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Nezahualcóyotl. José Luis Martínez

  • Categoría: Biblioteca Tolteca
  • Publicado el Sábado, 29 Abril 2017 15:45
  • Escrito por Guillermo Marín
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En Nezahualcóyotl, aquí representado como señor de Tetzcoco, se unían de manera excepcional las aptitudes a menudo irreconciliables del guerrero, el gobernante, el constructor,
el sabio en las cosas divinas y el poeta. Códice Xólotl, lám. 10. Reprografía: Marco Antonio Pacheco / Raíces
Nezahualcóyotl "Coyote hambriento" (1402-1472)
En Nezahualcóyotl, aquí representado como señor de Tetzcoco, se unían de manera excepcional las aptitudes a menudo irreconciliables del guerrero, el gobernante, el constructor,
el sabio en las cosas divinas y el poeta. Códice Xólotl, lám. 10. Reprografía: Marco Antonio Pacheco / Raíces
México antiguo    
Nezahualcóyotl "Coyote hambriento" (1402-1472)
José Luis Martínez

Al salir el Sol del 28 de abril de 1402, día que entonces se llamaba ce mázatl, " 1 venado", del mes tozoztontli, “vigilia pequeña'', del año ce tochtli, “1 conejo", nació en Tetzcoco, capital del señorío de Acolhuacan, situado al noreste del valle de México y al borde del gran lago, el príncipe Acolmiztli Nezahualcóyotl, nombres que significan "brazo o fuerza de león'' y "coyote hambriento o ayunado'', respectivamente.

Ay, solo me debo ir,
solamente así me iré
allá a su casa ...
¿Alguien verá otra vez la desdicha?.
¿alguien ha de ver cesar
la amargura, la angustia del mundo?
Solamente se viene a vivir
la angustia y el dolor
de los que en el mundo viven
¿alguien ha de ver cesar
la amargura, la angustia del mundo?
Nezahualcóyotl

Era hijo de Ixtlilxóchitl Ome Tochtli o Ixtlilxóchil el Viejo, y de Matlacihuatzin. El señorío chichimeca de Acolhuacan se reputaba por uno de los más antiguos del mundo nahua y sus habitantes se tenían por sucesores ele los legendarios toltecas.

Desde los últimos años del mundo indígena hasta nuestro tiempo, el rey poeta de Tetzcoco ha sido una figura legendaria, de múltiple fama. En Nezahualcóyotl se unían de manera excepcional las aptitudes a menudo irreconciliables del guerrero, el gobernante, el constructor, el sabio en las cosas divinas y el poeta, dentro de las características que estas actividades tenían en el mundo indígena. Pero, además, él fue un hombre que trascendió a su tiempo, por las indagaciones espirituales que formuló y por la organización administrativa y la estructura legal que dio a la vida de su pueblo y, singularmente, por las instituciones culturales que estableció, como fueron los archivos de los libros pintados, las escuelas y consejos superiores, las academias de sabios y poetas, las colecciones de flora y fauna, y aun por el cuidado de la lengua que distinguía a sus dominios. Dentro del mundo nahua del siglo anterior a la conquista, él representa una tradición moral y espiritual, la herencia tolteca de Quetzalcóatl, que intentó oponerse a la concepción místico-guerrera de los aztecas.

El largo periodo de estabilidad y prosperidad civilizada que fueron para Tetzcoco los 41 años de gobierno de Nezahualcóyotl -que habrían de continuarse con el también feliz gobierno de su hijo Nezahualpilli, que se extiende hasta 1515- hizo del señor de Tetzcoco una figura de leyenda: sabio y piadoso, guerrero y poeta, legislador y constructor. Si algo de su fama ha cruzado los siglos, en su tiempo ésta debió multiplicarse y convertirlo en un paradigma de todas las virtudes. Los azares y contrastes de su vida: aquella infancia desvalida y amenazada, la audacia juvenil con que retó el peligro y fue preparando la reconquista de su reino, su visión y habilidad como gobernante, su peculiar sentido del esplendor compartido, visible en su preocupación por las obras ele servicio y ornato público, y el singular equilibrio que mantuvo entre la actividad práctica y la capacidad filosófica y poética, todo parecía contribuir para hacer de él un personaje legendario, un rey "de mucha y célebre memoria".

