que desde los noventa del siglo XX, con la aparición de la industria de la moda de la mezclilla deslavada, diariamente se inundan todos los campos de cultivo de maíz y hortalizas de la comunidad con las cancerígenas descargas de aguas azules de las lavanderías de ropa de mezclilla que pertenecen al sector de las empresas maquiladoras, y se juntan con las aguas negras urbanas.

El conflicto que se vive actualmente en Coapan se empezó a gestar en 1993, cuando el gobierno tricolor del alcalde tehuacanero de ese trieno, Arturo Barbosa Prieto, logró establecer un ?Convenio de Cooperación para la Preservación del Medio Ambiente y Construcción de un Relleno Sanitario Municipal?, acordado con el entonces Comité Administrador de Bienes del Pueblo y Vigilancia de dicha comunidad.

En 1995, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales del estado de Puebla aprobó un Manifiesto de Impacto Ambiental para dicho basurero, que dictaba las reglas de operación que consistían en preparar el terreno, construir taludes, cárcamos de lixiviados, biodigestores, trabajos para replantar las plantas cactáceas endémicas como los sotolines o patas de elefante, cactus candelabros entre otros, así como los lineamientos más importantes actualmente, que son el abandono de sitio y la remediación del impacto y daño ambiental que este basurero a cielo abierto sigue produciendo hasta el día de hoy en Coapan, Tehuacán y la región.

Tanto el gobierno municipal de Tehuacán como el ?Organismo Operador del Servicio de Limpia de Tehuacán? (OSSE[1]LITE), uno de los organismos públicos municipales descentralizados creados para privatizar los servicios establecidos en el artículo 115 constitucional, y que fueron creados bajo la tutela de Manuel Bartlett Díaz (gobernador de Puebla en esos años), jamás cumplieron con estas reglas de operación para el cuidado del medio ambiente, ya que la filtración de lixiviados altamente tóxicos que produce este colosal basurero a los mantos acuíferos de la zona es el daño más grave que se ha generado.

El permiso que otorgó el Comité de Bienes del Pueblo y Vigilancia de Coapan para que la municipalidad tehuacanera arrojara la basura en ese pueblo nahua se venció en 2008. Pero, desde entonces, se celebraron convenios ilegales para prolongar el uso del territorio de esa comunidad nahua como basurero de Tehuacán, como el celebrado ilegalmente por el ladino alcalde auxiliar de Coapan, Miguel Ángel Flores Albino, en 2014, con la presidencia municipal de Tehuacán, bajo la alcaldía de la presidenta Ernestina Fernández Méndez. Ella hizo este trato pisoteando el sistema normativo indígena del pueblo, que extendía el uso del territorio por doce años más, sin consentimiento del pueblo, violando la decisión de la asamblea comunitaria.

Ante el grave problema ambiental y de salud, el Comité de Bienes del Pueblo y Vigilancia, que es una autoridad indígena tradicional, empezó una lucha hace tres años para defender su autonomía indígena y decidir sobre el cuidado del medio ambiente o la Casa Común, la Madre Tierra, contra el grave problema ecológico y de salud para los nahuas de Coapan. Como efecto de la contaminación de dicho basurero, su población ha padecido enfermedades como cáncer y un medio ambiente contaminado por las secuelas que un basurero, municipal e industrial, les ha provocado en su entorno y su comunidad.

¿Qué pelean los Bienes del Pueblo y Vigilancia y actores locales como la radio comunitaria Radio Coatl y las mujeres nahuas de la localidad agrupadas en Tlaxcalchipak (La Tortilla Limpia)? Que las instituciones, dependencias y autoridades municipales del Estado mexicano y la Cuarta Transformación hagan la clausura oficial de este basurero, abandonen el sitio y hagan la remediación de este grave problema ambiental que ha producido este mugrero capitalista, donde convergen desperdicios de hospitales, casas, rastros y sobre todo, plástico y desechos de maquiladoras y lavandería de mezclilla.

En meses pasados, Bienes del Pueblo y Vigilancia ganó una suspensión definitiva contra la Junta Auxiliar de Santa María Coapan, en donde el Juez Federal estableció que la municipalidad auxiliar ladina de ese pueblo no puede meterse en el sistema normativo indígena. Esto ocurrió cuando Antonio Dolores Ignacio, alcalde auxiliar, quemó el basurero para ocultar ante las dependencias federales la contaminación ?global? que la maquila y otras empresas han generado en la comunidad. Él ha sido promotor del megaproyecto Hidroeléctrico Coyolapa-Atzala de Minera Autlán en la Sierra Negra, contra el cual peleamos.

Por si fuera poco, Semarnat, Profepa y el gobierno municipal se andan tirando la pelota de un lado a otro, con el fin de evadir responsabilidades de sanear ese territorio, que por cierto está dentro de la Reserva de la Biósfera Tehuacán Cuicatlan.

Ésta es una lucha por la autodeteminación indígena y por el cuidado de la Madre Tierra.

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