CHIMALAPAS: 20 AÑOS DE LUCHA

CHIMALAPAS: 20 AÑOS DE LUCHA
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El circo, San Cristóbal de Las Casas, 1978. Foto: Antonio Turok
Ojarasca, Periódico La Jornada.
febrero 2019.
La región del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, ha sido históricamente codiciada por grandes potencias extranjeras, gobernantes y empresarios que la consideran estratégica para proyectos comerciales, y una ruta clave para la expansión del mercado mundial. Hace 20 años los pueblos de la zona lucharon contra el megaproyecto del Istmo, que después se convirtió en el Plan Puebla-Panamá y más tarde en el Plan Mesoamérica. Ahora Andrés Manuel López Obrador lo retoma como Corredor Transístmico.

A finales de noviembre del 2018, una semana antes de que López Obrador asumiera la presidencia de la República, se realizó la Segunda Consulta Nacional Ciudadana que tuvo como segundo punto el Corredor Transístmico. Se consultó a los ciudadanos si estaban de acuerdo o no con ?conectar por medio de un tren los océanos Pacífico y Atlántico para desarrollar el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, y reactivar la economía en la región?. Más que una pregunta se trató de una afirmación con la que se obvió la consulta a las comunidades que se verán afectadas, y se avaló un proyecto que afectará tierras comunales y causará daños sociales y ambientales.

En el Istmo ya existen conflictos de tipo social y ambiental, entre otros está el conflicto en Los Chimalapas, región ubicada al oriente de Oaxaca, en colindancia con Veracruz y Chiapas, en la que habitan pueblos y comunidades zoques que tienen una larga historia de lucha y defensa de su territorio en contra de empresas madereras, talamontes, ganaderos, políticos y empresarios que han querido despojarlos. De acuerdo con Miguel Ángel García Aguirre, coordinador de Maderas del Pueblo del Sureste, quien ha acompañado la lucha de Los Chimalapas, la región ?cuenta con 594 mil hectáreas de tierras, de las cuales 495 mil son bosques y selvas, lo que la convierte en la más importante de México y de Mesoamérica, aún más que la Selva Lacandona?.

Desde 1950 llegaron a Los Chimalapas empresas madereras que entraron por el lado de Cintalapa, Chiapas y que ?vieron la vertiente del Río Grijalva, una zona poblada por bosques de pino-encino y bosques de niebla. La empresa que llegó primero era michoacana, su dueño era Rodolfo Pérez Monroy, quien estaba buscando yacimientos de bosques?, señala García Aguirre.

Las madereras contaron con el apoyo del gobierno chiapaneco y con el aval del gobierno federal, quienes les otorgaron permisos en terrenos que pertenecían a los municipios oaxaqueños de San Miguel y Santa María Chimalapa. ?Ahí se dieron 27 años de explotación maderera sobre 100 mil hectáreas concesionadas a cinco empresas, hasta que en 1977 los habitantes de Los Chimalapas se organizaron y expulsaron 25 aserraderos que estaban en su territorio?, agrega Miguel Ángel.

Tras la expulsión de las empresas madereras, durante la gestión de Absalón Castellanos Domínguez como gobernador de Chiapas, entraron a la región ganaderos y narco ganaderos. ?Por ejemplo, un ganadero chiapaneco se apoderó de más de 2 mil hectáreas de tierras, realizó caminos especiales y comenzó a sembrar mariguana, cafetales y a llevar ganado; él gozaba de mucha impunidad. En noviembre de 1986 los campesinos se organizaron, lo agarraron y lo retuvieron. Resultó ser Ernesto Castellanos Domínguez, hermano del General Absalón Castellanos?, narra el coordinador de Maderas del Pueblo.

Además, entre 1967 y 1990 el territorio de Los Chimalapas fue invadido por indígenas y campesinos pobres, la mayoría tsotsiles de Los Altos de Chiapas, a quienes el gobierno chiapaneco repartió tierras ajenas, creando 28 ejidos en tierras comunales. A decir de García Aguirre, ?esto generó un conflicto entre indígenas necesitados de tierra y comuneros de Los Chimalapas, mientras los narcos y ganaderos avanzaban. Finalmente, los habitantes de Los Chimalapas entendieron y comenzaron la reconciliación: les pidieron que se conviertan en comuneros en lugar de desalojarlos. Se logró que seis ejidos de los 28 lo hicieran, ya que en estos ejidos se encuentran ranchos de funcionarios, empresarios y políticos de Chiapas?.

Como parte de la organización y resistencia en Los Chimalapas, y ante la amenaza por parte del gobierno federal de imponer una reserva de la biósfera, entre 1990 y el 2000 se fue construyendo y poniendo en práctica una Reserva Ecológica Campesina, ?un modelo social alternativo de conservación y manejo sustentable, pionero a nivel de todo nuestro país, basado en procesos locales de ordenamientos ecológicos comunitarios y de estatutos comunales, elaborados ambos por las propias comunidades?, declara García Aguirre.

Fue también en aquellos años, en 1991, cuando se fundó el Comité Nacional para la Defensa y Conservación de Los Chimalapas (CNDyCCh), que conjuntamente con autoridades comunales y líderes naturales de Los Chimalapas, y a través de Maderas del Pueblo del Sureste, instrumentó una estrategia integral de defensa de los derechos indígenas chimalapas. Como resultado del trabajo de dicho Comité, de 1992 a 2004 se solucionaron 10 de los 12 grandes conflictos agrarios, recuperándose al territorio comunal alrededor de 150 mil hectáreas de selvas y bosques.

En el 2004, el gobernador de Oaxaca, José Murat, y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) implementaron el Plan Maestro de Desarrollo Regional de los Chimalapas 2004-2009, una clara estrategia para desarticular la organización y resistencia de los pueblos zoques de la región. ?Durante esos seis años se aplicaron y financiaron diversas actividades, pero se ignoró por completo el problema agrario. Además, se bloqueó el proceso de la Reserva Ecológica Campesina, sustituyéndola por Áreas Comunitarias Certificadas, con Pago de Servicios Ambientales, así como con ordenamientos ecológicos elaborados al vapor, desde arriba y desde afuera, por técnicos ajenos a la región?, denuncia García Aguirre. Sumado a esto, en noviembre del 2011, el gobierno de Chiapas creó sobre el territorio invadido ?un nuevo, ilegítimo e ilegal municipio chiapaneco llamado Belisario Domínguez?.

En Los Chimalapas prevalecen conflictos agrarios y se han reinvadido territorios comunales que ya habían sido recuperados. Continúan la devastación ecológica y los riesgos de violencia social. Talamontes y ganaderos procedentes de Chiapas siguen depredando la que todavía es la región de mayor diversidad biológica de México y Mesoamérica y una de las que mayor cantidad de servicios ambientales, hidrológicos y climáticos genera. A esto se suma una nueva ofensiva: el Corredor Transístmico impulsado por el gobierno federal. Pero ante la intensificación del despojo, en Los Chimalapas se ha intensificado también la defensa del territorio comunal. Actualmente los pueblos zoques siguen organizados y en resistencia contra quienes buscan enriquecerse a costa de su territorio ancestral.

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Voces y Cantos de la Tierra Viva es un programa de Radio Educación que se transmite todos los viernes de 6 a 7 de la mañana.

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