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EN ESTOS CINCO SIGLOS

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EN ESTOS CINCO SIGLOS
Hoy se cumplen 499 años de la caída de la Ciudad de México-Tenochtitlán a manos de Hernán Cortés, gracias a las estrategias del comandante en jefe de los más de 300 mil guerreros texcocanos, tlaxcaltecas y totonacos (en ese orden de hombres). Me refiero a Ixtlilxóchitl, el tlatoani texcocano despojado del poder por su tío Moctezuma II, lo que los convirtió en enemigos acérrimos, y que, cuando llegó Cortés, se volvieron aliados. Desde luego que no fue Cortés, ni sus poco más de mil filibusteros españoles, que nunca fueron soldados y formaron ejército alguno, simples chacales que venían a robar, y que, verdaderamente no significaron gran cosa en la batalla de más de tres meses que duró el cerco, entre poco más de medio millón de combatientes entre ambos bandos. Pero, el verdadero enemigo de los mexicas fue la pandemia. En efecto, los mexicas morían como moscas por la viruela que habían traído los europeos. Un infierno que hoy conocemos, y que, por desgracia, cinco siglos después, se vuelve a repetir.

La historia oficial, la de la academia, el INAH, la SEP, las universidades y los medios masivos, tiene la versión de los vencedores, porque, aunque han pasado cinco siglos, como somos un pueblo que no conoce su verdadera historia, la repetimos año tras año, despojo tras despojo, matanza tras matanza. Nada ha cambiado en estos 182500 días. Un puñado de extranjeros y ahora empresas extranjeras, tienen el poder económico, político y cultural. Si hace cinco siglos llegaban en galeones con espadas y cañones, hoy llegan en aviones con dólares y euros, pero los objetivos y los efectos siguen siendo los mismos.
La historia oficial del Estado mexicano neocolonial de ideología criolla, nos ha amputado la memoria histórica y la identidad cultural ancestral, logrando que el pueblo desconozca los diez mil años de una de las civilizaciones más antiguas de la humanidad. Nos han dejado amnésicos para hacer de nosotros lo que los extranjeros quieran.
La SEP nos ha enseñado que toda la historia, de lo que ellos llaman ?la historia prehispánica? se encarna en ?El Imperio Azteca?, que ni fue imperio, ni se llamó azteca. Que ese ficticio imperio era creador de la civilización del Anáhuac, que los aztecas dominaban todo México y que eran guerreros, caníbales, explotadores e idólatras, y que, los españoles llegaron a liberar a los pueblos del yugo azteca. Pero que, a final de cuentas, un puñado de valerosos conquistadores extranjeros derrotaron al imperio, por eso es que todos los mexicanos dicen tener un abuelito español.
Otro de los mitos hispanos colonizadores, es hacer creer al pueblo que, con la caída de Tenochtitlán, termina lo que inmoralmente llaman, ?la conquista de México?. Totalmente falso, en 1521, no existía México. Y es justamente, al contrario, el 13 de agosto de 1521 INICIA LA INVASIÓN AL ANAHUAC, que como podemos ver, todavía en estas tierras se sigue luchando contra la invasión de las mineras, las eólicas, las cerveceras, los monocultivos, los agroquímicos, la invasión de los litorales, la destrucción de los bosques y las selvas, las sectas religiosas, el miserable salario mínimo y hasta contra las negras bebidas azucaradas y la comida chatarra. Y todavía los insurgentes ?indios? mayas del EZLN están en guerra contra el Estado criollo mexicano, sin dejar de mencionar las comunidades que defienden solas sus derechos y territorios, frente a la corrupción de las autoridades de los tres niveles.
Cómo es posible que personas desde, Cortés y Alvarado hasta Calderón y Peña, hayan podido robar, saquear, asesinar, permanentemente a lo largo de estos cinco siglos al pueblo que pareciera resignado a sufrir un destino tan injusto y cruel. La respuesta está en el proceso de colonización ideológica, que se logra al amputarle al pueblo invadido: 1 Su memoria, para dejarlo amnésico. 2 Sus lenguas, para dejarlo mudo. 3 Sus conocimientos, para dejarlo ignorante y estúpido. 4. Sus espacios productivos, comunitarios y sagrados, para dejarlo sin raíz. Y 5. Su espiritualidad ancestral, para dejarlo idólatra. Cuando el invasor le amputa estos cinco elementos culturales al pueblo invadido lo deja ignorante de sí mismo, apto y sumiso para cualquier injusticia. Es entonces cuando el invadido-colonizado, se convierte en un colonizado-colonizador de sí mismo y de su pueblo, y piensa igual que Hernán Cortés. Se requiere recuperar estos cinco elementos culturales.
La historia crítica, analítica y descolonizada, nos enseña que estos cinco siglos hemos sido, nosotros mismos, los que hemos luchado las causas de los invasores, sean españoles, franceses o gringos. Llegó la hora de despertar y descolonizar. Solo la verdad en la historia nos hará libres. Lo difícil no es hacerlo sino imaginarlo. Educayotl AC.

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