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EN TIERRAS CHONTALES: SACRIFICAR A UNOS PARA SALVAR A OTROS

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EN TIERRAS CHONTALES: SACRIFICAR A UNOS PARA SALVAR A OTROS
OSÉ MANUEL ARIAS RODRÍGUEZ
Ojarasca 285, Periódico La Jornada.
13 enero 2021.
Salamandra lengua de hongo mexicana (Bolitoglossa mexicana), Santa Mari?a Chimalapa, Oaxaca. Foto: Elí García PadillaJ
A la memoria de Julio Cesar Álvarez de los Santos

Tabasco se ubica en la parte baja de dos de las cuencas más importantes de México, la del río Grijalva y la del río Usumacinta, así como frente a las aguas del Golfo de México. Las inundaciones no son ajenas a sus habitantes, que durante años cultivaron la llamada cultura del agua, en las que las crecientes eran esperadas porque enriquecían con nutrientes los suelos en los que posteriormente sembrarían sus alimentos.

EN TIERRAS CHONTALES: SACRIFICAR A UNOS PARA SALVAR A OTROSSin embargo, desde mediados del siglo pasado se empezaron a construir las presas hidroeléctricas sobre el cauce del río Grijalva. Para controlar las inundaciones, se dijo. A pesar de ello los municipios del estado continuaron inundándose. Para ejemplo las de estas dos décadas, las de 1999, las de 2007, 2009, 2010, 2014 y ahora 2020.

Para evitarlas, desde 2003 se acordó construir una serie de obras, entre ellas una de las piezas fundamentales en las últimas inundaciones en dicha entidad: la compuerta El Macayo, que empezó a edificarse como parte de las obras del Plan Integral Contra Inundaciones (PICI), acordado por el gobernador de Tabasco, Manuel Andrade Díaz, y el presidente de la República, Vicente Fox Quesada.

No obstante, la obra no se terminó en sus sexenios. Es más, en la evaluación realizada por el Instituto de Ingeniería de la UNAM posterior a la gran inundación de 2007, se lee que la obra se estaba levantando con materiales de mala calidad. No fue la única que recibió dicha calificación. A pesar de ello se dio un borrón y cuenta nueva y el PICI dio paso al Plan Hídrico Integral de Tabasco (PHIT), acordado entre el gobernador Andrés Granier Melo y Felipe Calderón Hinojosa, quienes continuaron con la obra de El Macayo, sin que se culminara.

En medio de este proceso de amurallar a Villahermosa para salvarla de toda inundación, la capital tabasqueña se enfrentó a condiciones adversas en septiembre de 2010. En las actas del Comité responsable del manejo de las presas del Alto Grijalva, se anotó en los primeros días del mes de septiembre que el gobernador del estado se daba por enterado de las condiciones climatológicas adversas que se presentaban en ese momento, por lo que pedía a la Conagua se protegiera el Parque Tabasco y se desviaran las aguas río abajo, donde habita poca población.

Con esto se institucionalizaba en Tabasco una política pública en materia de inundaciones en la que existen tabasqueños que pueden sacrificarse para proteger a la capital del estado, quienes tienen el privilegio de ser salvados a costa de todo. En el caso de 2010 fueron las comunidades yokotan de la zona de Tamulté de las Sabanas en el municipio de Centro y otras de Centla.

La inundación de 2010 fue objeto de queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), que emitió un año después una serie de recomendaciones a cinco municipios del estado, al gobierno de Tabasco y a la Conagua, a la que también responsabilizó sobre lo ocurrido. Sin embargo, José Luis Luegue Tamargo, quien estaba al frente de la dependencia, rechazó las recomendaciones.

Volviendo a El Macayo, se terminó de construir en el primer año de Enrique Peña Nieto, cuando ya se hablaba de la necesidad de destinar recursos para el desazolve de sitios cercanos a la obra. A partir de ahí, El Macayo ha cumplido fielmente el objetivo para el que fue construido: evitar que las aguas del Grijalva lleguen en exceso a la capital tabasqueña desviándola a zonas bajas de los municipios de Cunduacán, Jalpa de Méndez y Nacajuca, donde habitan comunidades yokotanes, las mismas que hace dos décadas pusieron el espinazo para recibir los garrotazos propinados por los bien nacidos de Tabasco, como ellos mismos se autoproclamaban para diferenciarse de aquellas personas de piel morena, pies descalzos y poco hablantes de castilla que se atrevieron a desafiar al Estado exigiendo otra forma de gobernar.

Es así que desde el mes de mayo de cada año los habitantes de estas comunidades empiezan a ver cómo sus tierras de labranza y pastoreo se llenan de agua proveniente de las presas. Pocos olvidarán la declaración del entonces secretario de Desarrollo Agrícola, Forestal y Pesquero, Pedro Jiménez León, quien les sugería dedicarse a la crianza de búfalos de agua para que aprovecharan su nueva condición de subsidiarios del desarrollo de Tabasco.

Ésta es la política de manejo de las inundaciones en Tabasco: sacrificar a unos para salvar a otros. Para quienes duden pueden consultar el Proyecto Hidrológico para Proteger a la Población de Inundaciones y Aprovechar Mejor el Agua y el Plan contra Inundaciones, de Arturo Núñez Jiménez y Enrique Peña Nieto, quienes consideraban la creación de 11 ?plataformas de seguridad? al margen del río Samaria para dar refugio a 47 comunidades de los municipios de Centro, Cunduacán, Jalpa de Méndez y Nacajuca, ante una eventual creciente.

Las inundaciones del mes de octubre y noviembre de este año sólo vinieron a recordar esa política de manejo y sirvieron para que el presidente de México pusiera el cuerpo por delante para proteger las malas decisiones tomadas por funcionarios estatales y federales en medio de la contingencia, en donde sobresale aquél que le da risa lo que sucede en Tabasco. El actual presidente de México, el que se enfrentó al sistema político en Tabasco, acompañado de cientos de yokotanes, ya anunció un cuarto plan para que Tabasco no se vuelva a inundar.

Con sus deficiencias, el plan toca un tema vedado hasta ahora. Evitar que las presas del Alto Grijalva privilegien la generación de electricidad sobre la seguridad de los tabasqueños. Es la novedad en los cuatro planes hasta ahora conocidos por sus paisanos.

Sólo falta se cumpla y con ello se quitará uno de los factores más importantes del desbordamiento de los ríos, aunque no el único. De otra manera seguirán siendo los más pobres de Tabasco los sacrificados en una inundación, con la novedad de que será con la anuencia de aquél a quien ayudaron a llegar a la presidencia de México.

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Referencias J.M Arias, ?El acceso a la información en la defensa de los derechos humanos en Tabasco?. En Saber + es tu derecho, año 2, núm. 10, p. 37-44, 2014. Comisión Nacional del Agua, 2015. Estudio para el proyecto Hidrológico para proteger a la población de inundaciones y aprovechar mejor el agua (PROHTAB). Disponible en: https://www. gob.mx/conagua/documentos/estudio-para-el-proyectohidrologico- para-proteger-a-la-poblacion-de-inundacionesy- aprovechar-mejor-el-agua-prohtab-38848

José Manuel Arias Rodríguez es parte de la Asociación Ecológica Santo Tomás, Villahermosa, Tabasco.



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