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EPISTEMICIDIO Y MISERIA DEL MÉTODO EN LA INVESTIGACIÓN SOCIAL LATINOAMERICANA. Jorge Lora Cam

  • Categoría: Biblioteca Tolteca
  • Publicado el Sábado, 14 Mayo 2016 23:13
  • Escrito por Guillermo Marín
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Introducción

    Este es un texto para el debate. Contiene algunas reflexiones críticas a la epistemología y metodología hegemónica. Al mismo tiempo trata de recuperar los aportes latinoamericanos a este debate. Debemos puntualizar que éstas se basan en lecturas filosóficas, en algunos de los últimos debates de la sociología de la ciencia, en la experiencia en investigación que siempre nos obliga a pensar en estos aspectos y en las inquietudes de algunos investigadores reconocidos como tales. Los más serios aceptan que el debate sobre la ciencia surge desde el poder y que es ineludible darlo en esos términos, que la realidad es más rica que la o las teorías y que lo prioritario es la acción transformadora. Algunos posmodernos1 proponen la deconstrucción de la metafísica occidental y limitan las pretensiones omniabarcantes de las teorías. Esto significa, destacar la relatividad de las teorías y la propia reflexividad de la ciencia.



    Pensamos, por el contrario, que en la investigación no hay lugar para desechar la teoría, no hay algún momento del proceso de investigación en el que se pueda prescindir de ella, excepto, relativamente, en el examen del momento histórico, donde el razonamiento crítico adquiere centralidad; siendo, sin embargo en algunos momentos más significativa que en otros. Aceptando su indudable importancia hay que hacer un uso crítico de ella a través de la viabilidad de las categorías como conceptos más generales, mediadores con la realidad, resignificándolos y, de ser pertinente, ir más allá y adoptar una teoría asociada a la utopía. Para ser críticos, no hay que dejar de buscar el origen de las teorías y descubrir para qué fueron construidas; en este sentido debemos cuidarnos del eurocentrismo –que incluye a los Estados Unidos, como su prolongación—y de la colonialidad del saber-hacer,2 más peligrosa cuando es fundamentalista.

    El conocimiento es la base de la vida de relación y en nuestra época base del poder. Después de los griegos que permitieron la coexistencia de filosofía, religión, superstición y ciencia, ha atravesado momentos difíciles por el largo predominio de las ideas religiosas hasta la revolución industrial y el renacimiento de la ciencia y la filosofía cuando – al decir de Rolando García— la ciencia se va a ocupar de decir al resto de la humanidad las leyes naturales y los filósofos de explicar a los científicos qué es lo que sus teorías quieren decir.3 En el siglo XX la filosofía especulativa que dominó el siglo anterior se derrumba y aparece la epistemología o filosofía de la ciencia. Así como la filosofía especulativa no pudo fundamentar los conceptos de la ciencia, tampoco el empirismo lógico podrá resolver cómo pasar de las sensaciones a la construcción de teorías, y después nunca se pudo partir de proposiciones que representan sensaciones para construir un vocabulario suficiente, pues faltaba establecer las relaciones para ello.

    Para los positivistas el conocimiento es concebido en términos de lógica del experimento, busca leyes universales y se apoya en métodos que le otorgarían carácter científico. El modelo es hipotético deductivo, según el cual todas las explicaciones científicas adoptan la forma de una proposición acerca de un acontecimiento de al menos alguna ley universal combinada con condiciones iniciales y limitativas. Los positivistas lógicos reducen la filosofía de la ciencia al análisis del lenguaje que expresa fenómenos físicos sensorialmente perceptibles.

    Una proposición solo tiene sentido si se apoya en la verificación. Popper rechaza el verificacionismo y concibe la teoría como supuestos estructurados y abiertos al control de la crítica: en ella se formulan hipótesis para someterlas al proceso de falsación. Si la teoría es falsable se rechazan los supuestos teóricos y si resiste la falsación, se aprueba provisionalmente hasta que aparezca otra teoría que la pueda falsear. Va más allá que la confirmación de hipótesis. Kuhn señala que el conocimiento es validado por las comunidades científicas, configurándose socialmente la ciencia. Con las revoluciones científicas se establecen nuevos paradigmas. Lakatos dirá que son los programas de investigación científica cuya meta es la acumulación de evidencias ‘empíricas’ que soporten la investigación, a manera de cinturones de seguridad que protegen la teoría. Para Habermas es la objetivación del conocimiento basado en el interés del sujeto por acercarse y conocer el mundo. Plantea que de las acciones constitutivas del trabajo surge el interés técnico y el enfoque empírico analítico, donde el sujeto somete al objeto y domina la neutralidad valorativa; de las acciones asociadas al lenguaje brota el enfoque histórico hermenéutico desde los procesos comunicativos mediados por la tradición y la historia, posibilitando la comprensión de la formación de identidades y la transformación del mundo; y, de las acciones relacionadas a la interacción social nace el interés emancipatorio y el enfoque crítico social.

    En conclusión, ni para Lakatos ni para Popper la metodología proporciona reglas para resolver los problemas científicos; su campo parece ser el enfoque lógico y el contenido las reglas para evaluar teorías plenamente articuladas. Se trata de prescripciones para la sana práctica de la ciencia.

    La sociología de la ciencia había reemplazado a la epistemología. Piaget reabre el debate con el planteamiento de la construcción del conocimiento en base a las interacciones con el mundo externo, que junto a otros elementos permite conocer o lo que es lo mismo, permite organizar los datos de la realidad y darles un sentido. Es un proceso social continuo que incluye una lógica de la acción y otra de significación, que preceden al razonamiento proposicional.

    II. Eurocentrismo, colonialidad del saber y reconstrucción del pensamiento crítico en América Latina.

    América Latina vive una renovación de la tradición crítica que acompaña a las transformaciones sociales, y al proceso descolonizador que impulsan los movimientos sociales. El pensamiento crítico que había dejado de lado las tendencias más radicales de la Escuela de Frankfurt y se había quedado en el paradigma histórico estructural a fines de los años 70, frente a la embestida del pensamiento único neoliberal se renueva con los trabajos de Aníbal Quijano (1998-2000), Jurgen Schuldt, Sergio Bagú, Pablo González Casanova (1998-2004), René Zavaleta, Agustín Cueva, Edgardo Lander (2000), Enrique Dussel (2001-2004), Walter Mignolo (2000), Escobar (2000), Fernando Coronil (2000), Enrique de la Garza y Hugo Zemelman, etc. que forman una nueva comunidad científica con Pierre Bourdieau, Boaventura Sousa dos Santos (2000-2005), James Petras (2000 y Ss.), Jean Piaget, Rolando García (2000), Samir Amin (2003), Noam Chomsky, Inmanuel Wallerstein, David Harvey, Michel Chossudovsky–entre los principales—que con sus naturales diferencias, deficiencias y aspectos criticables son ejemplares en esta perspectiva crítica.

    Marx, que está detrás de todos ellos, aceptó la conversión de la filosofía en ciencia social sin perder la dimensión emancipatoria de la filosofía. Había que transformar el mundo. Desentrañó las raíces ideológicas de la ciencia y los mecanismos sociales de dominación que ocultan una noción objetivista de la ciencia. Critica a lo más avanzado de la filosofía y la ciencia social hegemónica: a la economía política. Trata de eliminar la metafísica y establece que las condiciones materiales que crearon los hombres es una acción social que también los configura. La separación filosofía-ciencia se mantiene; la primera como reflexión sobre la otra y en la tradición ontológica metafísica, la ciencia social cosificada rechaza la dimensión práctica emancipatoria. La filosofía y la ciencia avalaban el orden social establecido.

