Cursos

Podcast

Canales Youtube

Visitantes

27,491,261

Contradicciones de nuestros tempos. Antonieta Mercado

Hits:3394

 

En el periódico hoy había un artículo sobre cómo la zona arqueológica de Kukulkán en Chichén Itzá tuvo que abrir temprano para acomodar a los miles de turistas que fueron a llenarse de energía del cosmos mientras presenciaban la llegada del 13 Baktun (una nueva era de acuerdo con el calendario Maya). La nota decía que no había indígenas mayas en esta ceremonia, pero que la gente abrazaba árboles o se tiraba al suelo, o hacían otro tipo de actividades para "llenarse de energía."

 

El artículo también da cuenta de grupos espirituales que realizaban ceremonias con los turistas, quienes se expresaban mensajes de buenos deseos entre ellos.  En otra nota del periódico de la misma primera plana, se muestra cómo miles de zapatistas (la mayoría de ellos Mayas) salieron a protestar de manera silenciosa en las plazas de Ocosingo, Las Margaritas y San Cristóbal de las Casas en Chiapas. Esta nota no ha comentado sobre ningún pronunciamiento, sólo una marcha silenciosa.

 

En la primera nota no hay ningún comentario sobre estas protestas o sobre la lucha de los pueblos indígenas en México, y sobre todo la lucha de los tres millones de Mayas que viven en México por su dignidad y respeto. Esto es lo que pasa cuando el mercado se apropia de la cultura para su explotación y venta: Los miembros de esa cultura son los menos importantes para el mercado, pues su presencia en vez de simplificar las cosas para poder venderlas, las complica y nos hace pensar en su exclusión, y en nuestra propia posición subjetiva.

 

Para el mercado lo más importante es que las culturas sigan fragmentadas (o se perciban como tales) para poder convertirse en mercancías. Los Mayas están aquí, y demandan un tratamiento digno. La llamada cultura occidental ha respondido trivializando su cultura y convirtiéndola en fácil mercancía. La marcha silenciosa de los Mayas zapatistas es impactante, ¿ Tendremos la capacidad de escuc

 

Contradictions of our times.

 

In the newspaper today there is an article about how the archeological zone of Kukulkán temple on Chichén Itzá in Yucatán had to open earlier, to accommodate thousands of tourists who went to experience the beginning of the 13 Baktun (a new era according to the Mayan calendar).

 

There were no Mayans there though, although many of the tourists were touching trees, laying on the grass, and performing other activities to fill up with energy from the cosmos. In another news piece, there were thousands of Zapatista indigenous (most of them Mayans), silently demonstrating on public plazas in Ocosingo, Las Margaritas and San Cristóbal de las Casas in Chiapas. The story does not tell anything about a public statement from the marchers, it only says that they are mostly young, very organized and silent.

 

There is no mention in the first story about this indigenous protest or any indigenous political involvement about the current living conditions of about three million Mayans in Mexico. This is what happens with cultural appropriation in the market: The members of the culture are the least important persons for the market, the most important things are the pieces of that culture you can consume.

 

The so called Western Culture has appropriated Mayan symbolism to turn it into a commodity in the market.  Mayans are here, and they demand to be treated with dignity and respect. Their silent march today, in 13 Baktun is powerful. Will the world li

Buscar