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La Época Colonial. Cuna del Racismo y Clasismo en México

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La Época Colonial. Cuna del Racismo y Clasismo en México
La sociedad racista y clasista, altamente estratificada de la Nueva España, fue uno de los tres factores por la cual México no pudo consolidarse como una nación para la mitad del siglo XIX. La conquista de los aztecas y posteriormente de todas las naciones del ?Anáhuac, que hoy es México y Centro América, fue un choque brutal entre dos civilizaciones opuestas. Las relaciones entre españoles e indios comenzaron con extrema violencia, prejuicio racial y explotación y esto no cambio en lo fundamental por los siguientes trecientos años. Primero los españoles establecieron el sistema de encomienda, en el cual a un español le daban a su cargo una cantidad de indios para disponer de ellos a su antojo. Esto trajo como resultado la sobre explotación de los nativos, que junto con las enfermedades traídas por los europeos decimaron drásticamente a la población llegando al punto de estar en peligro de extinción, como había pasado en las islas del Caribe. Al faltar la mano de obra se optó por importar esclavos africanos.
Los frailes católicos salieron en defensa de los indios debido a que necesitaban feligreses y almas que salvar y los encomenderos se los estaban acabando. La naciente Nueva España se dividió en dos repúblicas, de españoles y de indios, el principio de una sociedad segregada. Los indios tenían cierta autonomía en sus comunidades, derecho a tierras de siembra, se podían defender en una corte superior y seguir sus tradiciones. Al mismo tiempo se les prohibía montar a caballo, vestirse como españoles o portar armas y además de pagar tributo. Este sistema fue creado con la intención de perpetuar la desigualdad de acuerdo con la convicción española de que Dios designo a la sociedad humana en jerarquías raciales. En esta concepción los blancos eran gente de casta limpia, los indios gente sin razón y los negros infames por derecho. Los frailes que divisaron esta sociedad utópica no vislumbraron la creciente mescla interracial. A falta de mujeres blancas, los españoles optaron por las nativas y las africanas.

La Época Colonial. Cuna del Racismo y Clasismo en MéxicoEl resultado de la mescla de español e indio fue mestizo, y después de español con negro resulto en Mulato y a los hijos de españoles se les llamo criollos. A mediados del siglo XVII las autoridades novohispanas se dedicaron a catalogar en pinturas las mesclas de todas las combinaciones entre las tres razas. Llegaron a catalogar hasta 53 tipos de mesclas hasta que se cansaron de etiquetarlas y les llamaron castas a todas en su conjunto.

En el Museo Nacional del Virreinato con sede en el ex Colegio Jesuita de Tepotzotlán
Estado de México encontramos un cuadro de autor anónimo realizado en el siglo XVIII
De 1,50 m de alto por 1,06 de ancho y dividido en dieciséis casillas -de 37,5 x 26,5 cm-, representa en cada una de ellas castas surgidas del mestizaje de españoles, negros e indios.

1. Español con India: Mestizo.
2. Mestizo con española: Castizo
3. Castizo con española: Español
4. Español con Negra: Mulato
5. Mulato con española: Morisco
6. Morisco con española: chino
7. Chino con India: Salta atrás
8. Salta atrás con Mulata: Lobo
9. Lobo con China: Gibaro
10. Gibaro con Mulata: Albarazado
11. Albarazado con Negra: Cambujo
12. Cambujo con India: Zambaiga
13. Zambaigo con Loba: Calpamulato
14. Calpamulato con Cambuja: Tente en el aire
15. Tente en el aire con Mulata: No te entiendo.
16. No te entiendo con India. Torna atrás