    El marxismo, como teoría crítica, es más que la ciencia tradicional sin ser una ciencia; cuestiona la concepción que la asocia a un conjunto de proposiciones donde unas se deducen de otras y que como modelo lógico sirve para organizar e interpretar los datos de la observación y experimentación, que aplicada a lo social, esta concepción materialista es una crítica a la razón que domina el objeto que trata de conocer y que se convierte en una ideología cosificada que formaliza la razón subjetiva.

    Marx pensó el progreso como realidad contradictoria a partir del examen del desarrollo de las fuerzas productivas que crean riqueza y al mismo tiempo empobrecen; al abolir la propiedad privada y la alienación se acaba con la primera acepción, pero no garantizan la superación de la segunda. Marx abogaba por las libertades radicales, de toda autoridad y dominación: la libertad era el pleno desarrollo de las capacidades. En este sentido fue heredero de la Ilustración. E incluso eliminaba a la ciencia de autoridades heterónomas, esclavizadoras del hombre. Para él, era el intelecto general asociado a la autonomía, a la libertad y al desentrañamiento del mundo. Sus concepciones correspondían al momento histórico post II Revolución industrial.4

    Para Horkheimer el concepto de razón está enfermo desde su propia raíz. Es su propia naturaleza que nació por la necesidad de dominar la naturaleza y colocar al hombre en una casilla. Para él, la ciencia puede ponerse al servicio de las fuerzas sociales más diabólicas, oscuras, y el cientificismo muestra perspectivas tan restringidas como la religión militante. 57 años atrás ya señalaba en Dialéctica de la Ilustración que se considera inútil y superfluo aquel pensamiento que no sirve a los intereses empresariales. La decadencia del pensamiento fomenta a la obediencia a los poderes establecidos de quienes controlan el capital.

    Señala Ramón Grosfoguel:

        …el éxito del sistema mundo moderno/colonial consiste en hacer que sujetos socialmente ubicados en el lado oprimido de la diferencia colonial, piensen sistemáticamente como los que se encuentran en las posiciones dominantes. Las perspectivas epistémicos subalternas son un conocimiento que viene desde abajo, que produce una perspectiva crítica del conocimiento hegemónico en las relaciones de poder involucradas.5

    Lo que apunta Grosfoguel es que todos los conocimientos están ubicados en el lado dominante o subalterno de las relaciones de poder, lo que tiene que ver con la geopolítica y la cuerpo política del conocimiento, con un egocentrismo que se considera universal y único. Son parte de diseños globales articulados a la producción y reproducción de una división internacional de la producción y el trabajo, que corresponde al colonialismo entendido como proceso y a la colonialidad reconocida como relaciones estructurantes de las clasificaciones y jerarquías interseccionales imbricadas de jerarquías globales múltiples y heterogéneas de formas de explotación y dominación, ordenadas por la clasificación racial y étnica del mundo.

    Es el caso de Samir Amin quien define el eurocentrismo como “un culturalismo en el sentido de que supone la existencia de invariantes culturales que dan forma a los trayectos históricos de los diferentes pueblos, irreductibles entre si”.6 Agrega que es una posición antiuniversalista pero que se presenta como tal, al proponer la imitación del modelo occidental como solución a los desafíos del momento histórico. Para Amin, es un fenómeno cuyas raíces no ven más allá del Renacimiento y que se ha difundido en el siglo XIX. Es un paradigma del capitalismo moderno, una deformación en la ideología y teorías sociales dominantes; se manifiesta en el sentido común y en las formas eruditas de especialistas de diversos dominios de la ciencia social. Es una reconstrucción metodológica de la historia de Europa y del mundo, que lleva a la destrucción de los pueblos y civilizaciones que se resistan a la expansión del universalismo capitalista mediante el genocidio o conflagraciones. El nazismo fue sólo su formulación extrema. De estas premisas llega a la denuncia de la insuficiencia del conocimiento científico de la sociedad. A partir del siglo XV el buen salvaje se convirtió en primitivo. El colonialismo para occidente es considerado como una etapa necesaria en el avance hacia la cultura occidental. Las sociedades primitivas tendrían un bajo nivel tecnológico y escasos rendimientos económicos. La relación Europa-América sigue basándose en la negación del otro. Tanto Quijano como Amin no se quedan en el culturalismo, quizás les faltó las palabras adecuadas para expresar otras dimensiones que la teoría colonial sí podría ofrecer.

    La Escuela de Frankfurt avanzó en otra perspectiva. Al mismo tiempo que recuperan a Hegel, Marx y Freud retoman y destacan la razón negativa, la crítica al capitalismo y la teoría de los instintos reprimidos, respectivamente. Para Adorno la razón no puede aprehender lo real: pone de manifiesto lo no idéntico y lo diferente. Extrae de lo semejante lo no semejante, rompe los esquemas conceptuales que racionalizan la realidad. Lo negativo desmitifica totalidades, prácticas y teorías, dando primacía al objeto, a las realidades.

    Adorno al hacer hablar a la realidad lucha contra la prepotencia de las ideas y de los sistemas filosóficos, pretende modificar las categorías cognoscitivas y la crítica urgente que oculta una cultura escoria. La dialéctica negativa se convierte en una teoría crítica de la sociedad. Reale-Antiseri sostienen:

        En lo que respecta al idealismo, su aspiración filosófica a la totalidad […] se ha desvanecido, el neokantismo se ha visto reducido a formulismos varios; en lo que concierne al neopositivismo, “hay que decir que la tesis de la asimilabilidad de principio de todos los interrogantes filosóficos por las ciencias particulares hoy no es algo incontrovertible, a salvo de dudas, y tampoco se halla tan carente de bases filosóficas como se suele afirmar”. La fenomenología de Husserl, aunque cambiante y refinada sigue siendo un programa irrealizable, el existencialismo de Heidegger no es más que un primitivo irracionalismo, el positivismo se reduce a una aceptación acrítica de los hechos, de lo existente y no se da cuenta de que los hechos no son datos inamovibles, sino problemas.7

    Fue una necesidad para el avance del pensamiento crítico el deslinde y critica de la filosofía hegemónica de su tiempo, incluyendo al marxismo dogmático apriorista y teleológico, que sabe clasificar y conoce las respuestas sin conocer nada de él mismo, ocurriendo algo similar al positivismo, donde la razón también es instrumentalista y funcionalista. La razón sólo puede construir y perfeccionar instrumentos y técnicas adecuadas a fines establecidos y controlados por el sistema.

    La crítica de la razón occidental por esta escuela aún es pertinente después de más de medio siglo. La enfermedad de la razón occidental nace de la necesidad autoimpuesta de dominar la sociedad y la naturaleza. La razón subjetiva se independiza del contenido objetivo, obedece a contenidos heterónomos, transforma las ideas en cosas, desinteresándose por la verdad, el hombre y la naturaleza.

    El pensamiento occidental considera inútiles las teorías que no sirven al poder constituido, fomenta la obediencia al capital y construye una cultura del éxito y del consumo, deifica la productividad y subordina a la resistencia.

    La solución no la encentran en el método por que la sociedad no es coherente, ni simple, ni neutral. Mas bien es contradictoria pero determinable, racional e irracional, sistémica e irregular, ciega y conciente. No es susceptible a la estructuración categorial que considera a priori a los sujetos.

