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Biblioteca Burgoa, Memoria del Mundo por la Unesco


Foto María Isabel Grañén Porrúa y Francisco Toledo durante las labores de recuperación del acervoFoto cortesía biblioteca fray Francisco
de Burgoa
Toledo impulsó su rescate hace 25 años
De la Redacción
Periódico La Jornada
Domingo 18 de marzo de 2018.
La biblioteca fray Francisco de Burgoa, que resguarda más de cinco siglos de cultura impresa, cuyo rescate fue impulsado hace 25 años por el

artista Francisco Toledo y la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), fue reconocida como Memoria del Mundo por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés).El espacio, con aproximadamente 40 mil volúmenes que forman el acervo, se ubica en el Centro Cultural Santo Domingo, en la capital oaxaqueña.

El grabador y promotor cultural narró que fue en 1953 cuando conoció biblioteca, entonces se encontraba en la calle Macedonio Alcalá. Íbamos ahí a hacer nuestras tareas. Tenía muebles antiguos que se habían hecho especialmente para ese espacio; era muy impresionante, así como es ahora la Burgoa.

Décadas más tarde, al acudir junto con el historiador Guillermo Tovar y de Teresa para conocer el estado de los libros, al ver que eran tesoros, surgió la iniciativa de salvarlos del abandono en la Facultad de Arquitectura.

Esfuerzo conjunto

María Isabel Grañén Porrúa, directora de la biblioteca, y Eduardo Bautista Martínez, rector de la UABJO, recibieron el pasado 4 de marzo en el Palacio de Minería, en Ciudad de México, el reconocimiento de la inclusión del patrimonio documental universitario en el Registro de la Memoria del Mundo por la Unesco.

En la ceremonia, Grañén reconoció la labor emprendida desde 1993, con apoyo del pintor Francisco Toledo, la organización Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México, la Fundación Alfredo Harp Helú y la sociedad civil, que han trabajado en la restauración y conservación de este legado oaxaqueño.

La colección de la biblioteca fundada en 1827 se integra en su mayoría por libros que pertenecieron al Instituto de Ciencias y Artes del Estado, que fueron rescatados, clasificados y restaurados. Algunos de los ejemplares fueron propiedad de conventos en la época de la Colonia, con las lecturas cotidianas de dominicos, franciscanos, jesuitas, carmelitas y mercedarios. Además de que posee valiosas piezas bibliográficas, como obras europeas del siglo XVI.

Contenido religioso, política, literatura, historia, geografía, medicina y arte son algunos de los temas que integran los ejemplares, en diversas lenguas, como latín, francés, castellano y alemán, así como zapoteco, mixteco, mixe y náhuatl.

También el acervo se ha incrementado con recientes adquisiciones gracias a diversas donaciones, entre ellas la del Códice de Yanhuitlán, dividido en tres partes; las otras dos se localizan en el Archivo General de la Nación y en la biblioteca José María Lafragua, en Puebla.

Al respecto, Grañén Porrúa detalló que cuando se comenzó el trabajo de catalogación había 27 mil títulos, que ahora ascienden a 40 mil por la constante compra en subastas.

Francisco Toledo afirmó que con la creación de la biblioteca fray Francisco de Burgoa se logró un rescate ejemplar, con apoyo del Patronato Prodefensa y Conservación Patrimonio Cultural y Natural del Estado de Oaxaca.

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aquioaxaca.com

tolteca guillermo marin

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