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Para pensar este 13 de agosto

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Para pensar este 13 de agosto
Contra todo lo que nos han metido en la cabeza los historiadores hispánicos e hispanistas, el 13 de agosto cae Tenochtitlán por obra y estrategia del tlatoani texcocano Ixtlilxóchitl, que con 300 mil guerreros se unió a Malinche y a Cortés, para llevar la parte militar de la guerra contra los tenochcas de Tenochtitlán.

En la historia oficial hispanista, desde Hernán Cortés hasta Lorenzo Boturini y la de los criollos, desde Lucas Alamán, pasando por León Portilla, hasta Enrique Krause, nunca aparece la voz de los invadidos. Es una narrativa totalmente parcial, absolutamente falsa y prejuiciada. Esa es la historia de la SEP, el INAH, la UNAM y todas las instituciones al servicio del sistema neocolonial de ideología criolla.

Desde las mentiras y grades omisiones de Cortés, la historia oficial nos describe a un valiente capitán que con un puñado de valerosos ?soldados? derrota al más formidable y poderoso imperio de terribles guerreros aztecas, que eran caníbales e idólatras. Falso de toda falsedad. Y la mayoría del pueblo ha creído esas mentiras, hasta aquellos que se dicen defensores de la tradición de la mexicanidad.

Los dos personajes que derrotaron a los mexicas fueron: en el arte de lo que llamaremos ?geopolítica?, fue indiscutiblemente Malinche. Quien creó la mentira de que Cortés era el embajador de Quetzalcóatl, e instruyó y elaboró, paso a paso, toda la estrategia de alianzas, traiciones y matanzas, para derrotar a los trasgresores de la Toltecáyotl y de la filosofía de Quetzalcóatl. El otro personaje, en ?el arte de la guerra? fue Ixtlilxóchitl, quien había sido despojado del Señoría de Texcoco, a la muerte de su padre, Nezahualpilli, por Moctezuma II, quien cabildeó en el Tlatócan de Texcoco e impuso a su sobrino Cacamatzin, desplazando a Ixtlilxóchitl.

Después de la Matanza de Cholula, sugerida por Malinche, al enterarse que los Venerables Maestros del Calmécac de Cholula y sus más altas autoridades, después de dos días de conversaciones con los invasores, se dieron cuenta de que Cortés era un impostor. Si esa verdad era conocida Cortés, Malinche y sus secuaces estaban perdidos.

Para pensar este 13 de agosto



Dirigiéndose a Tenochtitlán le salió al paso Ixtlilxóchitl y los invitó a Texcoco, en donde hospedó a Cortés en la casa de su abuelo Netzahualcóyotl, convirtiéndose en el comandante en jefe de los ejércitos que lucharán en contra de los mexicas.

Ixtlilxóchitl fue el comandante en jefe de los ejércitos nahuas que enfrentaron a los mexicas y a sus aliados. Es falso que Cortés y sus mercenarios hubieran hecho la gesta militar. Primero, Cortés no era militar, segundo, Cortés no hablaba la lengua náhuatl y tercero, no conocía los usos y costumbres militares de los pueblos nahuas del Postclásico, estaba imposibilitado a dirigir un ejército anahuaca. Además, que, los menos de mil europeos que no eran soldados, que estaban mal armados y que estaban enfrentados en dos bandos, no pudieron tener un papel relevante, militarmente, en la toma de Tenochtitlán.

Esta historia está llena de errores, mentiras e imprecisiones, que los historiadores contemporáneos no han puesto en una duda analítica y razonada. Por ejemplo; se pondera la construcción de los 13 bergantines y su valiosa contribución en la batalla. Falso. En primer lugar, la construcción fue obra de los nahuas no de los españoles, y los más importante, fueron verdaderamente inútiles en la batalla naval, porque la profundidad del lago era mínima, además que los guerreros nahuas de los dos bandos, combatían en miles de canoas, por lo cual, con un mínimo de sentido común, entiende uno que es una mentira la utilidad de los bergantines.

La batalla de Tenochtitlán fue entre guerreros nahuas en los dos bandos. La única intervención decisiva de los europeos, la cual no tiene la dimensión y trascendencia que tuvo en la historia oficial, fue la viruela que trajeron al Anáhuac.

La narrativa hispana y criolla, pretende imponer una historia falsa, la cual, con un poco de rigor histórico y sentido común, cae como un castillo de naipes. El problema es que la gente está tan colonizada y es tan floja y poco ?consistente?, que no lee, investiga y analiza.

Desde 1519, una parte de los anahuacas ha estado al servicio de los invasores. En estos cinco siglos, los malinches han ayudado a los extranjeros a explotar, depredar y sojuzgar a los anahuacas.

La historia la debemos cambiar los invadidos resistentes. Se requiere una nueva narrativa PROPIA-NUESTRA. En la que esté el espíritu y la voz de los ancestros.

Lo difícil no es hacerlo, sino imaginarlo.

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