    De ahí que el método dependerá del objeto, anticipado por el momento del todo; es crítico de los hechos, de las contradicciones de la sociedad. Y es que no todo teorema se traduce en hipótesis y la teoría es el objetivo no el vehículo de la ciencia social. El camino crítico es formal y material. La dialéctica es una teoría descriptiva de las contradicciones objetivas, reales de la sociedad. La totalidad es la conciencia de la ciencia, una teoría de la estructuración objetiva.8

    La teoría crítica busca trascender la falsa antítesis de una filosofía holista sin base empírica y una investigación empírica que se agota en el análisis, sin fuerza para construir la síntesis.9

    La teoría crítica corresponde también al momento histórico, disuelve la filosofía en ciencia social, reconvierte la filosofía de la historia en teoría del presente. El pensamiento posmoderno tiene puntos de contacto al proclamar la heterogeneidad y expresar un malestar con la razón absoluta, la razón moderna que tiraniza y articula una sociedad perfecta y productiva: el occidente eurocéntrico, etnocéntrico, androcéntrico, neoliberal y recolonizador. Al tomar en consideración aquello que excede la razón, proyecta un método que no cristaliza lo real, que no impone categorías irreflexivas, inertes o extrañas, que no limita a priori desde arriba y no asigna un deseo de realidad instrumental. Abordar lo real como configuración o constelación, donde lo real se despliega en una totalidad, que no se cierra en los límites de la razón occidental, incapaz de captar la riqueza de la experiencia. Hay que movilizar todas las capacidades como la de abstracción y la sensibilidad para captar las potencialidades y excedentes de realidad.

    La realidad no es en absoluto racional. Una realidad desgarrada, no apaciguada e irreducible quiebra y desmitifica todos los intentos filosóficos, cualquier totalidad tanto teórica como práctica y por tanto política. No se puede ocultar la realidad con la prepotencia de las ideas, de los sistemas filosóficos. Modifica las categorías cognoscitivas e invierte las esquematizaciones.

    Que el espíritu no logre la conciliación e identificación se convierte en motor de la propia desmitificación, es la dialéctica negativa. La crítica al idealismo con su aspiración a la totalidad se ha desvanecido. La Ilustración ha tratado de racionalizar al mundo para someterlo a la dominación, luego se paralizó por miedo a la verdad. El neokantismo se reduce a formalismos varios; el positivismo es una aceptación acrítica de los hechos sin darse cuenta que los hechos son problemas; el neopositivismo no cumple con asimilar los interrogantes filosóficos por las ciencias; la fenomenología es un programa irrealizable; el existencialismo no es más que un primitivo irracionalismo y el marxismo soviético sabe clasificar un fenómeno sin conocer nada acerca de él. Estas imágenes desviadas de la realidad solo sirven al poder. Lo que ahora importa no es la verdad de las teorías si no su funcionalidad. La razón es pura razón instrumental, que sólo puede individualizar los instrumentos adecuados al logro de los fines establecidos por el sistema.10

    Adorno sostenía que la teoría de sistemas de Parsons se sitúa en un nivel de abstracción tal que carece de todo valor de conocimiento social. La sociología que opera con encuestas, recoge opiniones y supone que éstas son la realidad. La realidad fetichizada es identificada con la realidad de mercado que también es fetichizada, que puede ser develada por la totalidad como procedimiento metodológico.

    La investigación Empírica se convierte en ideología cuando hace de la opinión pública un absoluto, vinculado a un concepto nominalista de verdad, que introduce la voluntad de todos como verdad.

    En América Latina el quehacer de las ciencias sociales es la crítica del poder colonialista y de las formas de colonialdad que forman parte de las relaciones de explotación y dominación. La teoría debería buscar en la práctica su explicación racional y proseguir la crítica de las racionalizaciones fetichizadas en la teoría burguesa. Pasar de las relaciones entre cosas a las relaciones entre hombres, de la apariencia a la esencia, de la especulación a la raíz orientada al derrocamiento, a la extinción de todas las relaciones que los oprimen, someten, humillan y rechazan. La producción del saber nace de la experiencia cotidiana cuando los sujetos pretenden visibilizarse a través de sus demandas y no encuentran el lenguaje, ni las teorías para hacerlo. La conciencia de negación requiere de su historización para el descubrimiento de las dinámicas de la práctica social. Para procesar esencialismos, desidentidades, relatos fundadores hay que reconstruir los saberes y los cierres categoriales tanto simbólicos como materiales.

    Esta concepción supone un mundo descolonizado sujeto a geoestrategias imperiales. Surge del pensamiento africano y oriental. Sin embargo, desde América Latina la visión es distinta y diversa. Están la teoría de la dependencia, las teorías poscoloniales, la teoría del colonialismo interno, la teoría de la colonialidad del poder y el nuevo pensamiento indígena.

    En el patrón de poder colonial, principio organizador de la explotación y dominación las jerarquías incluyen una división internacional del trabajo y un sistema interestatal colonialista; un modo de producción colonial, relaciones y fuentes de producción tributarias y de plusvalía que reconfiguran y ordenan las clases y etnias coloniales, en una jerarquía de dominación racial, de género y sexual, en una escalafón que se hace hegemónico en lo cultural, lingüístico, epistémico y religioso.

    La descolonización fue parcial y en cada momento histórico se intentó recolonizar a través de la acumulación por desposesión y con los colaboracionistas criollos. Hablar de una fase poscolonial no se ajusta a la realidad histórica como lo hace Grusfoguel, que además critica el economicismo del marxismo. No entiende que la concepción materialista de la historia es una noción metacientífica de la historia basada en la decisión de un estilo de pensar que atribuye a la economía un papel fundamental en el conocimiento histórico y a lo económico una función análoga en la vida histórica. Un papel básico pero no integral.

    Igualmente, la colonialidad del poder no puede reducirse a la dominación cultural o a la opresión colonial racista como lo hace Pajuelo.11 Esta relación comprende al plano del conocimiento, de las desidentidades y del conflicto propiamente cultural –la tensión de la subjetividad—donde adquiere sus rasgos más profundos.

    A partir de la mitad del milenio pasado con los descubrimientos el sistema mundo es sustituido por el capitalista-planetario cuyo centro es Europa. El paradigma de descubrimiento imperial y la matriz conceptual varía a lo largo del milenio y fue la economía política y simbólica de la definición del nosotros la que determino la definición de ellos. 12 La independencia fue concebida por los descendientes de los colonizadores europeos a diferencia de Asia y África.

    Quijano no considera que la violencia civilizatoria de poder y dominación no sólo se ejerce a través de la destrucción de conocimientos nativos tradicionales y la inculcación de las verdades de occidente sino también en la conversión de la naturaleza en recurso natural. De Galileo a Newton, de Descartes a Bacon, emerge un nuevo paradigma científico que separa la naturaleza de la cultura y de la sociedad y la somete a una predeterminación bajo leyes matemáticas.

    La producción de inferioridad— al decir de Boaventura de Sousa Santos— es crucial para sustentar el descubrimiento imperial y por ello es necesario recorrer múltiples estrategias de interiorización: la guerra, la esclavitud, el genocidio y etnocidio, el racismo, la violencia, la descalificación, la transformación del otro en objeto o recurso natural y una vasta sucesión de mecanismos de imposición económica (tributos, colonialismo, neocolonialismo, y globalización neoliberal acompañada de recolonización), de imposición política (Cruzadas, imperio, estado colonial, dictadura y democracia) y de imposición cultural (epistemicidio, misiones, asimilación y finalmente industrias culturales y cultura de masas).

    De Sousa identifica tres grandes descubrimientos matriciales del milenio: oriente como lugar de la alteridad; el salvaje como el de la inferioridad; la naturaleza como el de la exterioridad.13 El descubrimiento imperial no reconoce igualdad, derechos o dignidad en lo que descubre.

    La propia CEPAL, a través de su filósofo de estantería, Martín Hopenhayn, reconoce que la llamada independencia y la nacionalización mediante el Estado terminó en una homogenización que arrasó con las culturas indígenas mediante aculturación-culturización o exterminio operando como relevo de la evangelización, quitándoles su universo simbólico para disciplinarlos en el trabajo productivo, la ideología del Estado-Nación, el espíritu racionalista y el uso de una lengua europea.