Disfrutamos aún del bosque de Chapultepec que es fama que él creó y nos unen a sus cantos otros hilos imperceptibles, peculiaridades ele la sensibilidad que el tiempo no ha mudado. Su desasimiento. Su melancolía -imagen del paisaje invariable de la meseta-, su actitud inquisitiva y airada ante la divinidad, su culto de las flores y de la amistad, siguen siendo nuestros. Podemos, pues, sentirlo tan legendario como cercano y propio, porque es una de nuestras estirpes. Por el lado indio, es nuestro poeta y pensador más antiguo y la constancia del último esplendor de aquella cultura.

La dignidad y el mando

En el año nahui ácatl, "4 caña", 1431, a los 29 años de su vida, Nezahualcóyotl fue finalmente jurado señor de Tetzcoco. Habían pasado 17 años desde aquel remoto 1414 en que su padre lxtlilxóchitl lo había designado heredero de Tetzcoco, y 13 desde la muerte del viejo rey, la mayor parte de los cuales habían sido para él de persecuciones, peligros, luchas y destierro. La ceremonia se celebró aún en la ciudad de México o ya en Tetzcoco, y en ella, conforme a los acuerdos de la alianza, Nezahualcóyotl fue coronado por Itzcóatl, señor de México-Tenochtitlan, acompañado por Totoquihuatzin, señor de Tlacopan, y por los nobles de los tres reinos.

En los ritos y solemnidades con que recibió la dignidad y el mando de acolhua tecuhtli se combinaron los usos propios de Tetzcoco con los que seguían los señores mexicas. El príncipe se dirigió al templo de Tezcatlipoca, acompañado por todos los grandes y principales del reino, y por los reyes de México y de Tacuba. Llegado en presencia del ídolo desató su manto para quedar desnudo frente a él y recibió un incensario con el que sahumó, con aromas de copal al dios y hacia las cuatro direcciones cardinales. Luego comenzó a decir:

¡Oh señor nuestro humanísimo. amparador y gobernante invisible e impalpable! Bien sé que me tenéis conocido, que hoy soy un pobre hombre de baja suerte. criado y nacido entre estiércol, hombre de poca razón y bajo juicio, lleno de muchos defectos y faltas, que ni me sé conocer, ni considerar quién soy .. Me habéis puesto en la dignidad y trono real, ¿quién soy yo, señor mío, y qué es mi valer para que me pongáis entre los que vos amáis. conocéis y tenéis por amigos escogidos...?

¿Qué modo tendré en gobernar y regir esta nuestra república? ¿Cómo tengo de llevar esta carga del regimiento de la gente popular, yo que soy ciego y sordo...? Tened por bien darme un poquito de luz, aunque no sea más de cuanto  echa de sí una luciérnaga que anda de noche, para ir en este sueño y en esta vida dormida, que dura como el espacio de un día donde hay muchas cosas en que tropezar, y muchas en que dar ocasión de reír, y de otras que son como camino fragoso. que se han de pasar saltando...

Al concluir estas palabras de agradecimiento y de petición de ayuda a Tezcatlipoca, el acolhua tecuhtli Nezahualcoyotzin volvió la mirada al sacerdote principal llamado Quequetzalcoa, que comenzó a dirigirle la admirable plática ritual. que se reservaba para estos actos, y en la que parecía cristalizarse la sabiduría nahua en consejos aún vigentes:

Así pues, es menester, oh rey nuestro, que rondas todas tus fuerzas y todo tu poder para hacer lo que debes en la persecución de tu oficio con esto en lloros y suspiros, orando a nuestro señor Dios invisible e impalpable. Llegaos, señor, a él muy de veras con lágrimas y suspiros para que os ayude a regir pacíficamente vuestro reino, porque es su honra; mirad que recibáis con afabilidad o humildad a los que vengan a vuestra presencia angustiados o atribulados; no debéis decir ni hacer cosa alguna arrebatadamente. Oíd con mansedumbre y por entero las quejas e informaciones que delante de vos se presenten. no atajéis las razones o palabras del que habla, porque sois imagen de nuestro dios, y representáis su persona, en quien está descansando, y de quien él usa como de una flauta y en quien él habla, y con cuyas orejas é1 oye...

