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INCONCIENCIA CIUDADANA E IRRESPONSABILIDAD GUBERNAMENTAL.

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INCONCIENCIA CIUDADANA E
<br>IRRESPONSABILIDAD GUBERNAMENTAL.

La pandemia que nos ha azotado, nos está haciendo mucho daño por varios motivos: un pueblo enfermo que durante 40 años dejó su dieta tradicional ancestral, y se entregó mortalmente a la comida chatarra y a las bebidas azucaradas con el beneplácito del gobierno. El sistema de salud desvalijado, saqueado y abandonado, por las empresas farmacéuticas, los políticos y funcionarios corruptos y un Estado que abandonó sus responsabilidades y se asoció en calidad de empleado del imperio de las farmacéuticas trasnacionales. Este país que vivimos en los tiempos del neoliberalismo y el prianismo, recibió al Covid 19 de rodillas y, sobre todo, en un estado de catatonia absoluta.

Esos 30 millones de votos que recibió AMLO, fue la acción más desesperada que salió de un pueblo, que sabía que estaba condenado a perecer. Porque imaginar a México con la pandemia del Covid 19 y la pandemia del PRIAM, no es exagerado suponer el derrumbe de la nación.
México es uno de los países que tiene, proporcionalmente, más fallecidos y contagiados en aumento. Y tal parece que son tres Méxicos.

INCONCIENCIA CIUDADANA E
<br>IRRESPONSABILIDAD GUBERNAMENTAL.Uno oficial, en el que la pandemia está bajo control y que se está haciendo todo de la mejor forma, correcta y puntualmente; que solo son los enemigos de la 4T, los que con sus chayoteros y sus bots, ven errores y deficiencias en donde no las hay.

Otro México, constituido de personas irresponsables, individualistas, ignorantes, que viven sus vidas en la frivolidad y la vacuidad de una existencia consumista y televisiva. Personas de todos los niveles socioeconómicos que se atascan en fiestas de vecindad, cabarets, restaurantes de lujo, fiesta fashion en lugares ?popof para gente fifi?. Gente que se aglomera en el centro de la CDMX o en Tepito para ir de compras.
Personas que no pueden estar consigo mismas en sus casas en una convivencia familiar o en un trabajo intelectual o espiritual. Personas que literalmente profieren morir, que dejar de ir a un restaurante a comer, ir al cine o a un café a cotorrear con los amigos. Gente vacía y banal.

Y un tercer México. Aquellos que han vivido o están viviendo la debacle de un violento tornado que los arrastra al dolor, a la soledad, a la impotencia, la frustración y la muerte, en el pavoroso universo del Covid 19 y las agencias funerarias, la burocracia insensible y el devastado y agotado sistema de salud.
Así es, amable lector, tenemos al parecer por lo menos tres escenarios, tres México posibles en dónde vivir. En donde pasar estos tiempos de pandemia, y uno escoge, uno decide cómo y en donde vivir o morir. Porque, de que se está muriendo la gente, se está muriendo. En mi pueblo, por desgracia, seguido doblan las campanas.

Me llenó de indignación y dolor, leer en el periódico La Jornada del día sábado 8 de enero la siguiente información:
?Estudiantes de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM denunciaron negligencia de las autoridades del Hospital de Ecatepec en el fallecimiento por Covid-19 de su compañero Alejandro López Rivas, quien realizaba su residencia en ese nosocomio.

Somos carne de cañón, mano de obra barata, con un raquítico apoyo económico de mil 800 pesos al mes, con largas jornadas de trabajo durante el año de internado, señalaron en conferencia de prensa virtual, en la que sólo se escucharon sus voces y pidieron el anonimato.?

Se imagina usted a la familia de este joven de 28 años, terminando su carrera de medicina, que lo obligaron a tomar muestras a personas con posibilidades de tener Covid 19, sin ningún dispositivo de protección y que cuando presentó síntomas, las autoridades del hospital le dijeron que siguiera laborando.

Las autoridades de todos los niveles están actuando de manera irresponsable, el Covid 19 lo enfrentan políticamente, y están dejando que el problema crezca, por no poner restricciones necesarias, para no afectarse políticamente. Una parte del pueblo actúa de manera irresponsable e inconsciente y no se protege y se guarda, actúa como si no fuera cierta la pandemia?hasta que cae en el circo dantesco de la muerte.

Lo que no es justo, es el sufrimiento y el desgaste que llevan los trabajadores de la salud. Ellos son, los que están en la trinchera de la vida y la muerte, y pareciera que a pocas personas les interesa. Dejemos de ser egoístas, insensibles y poco solidarios con los médicos, enfermeras, afanadores y personal administrativo de los hospitales, cuidémonos.

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