    Subirats anota que el papel civilizador y ordenador de la violencia puede reconstruirse a partir de la estructura epistemológica del conocimiento científico industrial y acusa a Bacon de vincular el progreso tecnocientífico a la expansión colonial de comercio e industria europeos. Asumiendo la disolución de vínculos sociales y éticos, y la destrucción de memorias históricas de civilizaciones y pueblos colonizados como su condición científica (El Viejo Topo).

    A fines del milenio los pueblos indígenas, afrolatinos y afrocaribeños presentan los peores indicadores socioeconómicos y son los más pobres de la región; sufren el deterioro de sus recursos naturales, si no es la disminución y pérdida de territorios ancestrales. Son excluidos en el trabajo y obligados al trabajo servil doméstico o a migrar. En la educación, cuando logran acceder a ella, carecen de pertinencia pedagógica e interculturalidad. También son discriminados en servicios de salud y en la distribución de ingresos, excluidos de participación política y justicia.14

    Existe una complicidad entre las ciencias sociales con la colonialidad del poder-saber-hacer en la producción de un conocimiento fetichizado y en los diseños globales imperiales de poder. Los proyectos nacionalistas y desarrollistas no pueden dar una solución a problemas globales.

    El conocimiento científico del siglo XIX estaba sometido a las leyes de la física newtoniana y su concepto de causalidad, a los postulados de la biología (progreso y evolución) y a las reglas cuantificadoras de las matemáticas. El nacimiento de las ciencias sociales construyó conceptos y categorías legitimadores del etnocentrismo eurocéntrico y funcionamiento del sistema mundo imperialista-colonial.

    El mismo autor sostiene que actualmente es imposible innovar teóricamente en las ciencias sociales a partir del centro:

        Dentro del centro, la organización, la competencia, el control de la novedad científica, las lealtades disciplinarias hacen imposible, sobre todo en el siglo XXI, innovar teóricamente. Frente a ello son visibles los esfuerzos desde el sur, a pesar de las difíciles condiciones para producir ciencia en esos países.15

    El conocimiento científico de la modernidad es un gran epistemicidio al haber suprimido en la marginalidad a conocimientos distintos. Distingue cinco modos de producción de ausencias en la racionalidad de las ciencias sociales de occidente:

    --La monocultura del saber y del rigor que descredibiliza los conocimientos alternativos

    -- la monocultura del tiempo lineal y la idea de que la historia tiene un sentido de progreso, de desarrollo al que deben de aspirar los otros pueblos no europeos

    -- la monocultura de la naturalización de las diferencias que ocultan las jerarquías

    -- la monocultura de la escala dominante donde lo global es hegemónico y lo particular-local no cuenta, y

    -- la monocultura del productivismo capitalista que se aplica tanto al trabajo como a la naturaleza y desecha toda otra lógica productiva.

    Es una jerarquía abstracta de conocimientos que asume que la ciencia es única y no hay otros saberes. Frente estas monoculturas de Sousa ofrece una ecología de los distintos saberes, de temporalidades, reconocimientos, transescalas y de producciones y distribuciones sociales.

    La ciencia moderna perdió confianza epistemológica, de allí la aparición de cuestionamientos de una cultura que ratifica una concepción restringida de verdad. La cultura occidental es la más fundamentalista de la historia por que tuvo durante mucho tiempo una práctica de aislamiento agresivo. Durante los dos últimos siglos la razón indolente asume diversas formas: impotente, arrogante, metonímica y proléptica que subyace al conocimiento hegemónico. Esto muestra que el paradigma de la modernidad es que no existe una sola forma de dominación y transformación, se presenta con múltiples rostros.

    Y al comenzar el siglo XXI quiere desestructurarse toda idea de comunidad, de autorepresentación social, de autodeterminación, de identidad y de alternativas. Estamos ante el culto a los objetos, de dessocialización y privatismo.

    En estas condiciones no hay una sola producción de ideas nuevas en las ciencias sociales hegemónicas que pasan de la oscilación entre la tensión regulación-emancipación, dejaron fuera a las sociedades coloniales, pero no la tensión entre violencia coercitiva y asimilacionista. La racionalidad indolente y perezosa que desperdicia la experiencia proviene de un positivismo epistemológico que independiza la ciencia de la cultura y sólo busca la transformación. Lo mismo que Piaget y García señala que la racionalidad del conocimiento Oriental es más comprensiva, compleja, global, holística, totalizante donde hay una multiplicidad de mundos, de tiempos y espacios.

    Coincidimos con de Souza cuando sostiene que la epistemología positivista comete tres grandes errores: reduccionismo, determinismo y dualismo. No es posible una epistemología general, no es posible una teoría general; la diversidad del mundo es inagotable y que no hay teoría general que pueda organizar esta realidad. No hay justicia social global sin justicia cognitiva global, entre conocimientos. La imprudencia del conocimiento científico proviene también del desarrollo de modelos de acción rigurosos pero sin eficacia para medir las consecuencias de las acciones científicas.

    Adorno sienta bases epistemológicas y metodológicas que no fueron desarrolladas por el marxismo hegemónico que condenaba todo pensamiento crítico hacia ellos. Adorno anotaba que la sociedad no es coherente, no es simple ni neutral, no es susceptible de una estructuración categorial cualquiera ni puede ser remediada la distancia de las ciencias naturales a través de una metodología que tenga elegancia matemática. La sociedad es contradictoria y determinable, racional e irracional, sistemática e irregular, ciega y vinculada a la conciencia. El método no es indiferente al objeto, más bien depende de la cosa.

    Sin el todo que no se deja traducir mediante adecuadas observaciones particulares, ninguna observación singular puede hallar su posición y valor adecuados.

    Lo que hay que criticar son los hechos, las contradicciones y la sociedad. No todo teorema es hipótesis, la teoría es el objetivo y no el vehículo de la ciencia social. El verdadero conocimiento versa sobre la realidad contradictoria de la realidad social. La totalidad es una conciencia de la ciencia, permite el pensamiento abierto, es una teoría descriptiva de las contradicciones sociales y de las estructuras económicas. Supera a la razón instrumental.

    De Sousa continúa esta tradición cuando expone:

        El positivismo lógico representa, así, el apogeo de la dogmatización de la ciencia, esto es, de una concepción de ciencia que ve en ésta el aparato privilegiado de la representación del mundo, sin tener otros fundamentos que no sean las proposiciones básicas sobre la coincidencia entre el lenguaje unívoco de la ciencia y la experiencia u observaciones inmediatas, sin otro límite que no sean aquéllos del estadio de desarrollo de los instrumentos experimentales o lógicos-deductivos. Esta dogmatización de la ciencia es confirmada a contrario, tanto por el fracaso de Husserl en fundar una epistemología trascendental, como por la declaración de la muerte de la filosofía (de la metafísica) en Schopenhauer y Nietzsche.16

    En efecto, el positivismo lógico es una teoría de la significación que no engloba en su campo de investigación más que la lógica y las matemáticas, así como las hipótesis verificables empíricamente. Ayer pensaba que el criterio de verificación mostraba la falta de significado de la ética, la estética y la metafísica.