Mirad que la dignidad que tenéis, y el poder que se os ha dado sobre vuestro reino o señorío no os sea ocasión de ensoberbeceros y altivaros.
 

Por su parte, Juan Bautista Pomar comenta:

...mandaba y gobernaba como le parecía que convenía, poniendo todo su cuidado principalmente en tres cosas: la primera, en los negocios de la guerra, lo segundo, en el culto divino, y lo tercero, en los frutos de la tierra, para que siempre hubiese mucha hartura. Oía todos los días cosas de gobierno, porque las de justicia oían los jueces ... Despachaban con pocas palabras y jamás se extendía en lo que mandaba.


Tetzcoco

En toda la extensión del señorío de Tetzcoco puso Nezahualcóyotl orden y concierto. A la propia capital la dividió en seis parcialidades: Mexicapan, Colhuacan, Tepanecapan, Huitznáhuac, Chimalpan y Tlailotlacan, encargando de su gobierno a los vecinos y distribuyendo por barrios -como un siglo más tarde lo haría Vasco de Quiroga con los pueblos ribereños del lago de Pátzcuaro- los diferentes oficios: plomeros y aurífices en uno, artífices de plumería en otro, pintores en otro y así hasta contarse más de 30. Y además de los palacios, templos y jardines que hizo construir y le dieron renombre, mandó también edificar más de 400 casas y palacios para los señores y caballeros de su corte, cada una conforme a la calidad y méritos de su persona.

La estructura política y administrativa del Estado tetzcocano culminaba con un cuerpo de leyes y ordenanzas y con el funcionamiento de cuatro consejos: de Gobierno o de Asuntos Civiles y Criminales, de Música y Ciencias de Guerra y de Hacienda, todos ellos presididos por parientes muy allegados al monarca.

Motolinía, que estuvo en Tetzcoco desde 1524 y pudo recoger allí informaciones directas, se refirió con admiración a la organización de la justicia en este señorío.

Dice que, con excepción de los asuntos de guerra, los tribunales y jueces de Tetzcoco eran tan respetados que “de México remitían ... muchos pleitos para que allí se determinasen y sentenciasen".

Bajo Nezahualcóyotl, Tetzcoco llegó a ser en verdad un modelo de gobierno, virtudes y cultura para los antiguos pueblos indígenas de la altiplanicie.

Pero no sólo sobresalía Tetzcoco en el mundo nahua como un centro de irradiación cultural y por el archivo de los documentos indígenas que allí se guardaban –esto es, la famosa colección, probablemente la más importante del mundo indígena, que formó Nezahualcóyotl y acrecentó Nezahualpilli, de los "libros pintados'': anales históricos, cronologías, genealogías, leyes, ritos y ceremonias religiosas, oraciones, fórmulas mágicas, calendarios adivinatorios y descripciones de dominios y atributos- y el florecimiento de historiadores, poetas muy artífices - que se prolongará en el primer siglo colonial- sino también por la pureza de su lengua. La gente de Tetzcoco, decía Durán, "es en todo esmerada y política, avisada y retórica, de linda lengua y elegante y pulida, cuya pulicia en el hablar puede tener la prima, como Toledo en España, que salidos de ella es tosquísima la demás y bárbara··. “Es tenida la lengua mexicana por materna y la tezcocana por más cortesana y pulida", confirmaba a fines del siglo XVI el mestizo Muñoz Camargo, y Boturini comentaba que era a ''Tetzcuco donde los señores de la tierra enviaban a sus hijos para aprender lo más pulido de la lengua náhuatl, la poesía, la filosofía moral, la teología gentílica, la astronomía, la medicina y la historia''. "Tetzcoco podía gloriarse de ser la Atenas del mundo occidental", exclamaba Prescott.

Basado en José Luis Martínez, Nezahualcóyotl. Vida y obra, FCE. México, 1972. Las traducciones del náhuatl son principalmente de Ángel María Garibay y Miguel León-Portilla.

José Luis Martínez. Director de la Academia Mexicana de la Lengua. Entre otros cargos, ha sido cronista de la Ciudad de México. Autor de numerosas obras sobre historia de México.

Martínez, José Luis, “Nezahualcóyotl ‘Coyote hambriento (1402-1472)’”, Arqueología Mexicana núm. 58, pp. 20-27.


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