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LA CUENTA DEL TIEMPO DE LOS VIEJOS ABUELOS-Fragmento de la novela Daany Beedxe

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A partir de aquella tarde, Escudo Humeante hacía más profundas y más interesantes las jornadas de enseñanza. Los jóvenes son vitales e incontenibles. El liderazgo de Águila Nocturna era incuestionable. El joven ejercía un poder de fascinación sobre sus compañeros, de tal suerte, que la energía se multiplicaba, chisporroteando por toda la habitación.

 

Aquellas tardes verdaderamente eran mágicas e increíbles, esa camada de jóvenes cachorros y su sabio maestro, transitaba de un lugar a otro del mundo, a través de la sabiduría de los Viejos Abuelos y la energía de los jóvenes.

 

Cierto día que estaban en instrucción con Espejo Humeante, uno de los más jóvenes pidió que les explicara que era el tiempo y como se medía. Sonrió con satisfacción y les dijo a los jóvenes: - En principio el tiempo no existe, es tan sólo una invención del hombre- los jóvenes que respetaban a su maestro, abrieron más los ojos y con ellos, pedían que se explicara- el tiempo es una forma de medir el movimiento en el espacio. Por ejemplo la primera medida de movimiento es el día, tiempo en que tarda la tierra en rotar sobre su propio eje. La segunda medida de movimiento, es el tiempo que tarda la tierra en girar en torno al sol, esta distancia siempre la recorre en 365 días y cuarto. La tercera medida de movimiento dura 52 años, nosotros los llamamos "un atado de años", a dos atados de años, le llamamos "una vejez". . . pues nadie ha llegad más a tres atados de años.

Desde el inicio de los tiempos, Los Viejos Abuelos se dedicaron a observar a la naturaleza y al firmamento, pues momo saben, son dos nuestras líneas de conocimiento. La primera, que es masculina, es perfecta, inmutable, distante, exacta, fría, ...es precisamente la mecánica celeste. La otra línea o fuente de conocimiento, es la naturaleza; femenina, siempre generosa, bondadosa, flexible y tolerante. Así, a través de medir el movimiento de los astros y la tierra, los viejos abuelos aprendieron a medir el tiempo y con el inventaron las matemáticas y los calendarios. Tenemos veinte días, que se suceden sin interrupción y cada uno tiene un nombre y un símbolo; 1 caimán, 2 viento, 3 casa, 4 lagarto, 5 serpiente, 6 muerte, 7 venado, 8 conejo, 9 agua, 10 perro, 11 mono, 12 hierba, 13 caña, 14 jaguar, 15 águila, 16 zopilote, 17 movimiento, 18 pe.

 

El primer calendario de los viejos abuelos, consta de 18 meses con 20 días cada mes; de modo que 18 por 20, resultan 360 días, más los 5 días inciertos que siempre tiene cada año, nos dan un total de 365 días. Cada mes se divide en cuatro grupos de cinco días, siendo el quinto, el dedicado al mercado.

 

Asimismo, en el año celebramos a 16 Dioses, en 16 meses de 20 días cada uno; y en dos meses de 20 días, celebramos 4 Dioses de 10 días de duración cada uno, haciendo un total de 20 celebraciones de Dioses en 18 meses; otra vez, 20 por 18 igual a 360 días.

 

Cada mes a su vez, tiene un significado muy antiguo que nos lo dejaron dicho los Viejos Abuelos. El primer mes se dedica a El Señor del Agua y en el se le reza para que nos colme con la lluvia para las siembras. El segundo mes esta asignado al Señor del Descarnado, motiva a pensar en la necesidad de desprender de nuestro espíritu, todas aquellas partículas materiales que lo condenan a la corrupción y con ello a la muerte. El tercer mes se le ofrenda a las primeras flores del año y se lleva a los enfermos a que los limpien de malas energías. El cuarto mes se le brinda al Dios del Maíz y de todo nuestro sustento. El quinto mes se dedica a la Educación, al tallado de la piedra preciosa, que todos llevamos dentro. El sexto mes se destina a la unidad familiar y a pedir nuevamente las lluvias. El séptimo mes se adjudica a las mujeres.

 

La segunda forma de contar el tiempo es por atados de 52 años, ciclos cósmicos que se organizan de la siguiente manera: tenemos una trecena de años y cada uno lleva un número y un nombre; así nombramos: 1 conejo, 2 caña, 3 pedernal, 4 casa, 5 conejo, 6 caña, 7 pedernal, 8 casa, 9 conejo, 10 caña, 11 pedernal, 12 casa y 13 conejo. Este calendario esta constituido con cuatro trecenas de años, lo que nos da 52 años, porque cuatro por trece son 52 años, tiempo exacto en que la tierra gira en torno a las siete estrellas que están juntas y que se les conoce como "las siete que brillan". La primera trecena empieza con 1 conejo y termina con 13 conejo, la segunda con 1 caña y termina con 13 caña, la tercera inicia con 1 pedernal y termina con 13 pedernal y la cuarta comienza con 1 casa y termina con 13 casa; después de terminar las 4 trecenas, se tienen 52 años.

La tercera forma en que Los Viejos Abuelos nos enseñaron a contar el tiempo, se llama "Cuenta de los Destinos", porque decían los Viejos Abuelos, que todos los seres vivos del universo, incluidos los astros, están íntimamente ligados en un equilibrio perfecto y se determina de la siguiente manera: la cuenta se divide en cuatro grupos de cinco trecenas cada uno, o sea veinte trecenas que hacen un total de 260 días. Los días se cuentan y van acompañados de un número del uno al trece, lo que permite que ningún día se repita con un número en 260 veces.

 

Así fue que, Los Viejos Abuelos nos han heredado tres formas de medir el mismo tiempo, sólo que para cosas diferentes. La primera cuenta de 365 días nos sirve para conocer el ciclo de las siembras y las fiestas para venerar a nuestros Dioses. La segunda cuenta de 52 años, nos sirve para medir los grandes ciclos y nombrar a los años. La tercera cuenta de 260 días, nos sirve para conocer el destino de los seres humanos. Así es, como Los Viejos Abuelos nos han legado su sabiduría, que viene fundamentalmente de la observación milenaria de la mecánica celeste y la naturaleza. Bástenos entonces ser atentos observadores, para acercarnos a los misterios de Los Viejos Abuelos", finalizó diciendo Espejo Humeante.

 

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La novela la puede bajar completa y gratuitamente de:

http://toltecayotl.org/tolteca/index.php/2014-03-30-23-46-16/libros/401-daany-bexe

 

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