    Una proposición sólo tiene sentido si es susceptible de comprobación, el único sentido posible de las proposiciones factuales. Para Popper la división entre proposiciones metafísicas y científicas es dogmática porque pretende fundarse en la naturaleza de las proposiciones. La experiencia hay que entenderla como un método para someter a prueba los sistemas teoréticos. La falsación es el método basado en la refutación por la experiencia de los sistemas deductivos constituidos por las transformaciones tautológicas de las proposiciones. Las proposiciones son de dos clases, las que no contradicen la teoría y las que son incompatibles. El método es, entonces, falsar con el arsenal lógico, técnico y matemático para colocar nuevas anticipaciones. De este modo critica el esencialismo y el instrumentalismo. Carnap, Hempel, Quine, Feigl y Bergmann desarrollan esta corriente. Carnap sugiere que para establecer la significación del enunciado empírico basta reducir los términos del mismo a predicados observables a través de una cadena de enunciados intermedios. De acuerdo a Hempel ningún enunciado singular de una teoría es reducible a enunciados de observación y lo que una expresión significa respecto a los datos potenciales dependen del entramado lingüístico y teorético, esto es de la hipótesis subsidiarias. Quine afirma que la unidad mínima que puede considerarse dotada de significado empírico es la totalidad de la ciencia. Los márgenes del sistema deben cuadrar con la experiencia. El dogma de la verificabilidad empírica se halla estrechamente vinculado con la distinción rigurosa entre proposiciones analíticas y sintéticas. 17

    De Sousa piensa que la epistemología es una falsedad, pero que es verdadera en su falsedad, una ilusión necesaria. No puede cumplir las exigencias teóricas que se propone. Constituye la verdad posible y precaria de una ciencia sin fundamentos.

    III. El Método.

    El objetivo de la ciencia debe ser democratizar y profundizar la sabiduría práctica. Ese es el punto de partida. Propone de Sousa una hermeneútica crítica que analice la sociedad y la ciencia que se hace. La reflexión hermeneútica puede contribuir en la interiorización por la ciencia de esta necesidad. Todo conocimiento es una práctica social que da sentido a otras prácticas sociales, una sociedad compleja es una configuración de conocimientos constituida por diversas formas de conocimiento adecuadas a las prácticas sociales. La verdad reside en su adecuación concreta a la práctica, por tanto la crítica a determinada forma de conocimiento implica la crítica de su práctica social. En el plano metodológico hay que responder a las preguntas: ¿cómo se hace ciencia?, ¿cómo es que la ciencia se confirma al transformarse en un nuevo sentido común?

    El método en sentido estricto se refiere al conjunto de operaciones simples tales que cualquiera si las sigue pueda llegar a los mismos resultados. El problema es que visto así el método sólo sirve para medir, pesar y contar. Si el método lo vemos como estilo intelectual la clave es buscar un conocimiento que utilizando el producto científico normal lo interrelacione e integre en una totalidad concreta que evoque el concreto real que se está estudiando. Y para enseñar a hacerlo será necesario conocer el ‘estado’ de esa ciencia normal y comprender la realidad para problematizarla. Carecer de un elemento lleva a investigaciones monográficas sin aspiraciones mayores.

    Los parámetros del positivismo hay que ponerlos al descubierto: la realidad está dotada de exterioridad, el conocimiento es la representación de lo real; cuestiona la metafísica y el carácter parasitario de la filosofía respecto a la ciencia; existe una dualidad entre hechos y valores, acepta la unidad de las ciencias hasta en términos de método. El positivismo lógico enfatiza en la unidad de la ciencia, en el modelo hipotético deductivo y por el papel central del lenguaje científico en la construcción del rigor y la universalidad del conocimiento.

    Ante la crisis del positivismo se abren dos campos: el primero critica al positivismo y asume el dualismo epistemológico recuperando la fenomenología y la hermeneútica; y la segunda, reivindica la especificidad del estatuto epistemológico, como es el caso de la etnometodología y el interaccionismo simbólico. Para Bourdieu, el objeto de las ciencias sociales son las relaciones sociales e históricas, recurre a la reflexividad para resolver la tensión entre precarizad de la construcción racionalista y la creencia en el potencial transformador del conocimiento sociológico. Giddens, recurre a la doble hermeneútica. Los agentes socialmente competentes interpretan el mundo para actuar mejor en él. Los agentes aplican reflexivamente el conocimiento que tienen de los contextos de acción a la producción de interacciones y en esa medida la previsibilidad es hecha acontecer. La sociología trata de un universo que ya es constituido en el ámbito de cuadros de sentido por los actores sociales y los reinterpreta dentro de cuadros teóricos, mediando entre el lenguaje vulgar y el técnico. Elster define al ser humano como una máquina que maximiza globalmente en tanto los demás seres lo hacen localmente.

    La antropología cultural y social europea y norteamericana definen y caracterizan a las sociedades salvajes que se transforman en primitivas y luego en civilizadas. Caracterizar a las ciencias sociales a partir de las ciencias naturales es una forma de etnocentrismo epistemológico de corte colonialista. La ciencia moderna rompe con esa complicidad y desantropomorfiza la naturaleza, provoca una ruptura entre hombre y naturaleza en base a la cual se provocan rupturas entre sujeto-objeto, singular-universal, mental y material, valor y hecho, privado y público, y entre ciencias sociales y naturales. Una nueva ruptura muestra que sólo las ciencias sociales proporcionan la comprensión que otorga sentido y justificación a la explicación de las ciencias naturales y este sentido son prioritarias.

    Con estos elementos complejos podemos examinar el método como estrategia reconstructiva que considera lo objetivado junto a la subjetividad de los sujetos, que incluye los general y específico del fenómeno. Reconstruye la subjetividad con los sentidos de significación social. Implica un uso no deductivo de la teoría, que desarticule conceptos y establezca configuraciones de relaciones entre ellos, rearticulándose en función de signos ‘empíricos’, de teorías acumuladas y comprensión de los significados en los sujetos. Es la reconstrucción de la totalidad concreta de sujetos con su entorno abriendo espacios de lo posible, de lo dado dándose y en interacción comunicativa.

    La reconstrucción no puede apoyarse en la prueba de hipótesis porque no hay dato puro, siempre está mediado por la teoría y la intersubjetividad, por los cambios en los niveles de abstracción que implican incluir más momentos en el indicador que los contenidos en la teoría. Además la reconstrucción incluye la práctica de los sujetos. No hay leyes generales ni verificaciones definitivas, ni correspondencia puntual del dato con la realidad. La realidad debe ser vista como articulación de la objetivación y la subjetivación considerando sus distintos niveles y que considera las cosas como praxis.

    De Sousa Santos propone algunas líneas metodológicas que intentaremos resumir:

    1. El gran debate metodológico de la ciencia moderna es el de saber cuál es la participación de la teoría y de los hechos, del sujeto y del objeto, de los conceptos y la observación, en la creación de conocimiento. Las corrientes objetivas, naturalistas y empiristas privilegian la participación del objeto, de los hechos. En sus formulaciones extremas reducen el conocimiento a la acción del objeto, los objetos son preconstruidos, el conocimiento corresponde a la realidad; en tanto que las corrientes racionalistas, idealistas y subjetivistas privilegian al sujeto, a la teoría. Igualmente en sus corrientes extremas reducen el conocimiento a la acción del sujeto, no existe realidad fuera de los conceptos, el conocimiento es una invención y la observación es la teoría en acción.

    2. En el medio estaría el constructivismo racionalista como el realismo anglosajón, que coinciden en que la teoría ejerce un dominio indisputado en toda la creación del conocimiento, donde la teoría es un modo específico de conceptualizar la realidad que la transforma en objetos teóricos en base a los cuales se formulan hipótesis que deben validarse, pero también es método. El conocimiento es siempre falible y la verdad es aproximada y provisoria y tiene la verdad de su adecuación práctica. Reconoce tres conjuntos:

    El primero, respeta la profundización de la distinción entre el campo teórico substantivo, el campo analítico y el campo de la observación. La complejidad es mayor y la observación pasa a ser mediata y procura solucionar el hiato entre lenguaje de la teoría y de la investigación ‘empírica’.

    El segundo conjunto es el pluralismo metodológico que parte de una lógica de investigación que usa selectivos métodos cuantitativos y cualitativos y variadas técnicas de investigación.

    Y el tercer conjunto es el que ejerce la reflexividad ante la precariedad de la verdad –debido al carácter construido del conocimiento—donde la objetividad es disuelta en aquella.

