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Tepito Arte Acá presenta El pachuco y el jaguar en la parroquia de Santa Ana

  • Categoría: Notas de prensa
  • Publicado el Domingo, 13 Mayo 2018 18:16
  • Escrito por Guillermo Marín
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Foto Actores del colectivo Tepito Arte Acá en sus personajes de El pachuco y el jaguarFoto cortesía Tepito Arte Acá De la Redacción
Susana Meza Cosme dirige la adaptación del libro Así no era la Era del Quinto Sol
Una obra donde el tiempo mítico se funde con el mundano para hacer llegar mensajes ancestrales
Periódico La Jornada
Domingo 13 de mayo de 2018.
Por magia teatral, El pachuco y el jaguar deambularán por la Parroquia de Santa Ana al atardecer del próximo 15 de mayo. Lo harán junto con un cuadro de actores de Tepito Arte Acá, dirigido por Susana Meza Cosme bajo la producción de Virgilio Carrillo.

El pachuco y el jaguar es una obra de teatro basada en el libro Así no era la Era del Quinto Sol, escrito por Everardo Lara en coautoría con Rousse-Lara. Es una historia que trata de hacer una analogía del tiempo mítico con el tiempo mundano. Una novela donde se mezclan los conocimientos, la mitología y los hechos históricos. El protagonista cuida el tiempo porque éste corre peligro por el comportamiento indolente de los habitantes de la gran urbe. Los textos contienen numerosos mensajes ancestrales, relatos citadinos actuales y, en ocasiones, sin época determinada. Destaca el tratado novelado sobre la aritmética mesoamericana; de la misma manera, se da relevancia al mito sobre la creación de diversos universos, producto de la intensa lucha entre nuestros míticos antepasados Quetzalcoatl y Tezcatlipoca a lo largo de los tiempos.

Lo antes descrito dio suficientes motivos para que el libro se titulará Así no era la Era del Quinto Sol, publicación que desde la portada muestra simbolismos fáciles de descifrar: el personaje central es un dibujo que representa a un pachuco bailador, quien ostenta en su muñeca izquierda un brazalete cuyo significado se sabrá durante la lectura del libro. El figurín está en el centro rodeado de cuatro cuadrantes extraídos de la Piedra del Sol o Calendario Azteca como es conocido el disco monolítico; estos cuatro cuadros representan cómo evoluciona la Tierra, la Humanidad y cómo llegamos a esta Era: la del Quinto Sol.

Bajo la dirección y adaptación de Susana Meza Cosme y la producción general de Virgilio Carrillo, se montó la obra teatral El pachuco y el jaguar, representación escenificada en diferentes ocasiones por Tepito Arte Acá Teatro con identidad, colectivo surgido a principio de los años 80 en ese barrio paradigma de la cultura popular urbana de Ciudad de México, que vio nacer en los años 70 el movimiento. El historial de Tepito Arte Acá abarca otras manifestaciones artísticas de personajes como Daniel Manrique, quien pintó gran cantidad de murales; del maestro Julián Ceballos Cascos, pintor de caballete, quien plasmó en su obra vecindades, autorretratos, vírgenes de Guadalupe y a la Santa Muerte. En el mismo cuadrante citadino existen otros colectivos como Arte Pito, con el pintor y escultor Ariel Torres; están Los Olvidados de Tepito; el cronista del barrio Alfonso Hernández y el escritor Armando Ramírez.

El pachuco y el jaguar, obra de teatro basada en el libro Así no era la Era del Quinto Sol, del escritor Everardo Lara, se presentará el próximo 15 de mayo a las 19 horas en la Parroquia de Santa Ana, recinto donde Mariano Matamoros ofició su primera misa en 1719. Se ubica en la calle de Peralvillo esquina con Matamoros, colonia Morelos. Entrada libre.

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Nota de Toltecáyotl<:

Mucho antes que llegaran los españoles, ya existía a las afueras de la ciudad de México-Tenochtitlán, un barrio marginal llamado “Tepito”, que en lengua náhuatl significa pequeño. Después de la catástrofe de la destrucción de la ciudad por los aliados de los españoles y dirigidos por el texcocano Ixtlilxóchitl (el verdadero comandante en jefe de los ejércitos al servicio de los españoles), los tepiteños lograron sobrevivir y se mantuvieron, no solo en el periodo colonial, sino llegaron hasta nuestros días. De modo que los únicos verdaderos y genuinos “mexicanos”, que existen en el país de los criollos, mal llamado México, porque no todos somos “mexicas”, son justamente los tepiteños. Sus ancestros llegaron al Altiplano Central en el siglo XIII en calidad de nómadas, cazadores, recolectores, sin hablar náhuatl, sin sembrar milpa y tejer algodón. Se llamaban mextin. En pocos años aprendieron los remantes de la cultura tolteca y se civilizaron. Tlacaélel, el cihuacóatl de tres tlatoanis realizó las reformas a la Toltecáyotl y creó la Mexicáyotl. Bajaron de nivel a Quetzalcóatl e impusieron a su numen tutelar Huitzilopochtli, cambiar el sentido espiritual por el sentido material de la vida, la Guerra Florida tolteca de carácter espiritual pasó a ser una guerra contra los vecinos para imponer tributos, hicieron de la guerra una razón de Estado, etc. Cinco siglos después, “los verdaderos mexicanos”, siguen en la misma línea: Son comerciantes, son guerreros y tienen una nueva religión, “La Santa Muerte”. Su cultura es tan fuerte, que han hecho la Colonia y la Modernidad y Globalización “a su manera”. La punta del iceberg es justamente el llamado “Arte Acá”. El Estado necolonial de ideología criolla ha creado una “historia oficial prehispánica” a modo, para borrar de la memoria histórica, más de 7500 años de desarrollo humano, exaltar a unos inexistentes aztecas y “desaparecer” la Toltecáyotl y todos los logros civilizatorios de decenas de nacionales anahuacas, como los mayas, mixtecos, zapotecos, purépechas, totonacos, entre muchos otros. Para el Estado mexicano, solo existen “los aztecas o mexicas” en el México prehispánico. El objetivo, dejar amnésicos a 120 millones de anahuacas. Descolonizar es dignificar.

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