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¿ES POSIBLE CONOCER NUESTRA VERDADERA HISTORIA? Porfirio Ortega (*)

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Hemos pasado muchos años sin conocer nuestra verdadera historia. ¿Es posible reencausar otras acciones para conocer nuestra verdadera historia del México Antiguo?

 

Sin duda que  si es posible lograrlo, si cambiamos nuestra actitud, nuestra forma de pensar, nuestra forma de hablar y de actuar. 

 

 Si estamos convencidos que nuestra formación histórica ha sido a base de intereses de los colonizadores, de los grupos en poder, de ideologías mezquinas, que busca que desconozcamos nuestra verdadera identidad.  Si no aceptamos la premisa, que los saberes de nuestros ancestros no existen,  que los conocimientos de hoy es producto de saberes de los europeos, de los conquistadores, y que nuestros ancestros eran unos bárbaros, sin saberes científicos, sin educación, etc.

 

Claro que si es posible,  si desenmascaramos  a los que niegan nuestra verdadera historia, a los que imponen sus planes y programas de estudios, a los que exigen una educación homogénea para todos los mexicanos. Los que nos han dicho que lo nuestro no sirve.  Los que dicen que la educación que ofrecen los docentes bilingües es informal, a los que erróneamente se auto llaman primaria formal, a los que consideran nuestro idioma todavía como un dialecto, a los equivocados quienes llaman a la gente mestiza como gente de razón.

 

Estas son algunas de las aseveraciones que podemos partir para reflexionar y reorientar a los más equivocados. Digo a los más equivocados porque no todos estamos tan mal. Algunos ya estamos dando la batalla y otros se encuentran lejos, se han aliado con el conquistador.

 

Muchos docentes indígenas, dicen que son mestizos porque ahora vive en la ciudad cerca de los güeros, de los altos, de los ricos, etc.  Se han rehuido de vivir entre los suyos. Rehúyen de su pasado, ahora andan en coche, no caminan a pie porque se lastiman, son frágiles, sus hijos se encuentran estudiando en los mejores colegios según, ni quien se acuerda de escuela bilingüe, ni quien se acuerda de su pasado, ahora come sándwich, toman cocacola, comen bolillos en lugar de tortillas. Algunos desprecian la hierba mora, el popo, el tepejilote, etc., ahora forman  parte de un eslabón perdido.  No son ni de aquí, ni de acá. 

 

        Pero también hay casos de algunos maestros viven con los suyos, pero no conoce ni a sus vecinos, ni asiste a las asambleas comunitarias del pueblo, ni son solidarios en los acontecimientos locales, como el tequio, el convite, la mano vuelta, etc.

 

En todo esto no existe la sensibilidad, la reflexión,  e identidad personal y colectiva con nuestro pasado. Poco o nada se ha hecho para que nuestros pueblos se den cuenta  de su  verdadera historia.

 

En este sentido, vivimos en una sociedad que carece de conocimiento de sus orígenes;  tanto los indígenas como los mestizos marginados (los de la clase baja),  son frutos de la colonización, de la imposición de ideas de los dominantes, de los ricos. Muchos viven en la pobreza y en la marginación extrema, son engañados por los políticos, por los que más tienen, etc.

 

Aunado a todo esto, para ir buscando cambio e ir reencontrado nuestra historia, tenemos que ir trabajando desde la familia, desde la escuela, desde las universidades, desde las  comunidades locales.

 

Es por eso la necesidad de un cambio de actitud, de hechos y no de palabras.  Porque los que hablan de palabras no tiene la autoridad moral para hacer cambiar a otros que anda más mal que uno mismo.

 

Si los que hoy estamos en el diplomado, somos sinceros, responsables de nuestros actos, y un poco de ayuda del mismo colectivo comunitario. Claro que si podemos contribuir a ese cambio que anhelamos. Pero con ejemplos prácticos, haciéndolos,  no con palabras.

 

Si queremos que nuestra gente conserven su lengua, tenemos que hablar con ellos de la importancia de hablar dos lenguas, de la importancia de su vestimenta. Tenemos que empezar nosotros por nuestra familia para convencer encausar a los demás. Como dice el dicho,  “El buen juez por su casa empieza”.

 

Hoy en Oaxaca, hemos iniciado por una educación a partir de los temas comunitarios. Muchos los hacen por justificar su papel, y otros con un sentido de cambio verdadero de los educandos. Unos discursean y otros escuchando.

 

Muchos no se atreven a manifestar sus inquietudes, porque hay alguien que los oprimen, muchos falsean porque sus verdaderos  objetivos son otros, muchos aprovechan de los menos letrados o atrevidos, para decir, hagamos estos compañeros, cuando sus intenciones son otras.  Estas son verdades que existen en nuestro ambiente magisterial.

 

Entonces, si queremos reencausar acciones que conlleve a conocer nuestra verdadera historia, tenemos que partir desde nosotros, estar más de cerca con la gente de nuestras comunidades, convivir y compartir  con ellos.  Ya que la transculturación ha sido un factor que  ha opuesto nuestras aspiraciones.

 

En este sentido quiero reconsiderar, “según la  biografía de Carlos Lenkersdorf, que él fue ejemplo  de humildad, porque  fue a vivir entre los indígenas, abandonando las aulas para ir a vivir y aprender de las comunidades indígenas tojolabales de Chiapas. ,  fue testigo de la forma de organización y convivencia social  de los indígenas. Él  aprendió la lengua, la cultura y la visión del mundo de los maya-tojolabales, que lo llevan a cuestionar críticamente los cimientos del eurocentrismo así como el racismo imperante en la academia y en la sociedad occidental”. (www.filosofíamexicana.wordpreess.com)

 

Si este señor de origen alemán, acepto el reto de ir a vivir entre los indígenas, para conocer su verdadera historia.

 

Por qué nosotros los que somos de esta tierra no podemos hacer algo para reorientar nuestra práctica, reencausar los saberes de nuestros pueblos, antes de que la globalización  lo extermine.

 

Por lo que como docentes que laboramos en las comunidades  originarias, tenemos que reencontrar nuestro verdadero pasado, involucrándonos en los quehaceres de nuestra gente.

 

Porque he ahí la esencia del verdadero conocimiento, de la verdadera historia, de la verdadera educación.

 

 

Bibliografía: www.filosofíamexicana.wordpreess.com

 

(*) Estudiante del Diplomado para el Desarrollo y Empoderamiento de la Cultura Chinanteca impartido por Educayotl A.C.

Correo electrónico:  pos1505@yahoo.com.mx

 

 

 

 

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