    3. La profunda reflexión sobre las condiciones teóricas y metodológicas es que ella hace posible diferentes niveles: el mando de la teoría, los obstáculos epistemológicos y las estrategias para su control; las condiciones de rigor en el método para una práctica no empirista; la neutralidad de las técnicas de investigación, el pluralismo metodológico, la reflexividad y la teorización de la reflexión sociológica; la articulación entre comprensión y explicación; la distinción entre consistencia conceptual y adecuación empírica; los modos de progresión de lo abstracto a lo concreto; la superación de las dicotomías paralizantes: estructura-acción, acontecimiento-larga duración, singular-universal, individual-colectivo.

    4. Las proposiciones son posicionales, derivadas de la posición de los términos en un juego de diferencias producido por las trasformaciones históricas y del contexto socio-cultural de la ciencia. A veces funcionan como teoría o interpretación no observable y a veces funciona como descripción factual de lo observable.

    5. En cuanto a la reflexividad, para que el impacto del conocimiento sea positivo es necesario que el análisis de la práctica científica se encuentre estratégicamente orientado, que la distinción sujeto-objeto sea concebido como modelo a superarse y que se cuestione radicalmente a la totalidad de la ciencia y el lugar que ocupa en la vida social de nuestro tiempo. Para ello debemos partir e un esquema conceptual, de una práctica teórica de sentido y que el universo analizado se encuentre constituido por los sentidos e interpretaciones que los objetos sociales le confieren.

    6. Respecto a la consistencia conceptual y la adecuación empírica, toda la ciencia es interpretativa y las ciencias sociales, doblemente. La verificación o falsación de las explicaciones causales o de las regularidades nomotéticas están siempre subordinadas a la valoración de sentido de la interpretación y son tres los contextos para evaluar las consecuencias de eliminar el sentido:

    a) El sentido y la emergencia. Se refiere a que lo que es interpretación o es explicación causal o regularidad depende del nivel en que debe ser localizado el sentido del objeto de estudio. Si la idea de ‘emergencia’ es central en todo pensamiento holístico, la idea de estratificación ha sido ignorada. En las ciencias sociales es más fácil distinguir los estratos del sentido. Las relaciones internas y necesarias, las estructuras y sus poderes emergentes son decisivos para explicar las acciones de los individuos y de las instituciones, sin embargo, las dificultades para establecer las jerarquías son grandes.

    b) Los sistemas abiertos y cerrados. Vinculados a confirmar o invalidar teorías y con las tramas de interpretaciones en lucha y la ampliación o restricción del campo de interpretaciones es el aspecto más importante.

    c) La verdad y los discursos de verdad. Si la verdad es la pugna de verdades, es también el consenso el que permite luchar en ese combate. Nuestro trabajo consiste, más que avalar o falsificar teorías, en avalar teorías. La concepción pragmática de la verdad es la única que permite romper con la circularidad de la teoría, pero lo hace prolongándose a la comunidad científica y la sociedad. La verdad científica y la verdad social. De ahí que la verdad sea indirecta y prospectiva. De otro lado la retórica desarrolla principios, figuras y argumentos que son la base de circulación de sentido. Para darle sentido a la ciencia qué se hace y cómo se hace es necesario conocer cuales son los argumentos considerados válidos por el auditorio relevante para legitimar el conocimiento científico. Se necesita una sociología de la argumentación retórica, tomando en consideración la interdependencia e interpenetración entre los universales de la retórica, la hermeneútica y la sociología.

    d) Por último, establecer la relación entre métodos y nueva retórica. Los métodos y las técnicas son, de acuerdo a cada caso, argumentos casi lógicos sobre la estructura de la realidad. El carácter de los argumentos y métodos en cuanto argumentos es una aportación de la concepción de la retórica de la ciencia para la crítica del cientificismo. Las reglas deben ser dejadas de lado para desarrollar la ciencia, es una medida contrainductiva que consiste en formular hipótesis inconsistentes con las teorías o los hechos.

    Entre los métodos cualitativos y cuantitativos, el científico social crítico optará por los primeros, mientras que la comunidad científica institucional, producirá muchas veces una duplicidad retórica. Una comunidad puede ser más manipulada o más intersubjetiva, más heurística o más erística, pero orientada a ser más intersubjetiva y tolerante entre procesos cognitivos y no cognitivos, entre ciencia y emoción, que produzca un conocimiento edificante, formativo, creador.


    IV: ¿Qué es investigar en ciencias sociales?

    El punto de partida es el énfasis en la interrelación entre elementos y procesos que conforman la realidad que debe analizarse como parte de una totalidad, con sus interdependencias y condiciones de reproducción o superación de los determinantes. El pensamiento está determinado por las exigencias de la realidad material.

    La investigación debe de tender a asimilar en detalle la materia investigada, analizar sus diversas formas de desarrollo y descubrir sus nexos internos. Después de ello hay que exponer adecuadamente el movimiento real.

    El punto de inicio es lo real y lo concreto, lo que condiciona la formación de conceptos. El objetivo de la investigación será el descubrimiento de las relaciones esenciales sobre las que se articula la realidad. Son abstracciones que no se pueden entender fuera del contexto, de la relación abstracta unilateral de un concreto vivo.

    El método o estilo intelectual, es buscar las relaciones esenciales o determinaciones más simples es el de la abstracción, único medio para el análisis de formas económicas. Se parte de los elementos sobre los que descansan y median entre los fenómenos observables. El punto de partida es la abstracción real que recoge las relaciones más esenciales.

    Rolando García al investigar el conocimiento en construcción de sistemas complejos, como son los que examina Piaget y los procesos sociales, propone un método para una epistemología constructivista del cual podemos recuperar algunas recomendaciones que pueden ser útiles en una metodología de la investigación social.

    García sostiene que las contradicciones reales, la cultura y la concepción del mundo marcan potencialidades y límites; que el conocimiento avanza de lo simple a lo complejo, comenzando por lo empírico y descriptivo. Luego pasamos a las abstracciones, conceptualizando los primeros datos empíricos e interpretándolos. A través de inferencias se buscan las relaciones, estructuras y procesos. Construimos conceptualmente desde preguntas hasta lograr construir sistemas. Si establecemos hipótesis de trabajo pueden servir como principios de organización que nos lleven a estratificaciones interconectadas por niveles, con interacciones entre niveles y flujos desde las condiciones de contorno, con articulaciones internas dentro de cada nivel estableciendo subtotalidades y escalas temporales y espaciales.

    En un segundo momento examinamos el principio general de evolución desde los desequilibrios y reorganizaciones hasta los equilibrios dinámicos. Estamos ante fluctuaciones en pequeña escala y disruptivas, dependiendo de la estructura del sistema. Ponemos atención en la estabilidad e inestabilidad, en la vulnerabilidad y reliscencia. De este modo avanzamos tras sucesivas representaciones (modelos) de procesos que relacionan funciones y estructuras. No olvidando relacionar la lógica formal y la matematización con los aspectos cualitativos.

    Por último, trabajamos sobre el funcionamiento del sistema con sus cortes temporales y la revisión de estados, sucesión y procesos. Descubrir la dinámica del sistema constatando correspondencias e infiriendo transformaciones, retomando el principio de evolución. Detenerse en las condiciones de continuidad por niveles interdependientes, por reorganizaciones sucesivas.18

    Del mismo modo que en esta perspectiva estrictamente cognitiva, la perspectiva materialista de la historia comienza por ubicarnos en el momento histórico. La primera fase, el punto de partida, es la generación de categorías del pensamiento con un contenido real. La segunda fase es la elaboración teórica de reconstrucción del movimiento real en el pensamiento, mediante el desarrollo de las categorías teóricas, de las categorías más abstractas a las más concretas. Las determinaciones abstractas conducen a la reproducción de lo concreto por la vía del pensamiento. Así se ordena la investigación.

