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La milpa como un mensaje de vida ante a los proyectos de muerte que amenazan al territorio maseual

  • Categoría: Notas de prensa
  • Publicado el Miércoles, 12 Abril 2017 14:08
  • Escrito por Guillermo Marín
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En nuestro campamento maseual no sólo crece la milpa, crece también la esperanza, y nuestras raíces se encuentran y fortalecen con el tejido de la hermandad de nuestros pueblos
María Luisa Albores González Asesora de la Cooperativa Tosepan Titataniske, miembro del COTIC  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Periodico La Joranda del Campo, No. 114
Cómo empezó este camina. El 19 de noviembre de 2016, la Asamblea de Pueblos de Cuetzalan del Progreso, Puebla, reunida en la plaza central del ayuntamiento (municipio con 72 por ciento de su población maseual) decidió la “Cancelación popular definitiva” del proyecto denominado “Subestación y Trazo de línea de alta tensión Cuetzalan entronque Teziutlán II-Tajín”.

El proyecto recibió una negativa por parte de los órganos ejecutivo y técnico del Comité de Ordenamiento Territorial Integral de (Cuetzalan COTIC) ya que revisaron la información que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) presentó en su Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) y concluyeron que este proyecto no debería ser autorizado. La decisión fue tomada con base en los lineamientos de uso del suelo que establece el Ordenamiento Ecológico de Cuetzalan, por las siguientes cinco razones:

La línea de alta tensión, con extensión de 20 kilómetros y un ancho de 18 metros, tendría un alto impacto sobre las zonas arboladas y especialmente sobre los ricos cafetales bajo sombra (Kuojtakiloyan) y toda la gama de productos que de ahí obtienen los productores.

No se presentaron estudios ni datos que demostraran que la obra responde a las necesidades de la población local. Por el contrario, el proyecto lo ha justificado la CFE para cubrir la demanda futura de energía en la zona de Cuetzalan, mencionando al turismo y a la minería como dos sectores de referencia, que aumentarían dicha demanda.

Se ha recabado información de investigaciones que afirman que las líneas de alta tensión de 115 mil voltios generan serios daños a la salud. Por ejemplo, se ha encontrado que los niños que están altamente expuestos al campo electromagnético tienen dos veces más riesgo de desarrollar leucemia (cáncer en la sangre). Esto ha provocado que en otros sitios se hagan movilizaciones para evitar la instalación de este tipo de proyectos cerca de las comunidades y ciudades.

Un estudio realizado entre 2000 y 2015 por la Universidad de Berna (Suiza) llegó a la conclusión de que las torres de alta tensión en las inmediaciones de las viviendas elevan el riesgo de contraer Alzheimer (pérdida de memoria) en las personas adultas.

Igualmente preocupante es que cerca de las líneas de alta tensión las abejas Pisilnekmej (Scaptotrigona mexicana) dejan de recoger polen y producir miel, al ser afectado su sentido de orientación por el campo magnético que generan las líneas. Cuetzalan es reconocido como santuario de la abeja Pisilnekmej, y el movimiento internacional Slow Food clasificasu miel como un baluarte de la alimentación mundial.

Por estas razones, el grupo Altepetajpianij (Guardianes del Territorio, en lengua maseual) puso a consideración de la Asamblea el proyecto y ésta determinó la urgencia de hacer valer la decisión de los pueblos, y acudió al sitio donde se pretende instalar la subestación eléctrica.


Así, desde el 19 de noviembre de 2016, se mantiene instalado un campamento para vigilar que la decisión del pueblo sea respetada. El campamento se estableció en un terreno que está enfrente del espacio de la pretendida subestación y pertenece a un ciudadano que tiene familiares que padecen afectaciones a su salud por vivir durante más de 30 años bajo líneas de alta tensión. Esta persona otorgó al grupo Altepetajpianij permiso para usar el terreno. Mediante faenas, se construyó allí la casa “Maseual o Maseualkali”. Su material es bambú planchado y entretejido. Tejido simbólico ya que esta casa ha permitido la convivencia diaria de diferentes representantes de los pueblos.

La “Maseualkali” nos enseña que es posible avanzar hacia un uso racional de la energía mediante la instalación de dos estufas ecológicas ahorradoras de leña. Derivado de la solidaridad de otros colectivos y personas que en lo individual han aportado su conocimiento, desde el 14 de enero de este año se ha instalado un módulo de captación de energía solar para convertirla en energía eléctrica. Este lugar se ha convertido en un espacio para compartir experiencias y aprendizajes diversos. Vemos que a pesar de que Cuetzalan es uno de los municipios más lluvioso del país, es posible la captación de energía mediante celdas solares.

En esta casa comunitaria reflexionamos de manera colectiva, cantamos, oramos, leemos, y compartimos lo más sagrado: los alimentos. Éstos, provenientes de hermanas y hermanos de otras comunidades tutunakus y mestiz@s, que por su lejanía no han podido venir a montar guardia, pero sus corazones están en el campamento con nosotr@s.

Ahora sí… platiquemos de la milpa de la resistencia. Nuestro movimiento es un caminar y peregrinar en el que vamos acompañados de diferentes pueblos y colectivos. Como pueblo indígena y campesino, somos inquietos y sembradores de sueños y esperanza. Por eso el 10 de diciembre, “Día mundial de la Madre Tierra”, convocamos a compañer@s a realizar una milpa en el espacio del campamento. Acudimos como pueblo maseual con nuestras semillas de maíz, frijol, calabaza, jitomate, chile y quelites y con ánimos de sembrar vida. Con este acto quisimos demostrar que somos un pueblo campesino, trabajador y que pedimos permiso a nuestra madre tierra para ser sembrada y no la maltratamos o lastimamos porque nosotr@s sembramos vida, no muerte, sembramos en forma de caracol porque así creemos que es nuestro movimiento: inicia del centro tomando fuerza y poco a poco se va expandiendo como un caracol, ya que much@s compañer@s se han ido sumando en este camino y cada vez vamos teniendo más fuerza.


Hemos encontrado mucho cobijo en diferentes momentos; situaciones que no imaginamos, como tener en nuestra milpa a hermanos mayas, siux, cheyenes…. Reflexionamos en torno a lo que somos, pueblos originarios con un modelo propio de vida, con una forma de ver la vida que no tiene que ver con el capital o con el valor monetario, sino con el valor de la vida. Pues vida es lo que somos en esencia como seres sintientes, nosotr@s las personas, las plantas, los animales, la tierra, el agua, los guardianes de este territorio, las montañas, las rocas, el agua y todos los elementos de nuestra madre tierra.

El 19 de febrero de 2017 cumplimos tres meses de nuestro campamento y refrendamos que la milpa que crece allí significa un modo de ser, una forma de expresar nuestro ser campesino, una forma de hacer un cambio, una revolución de conciencias. No nos oponemos sin propuestas. ¡No!, nostr@s sabemos lo que queremos y a dónde queremos ir, y tenemos claro que nos oponemos a los proyectos de muerte, proyectos que exterminan la vida: la tierra, el agua, las plantas y los animales, porque para nosotr@s nuestros territorios son sagrados y tienen sus propios guardianes, y nuestra milpa es una ofrenda al territorio que nos cuida y nos da vida. En este presente nos toca cuidar y defender este espacio de vida. La vida se defiende con propuestas de vida. Como pueblos con identidad compartimos por medio de la milpa lo que somos: un ¡pueblo de amor y respeto a la vida!

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