Las Cruzas o Castas, gente de raza mixta, fue aumentando paulatinamente durante los siguientes doscientos años para 1750 representaban el 22 % de la población Novohispana y no tenían un estado legal definido. En el reino solo había dos repúblicas, la española y la india, las leyes no contemplaban su posición en la sociedad. Las autoridades no sabían que hacer con ellos, se les prohibía tener cargos públicos, entrar al clero, pertenecer a oficios honorables, aunque algunas veces se les admitía si pagaban tributo. La mayoría se convirtieron en artesanos o trabajadores. Con todo esto las castas eran el grupo más dinámico y de mayor crecimiento en una sociedad multirracial y multicultural como la de la Nueva España, esto despertó recelo entre la elite blanca quienes desarrollaron un sistema de clasificación racial rígido para mantener su pureza de raza. Así es como en el sistema de estratificación colonial los peninsulares o españoles estaban en el tope de la pirámide jerárquica, seguido por sus descendientes americanos, los criollos, en tercer lugar, las castas en cuarto los indios y hasta el fondo los esclavos africanos.
A finales del siglo XV en España se creó un mecanismo para discriminar legalmente a los judíos y musulmanes, que se habían convertido recientemente al cristianismo. Se sospechaba con razón que estos ¨Cristianos Nuevos¨ seguían practicando sus antiguas religiones en secreto. Los ¨Cristianos Viejos¨ eran los españoles originales y no tenían que probar nada para entrar a la escuela, al ejercito o emigrar al Nuevo Continente. Por el contrario, los descendientes de judíos o musulmanes tenían que comprobar que eran conversos de cinco generaciones, que su sangre ya se había limpiado. Los Estatutos de Limpieza de Sangre sirvieron para discriminar entre los cristianos nuevos y cristianos viejos, pero a la vez dieron pauta para poder lavar la sangre de generación en generación hasta comprobar ser un cristiano viejo. Así los judíos y musulmanes al paso de generaciones accedieron a puestos de trabajo en el gobierno y en la sociedad que antes se les negaban.
Para la mitad del siglo XVIII, se revivió en la Nueva España los Estatutos de Limpieza de Sangre.
Los peninsulares detectaron el peligro en que se sustentaba su jerarquía racial si las castas seguían creciendo y accediendo a privilegios garantizados solo para los blancos. Ahora legalmente las castas no podían ser sacerdotes, ni entrar al ejército, ni mucho menos obtener un puesto en el gobierno. "Los religiosos electos como becarios" debían ser ?de linaje limpio, sin raza de judío, ni indio, ni moro, ni negro.? Con la implantación de la idea abstracta de que un indio podía lavar su sangre si se casaba con un mestizo o criollo y sus hijos podrían mejorar la raza se estableció una premisa racista que ha perdurado hasta nuestros días en la gente de piel morena en México. Solo la sangre de la raza negra no podía ser blanqueada. La obsesión por la genealogía de los españoles y la idea de mantener un linaje puro produjo un sentido superioridad humana que ellos tenían sobre el resto de los habitantes de la Nueva España. Y a su vez el resto de la población anhelaba algún día tener la piel más blanca. Esto equivalía a expandir el racismo no solo entre los blancos sino entre las castas y los indios que se empezaron a discriminar entre sí por su color de piel.
Los criollos no sufrieron la horrenda discriminación racial sino un trato como ciudadanos de segunda clase. Ellos se sentían blancos como los peninsulares, pero a la vez parte del nuevo mundo. Los criollos resentían no poder ser parte de la alta burocracia y el clero, y solo podían aspirar a ser capitanes si entraban al ejército. Los españoles los discriminaban por el simple hecho de querer pretender ser como ellos, los miraban menos y consideraban tontos, flojos, no confiables, y detestables. No importaba que provinieran de familias acaudaladas, o clamaran ser descendientes de comuneros o se hubieran casado en una familia española reconocida, para los gachupines eran solo criollos y nunca podrían ser como un peninsular.
Aunque las tensiones entre los criollos y españoles eran fuertes, al final no había ningún rompimiento total entre ellos, al fin y al cabo, eran blancos y el peligro para ambos radicaba en las castas y los indios que en cualquier momento se podrían revelar de una forma brutal por tantos años de injusticias y esclavitud. Los criollos aceptaban su posición en la sociedad novohispana, la rigidez de la noción de jerarquía y clase impuestas por la tradición conservadora hispana. Ellos respetaban la absoluta autoridad del rey y la iglesia católica, como parte de un contrato para conservar sus privilegios y mantener bajo control a las masas.
Este sistema de estratificación racista y clasista continuo después de la independencia, solo que ahora los peninsulares serian reemplazados por los criollos, quienes estaban ahora en la punta de la pirámide. Ellos serían los nuevos amos del México independiente y a su vez, el modelo aspiracional a seguir por las mestizos e indios. Bajo las leyes de primer Imperio de Agustín de Iturbide y después de la Constitución de 1824, de la Republica Federalista, ya no había indios, ni castas, ahora todos eran ciudadanos mexicanos. Se había constituido un estado igualitario, pero no instituciones para garantizar esa igualdad. Ya no había audiencias ni canales para defender los derechos humanos y políticos de los indios y en general de la gente de piel morena. Ahora ya no se le llamaban castas sino plebe, chusma o leperos. Ya no se les llamaba criollos ahora eran ¨gente de bien¨ La ley privilegia a unos cuantos, los mejores trabajos eran para una elite. Ya no había Estatutos de Limpieza de Sangre, que legalmente discriminaran contra indios y mestizos ahora la ley se respetaba, pero no se cumplía. El racismo y la discriminación se disfrazaron de clasismo creando un abismo gigantesco entre ricos y pobres en donde los primeros eran por lo general de tez blanca y los segundos de piel obscura.
Este modelo de estratificación racial y social de la nueva España, que nació de una violación, de una mescla abrupta entre tres razas se heredaría al México Independiente. Los españoles constituyeron un rígido sistema de castas donde las razas eran legalmente desiguales. La noción de gobernantes españoles que veían la desigualdad como un mandato divino y que la gente común no tenía derecho a cuestionar. La gente de piel oscura había sido creada para trabajar y los blancos para mandar. Para 1846 el panorama social y racial seguía siendo el mismo que en la época colonial. México era un territorio fracturado por razas y clases. Los grupos marginados, y las elites dominantes no tenían nada en común mucho menos un proyecto de nación. Esta sociedad compleja y desunida fue la que enfrento a los Invasores estadounidenses en 1846.

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Notas:
1 Henderson, The Mexican Wars for Independence. pg 7
2 Henderson, The Mexican Wars for Independence. Pg 7
3 Nicolás León en "Las castas del México colonial o Nueva España" (1924)
4 Ares Quejia, Berta y Alessandro Stella, Negros, mulatos, zambiagos: derroteros africanos en los mundos ibéricos. Sevilla
5 Kamen, Henry (2011) [1999]. La Inquisición Española. Una revisión histórica (3ª edición). Barcelona: Crítica


Miguel Ángel de Los Santos
ayocuan_8@hotmail.com


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