    Lo concreto es concreto porque constituye la síntesis de múltiples determinaciones y por tanto, la unidad de lo múltiple en el pensamiento. Aparece como síntesis, resultado no obstante que es el punto de partida real, de arranque de la intuición y representación. Al mismo tiempo, al final del proceso de conocimiento se reproduce el concreto en el pensamiento y el objetivo de esta elaboración teórica es la reproducción de lo concreto real para su comprensión.

    No es una derivación de unas categorías de otras o seguir el orden de aparición histórico de las mismas, sino que el orden de las categorías en la exposición teórica es el que mejor ayuda a comprender la realidad concreta, asimilándose a un proceso que parte de las categorías más simples hacia las más complejas hasta llegar al límite de las relaciones esenciales y la exigencia de su superación.

    En El Capital la categoría más elemental en la exposición es la mercancía y su circulación simple en la forma inmediatamente aparente del modo de producción capitalista.

    El capital debe surgir como el resultado de su desarrollo inmanente y por tanto de su negación. La relación capital trabajo es la relación esencial.

    El proceso de conocimiento constituye en su totalidad el concepto de práctica que es el criterio de verdad. La realidad material es el punto de partida de la investigación para elaborar nuevo conocimiento, pero es modificada por el conocimiento desarrollado y se postula como el criterio para la contrastación de este conocimiento. O sea, la totalidad del proceso de conocimiento está formado por la elaboración teórica como por la actividad material, en este caso la producción.

    Si toda teoría incluye conceptualmente sus condiciones de aplicación: si la ciencia es una actividad dirigida a la producción, difusión y aplicación de los conocimientos; si es la construcción de saberes en torno a la dominación, los conflictos de clase, étnicos, nacionales, de poder, explotación; así como las resistencias que involucran tanto al centro como a la periferia, estos elementos deben ser incorporados a la visión de la ciencia, más aún en tiempos de recolonización, sin dejar de lado los mecanismos internos como sistema y proceso de la ciencia. El lenguaje, la lógica y la formalización apuntan más a la justificación que al descubrimiento.

    La tradición de la modernidad redujo la ciencia al método y el cumplimiento riguroso de los pasos del método otorgaba cientificidad al saber y garantizaba el conocimiento verdadero. Sin embargo, el método se idealiza y se desvincula de las prácticas y condiciones de producción. El carácter lógico del método garantiza la objetividad y nos protege de la subjetividad. A esta reducción metodológica se le agrega el contexto de justificación, la validación de teorías, que combinan la experimentación y los razonamientos lógicos. Entre estos métodos se encuentran: el inductivo, el hipotético deductivo y el falsacionismo. El primero empirista, propone hipótesis con base empírica de la que se derivan por generalización y los acredita como probablemente verdaderos. El segundo racionalista, parte de un marco teórico, prioriza un caudal de saberes para inventar hipótesis y dar respuesta a problemas, comprobándose por medio de la demostración o contrastación empírica. Finalmente el falsacionismo que pone a prueba hipótesis a través de observaciones o experimentos aptos para encontrar falsadores potenciales de las predicciones derivadas que cuestionan las hipótesis e impulsa a reelaborarlas.

    Si colocamos a la ciencia en su dimensión social y como práctica, requiere de una apertura, de abordajes teóricos, históricamente contextualizados, en los que se juegan valores, intereses y poderes diversos.19

    Es preocupante la cuestión del método en las ciencias sociales, en particular si éste tiene que ver con la actitud crítica sobre los modos de hacer ciencia y con el quehacer de las comunidades científicas permeables a lo que acontece en el resto de la sociedad, pero, con dificultades para traducirlo en un método. Filósofos y científicos han puesto en duda que éste sea un requisito para hacer ciencia ¿será que éste sólo es un fetiche que solamente confunde a quien pretende investigar?

    En la actualidad algunas corrientes del marxismo piensan desde la derrota y ello implica al menos dos cuestiones: que hay proyectos sociales que han sido derrotados y que hay que reflexionar sobre las razones. Sin embargo, es escasa la autocrítica. Y segundo, que los proyectos sociales que triunfan trascienden hacia las comunidades científicas y terminan afectando su modo de pensar la realidad social. Son ellos quienes nos terminan diciendo qué se considera como científico y cuáles son las formas de hacer ciencia. Todo esto debe ser objeto de reflexión desde el propio quehacer científico. De esto trata lo que sigue.

    Los supuestos sobre cómo pensar la realidad y cómo concebirla son temas que cada vez se abordan menos en las aulas universitarias: la epistemología, la filosofía de las ciencias y la sociología del conocimiento son relegadas y se enseñan conceptos, categorías y técnicas sin interrogantes sobre lo que ellas expresan, sin preguntarse sobre lo que permiten ver y lo que ocultan; pues todo paradigma devela y oculta, alumbra zonas y deja otras en penumbras.

    Ubicados en el actual momento histórico los desafíos teóricos se multiplican si antes no pudimos responder a las mutaciones que se daban en la realidad con la acelerada mundialización. Estamos ante un cúmulo de cambios que provocan un déficit mayor, una brecha teórica difícil de cerrar. Las relaciones, procesos y estructuras de dominación y apropiación han destruido tejidos sociales. Consecutivamente, han creado otros alrededor de la intensificación de la mercantilización y el individualismo en la vida social que se expresan en nuevas contradicciones y movimientos globalizadores, nuevos conflictos sociales y una inédita reconfiguración de la soberanía, la nación, el poder y la lucha de clases.

    Para enfrentar estos viejos y nuevos desafíos nuestra perspectiva necesariamente debe ser crítica y recuperar de la historia estos enfoques dirigidos a diversas facetas de la ciencia y las teorías, naturales y sociales, desde la justificación hasta cómo y para qué se hace ciencia, su relación con las técnicas y con el poder. En nuestro caso esta preocupación proviene de la experiencia y la reflexión acerca de los aportes de la concepción materialista de la historia en nuestro campo de investigación, la sociología política, de la que recogemos tres de sus descubrimientos teóricos adoptados para una visión de Latinoamérica:

        Crítica al capitalismo –hoy en su fase imperialista—y las formas de dominación colonial
        El anclaje histórico de la resistencia que en este caso incluyen las contradicciones étnico-clasistas, la liberación nacional y la autodeterminación
        Crítica a la subjetividad sumisa y, por tanto, a la conciencia dominante y hegemónica, al individualismo y al idealismo.


    De esa concepción, adoptamos su método, entendido como estilo intelectual, que lo entendemos como la reconstrucción articulada de la realidad y el desarrollo de la cosa a través de las contradicciones. Partir de la actividad práctica objetiva del hombre histórico buscando las conexiones internas, la realidad vista como un todo estructurado para llegar a lo concreto. El conocimiento es un proceso de concretización que va de las partes al todo y del todo a las partes. En este proceso los conceptos se compenetran y se esclarecen mutuamente: ellos conectan las partes y les otorga dinamismo. No sólo son relaciones, hechos, procesos, sino también creación, génesis, estructuras donde el hombre participa como sujeto objetivo, histórico social que crea realidad social.

    Los hechos deben definirse a sí mismos y definir al conjunto, ser productor y producto, determinante y determinado, ser revelador y descifrarse a sí mismo, conferir sentido, adquirir su propio significado. Los hechos aislados son abstracciones que al acoplarse adquieren concreción. El conocimiento entonces, es un proceso de asimilación teórica y crítica, de interpretación y valoración de los hechos, examina su contenido y significado objetivo, distingue lo esencial de lo accesorio como sentido objetivo de los hechos.

    Hay que distinguir entre el contexto de la realidad y el contexto de la teoría como contextos de hechos. El conocimiento oscila entre los hechos y la totalidad a través del método. La creación de la totalidad como estructura significativa es un proceso que se crea desde el contenido objetivo y el significado de todos los factores y partes. La totalidad sin contradicciones es vacía, hay que destruir las seudo-concreciones de la apariencia y del fetichismo con la objetividad del fenómeno que incluye estructuras, acciones y sentidos. El conocimiento de su carácter histórico, de su contenido objetivo y el significado del fenómeno, de su función y lugar histórico en el todo social, son tareas indispensables.

    Es en este sentido, la reflexión teórico-metodológica que adoptamos surge de una mirada crítica de la sociedad, desde la totalidad y las formas de desarrollo del imperialismo, del colonialismo y de la resistencia buscando darle coherencia interna a sus relaciones y unidad. Desde este ángulo visual, el imperialismo es central, porque se constituye en el elemento que impide a través de conquistas y reconquistas la configuración de experiencias rebeldes, la acumulación de experiencias de lucha e impone la colonización del poder en sus formas de destrucción del poder y del saber. De la misma manera, crea la desidentidad y el autorechazo, la imposición del olvido y el sufrimiento y la invisibilización de segmentos importantes de la sociedad, la subordinación y el sometimiento. No se trata de reinventar el mundo sino destruir los fundamentos del colonialismo, de la violencia y de la civilización occidental, pues son los cimientos de la colonialidad del saber. En el estudio de los movimientos sociales –que es nuestro campo de investigación—

    debemos examinar la realidad desde los sitios de la explotación y dominación periféricos nacionales-subregionales en sus relaciones con el Estado, la soberanía y las luchas étnico clasistas internas; pensar desde los lugares precisos del poder y la resistencia.

    Las instituciones fundamentales de la mundialización son las corporaciones multinacionales, principalmente norteamericanas, y su Estado en expansión son la base y fuerza de la construcción imperial, que dinamizan las contradicciones, mediante guerras imperiales, y conquistas coloniales.20

    Para entender este método materialista debemos trascender:

        1. La destrucción y fragmentación de sujetos y tejidos sociales.

        2. La compulsión a absolutizar las nuevas relaciones que aún son tendencias.

        3. Los campos ideológicos inflexibles y cerrados, rígidos y herméticos, que se pretenden completos y que en realidad son fundamentalistas y dogmáticos, conduciendo al autoengaño.

        4. La lucha abstracta de las ideas sin sustento; pero además es importante no caer en el juego del pensamiento único sea de izquierda o de derecha, y más bien buscar una mayor consistencia ideológica y teórica.

    Retomamos a Marx. En sus tesis sobre Feuerbach, recupera el interés práctico de la razón y su prioridad sobre el teoricismo, y concibe la actividad del sujeto, en el terreno del conocimiento como actividad humana, como práctica. Afirma que las teorizaciones sobre la verdad y la realidad no tienen mucho sentido en el ámbito especulativo. Para hablar de teoría, lo primero debería ser distinguir que es una teoría respecto a otros conocimientos. Aquí comienzan las confusiones, que intentaremos ir esclareciendo, más aún cuando los metodólogos recomiendan que en el comienzo de toda investigación está el marco teórico.

    En sus inicios la teoría era la acción de observar el mundo (de theoreo que significa mirar) y hoy se le acepta como una construcción intelectual que tiende a vincular el mayor número de fenómenos observados y de leyes particulares en un conjunto coherente presidido por un principio general explicativo del todo considerado. Esta concepción de teoría, que es la dominante, muchas veces separa la teoría de la práctica y generaliza lo que ocurre en determinados espacios al conjunto o al universo: muchas veces con nuestra sumisa colaboración.

            Filosofía y métodos en ciencias sociales.

    Retomando la concepción materialista de la historia y la investigación

    Investigar tiene diversas acepciones de acuerdo a la concepción filosófica. Para Marx, las determinaciones abstractas conducen a la reproducción de lo concreto por el camino del pensamiento: es apropiarse de lo concreto, elevarse de lo abstracto a lo concreto para reproducirlo como concreto espiritual. Lo concreto es la síntesis de múltiples determinaciones, unidad de lo diverso. De las relaciones generales determinantes, fijadas y abstraídas, desde lo simple se avanza a lo complejo. El sujeto –la sociedad—está siempre presente en la representación como premisa, manteniendo su autonomía. Las categorías expresan formas de ser, determinaciones de existencia, las condiciones y la comprensión de la organización de la sociedad, producto de condiciones históricas. El sujeto es algo dado en la realidad y en la mente, en ella el capital es la potencia económica que lo domina todo, es el punto de partida y el punto de llegada, es la iluminación general.21

    Por tanto, la investigación es el modo concreto que adopta la reconstrucción articulada de la realidad a través de la interrogación, exploración, formulación y resolución de problemas en el marco de una construcción y generalización de conocimientos. Implica categorizaciones, conceptualizaciones teóricas y empíricas en interacción. Los datos, la información, ordenados y relacionados, sirven para la recomposición de lo concreto a través de mediaciones categoriales o, también, el conocimiento científico normal es integrado en una totalidad concreta que evoque el concreto real-histórico que es el objeto de investigación. En muchos casos es la verificación sobre las cualidades del objeto y demostración desde lo reflexivo del sujeto.

    La postura epistemológica parte de apropiación de lo concreto, de la totalidad concreta de realidades históricamente concebidas por múltiples determinaciones, no como proceso de síntesis en el pensamiento sino como punto de partida de la intuición y representación y la crítica al conocimiento y a la realidad social. Los conceptos no se piensan y engendran a sí mismos. Las mediaciones categoriales son complejas y niegan el carácter abstracto del conocimiento y el carácter empírico de lo real. Lo concreto encierra las determinaciones abstractas y las dimensiones de lo empírico.

    Popper, critica al marxismo vulgar por considerarla una teoría metafísica, un conjunto de proposiciones capaces de explicar todos los acontecimientos y de ser verificados por cualquier experiencia, que nunca pueden ser falsadas, situándose por encima de cualquier desmentido. El que no sean falsables implica excluir acontecimientos y que no tengan contenido empírico. Él entiende que la ciencia es el conjunto de proposiciones falsables que han sido sometidas a severos controles y las han superado, o sea que no han sido falsadas; pero cuanto más numerosas son las experiencias susceptibles de falsar la teoría, más rico es su contenido empírico. La falsabilidad es convencional y la base empírica – proposiciones que vinculan la teoría a la experiencia y que sirven para controlarla— también. Los enunciados de base destinados a falsar o verificar una teoría son proposiciones que interpretan la experiencia. La falsación se realiza a través de la confrontación de por lo menos dos teorías y la experiencia. El método de este filósofo es el hipotético deductivo, donde la hipótesis es controlada y confrontada con la experiencia, las deducciones nos llevan a las proposiciones confrontables con la experiencia. Como en el marxismo, los seguidores de Popper abandonaron la crítica y se quedaron en el dogmatismo.

    Hablar del método científico es designar a un conjunto de principios filosóficos, teóricos, lógicos que acompañan al proceso de hacer ciencia, a los procedimientos, operaciones y conductas sobre un objeto construido, una reconstrucción articulada y sistémica de la realidad por saberes y experiencias, recortado en un campo de problemas objetivables, para desde una ideología, un lugar en el poder y una teoría o esquema interpretativo interrogar la información, generar un tipo especial de conocimiento históricamente producido y por tanto, cargado de sentido, que sigue determinadas estrategias de descubrimiento y validación, con un particular enunciado de verdad. En ciencias sociales también es un modo social de representar, producir e interpretar relaciones sociales. Requiere de definiciones, conceptos y categorías sobre los sujetos y su existencia. Para algunos se trata de estudiar únicamente lo real representado y para otros, de ello, en relación a una realidad, a ser reconstruida de modo articulado por una concepción del mundo y una teoría. Su pretensión de superioridad respecto al sentido común, su objetividad y deslinde de la dominación es la que justamente constituye su base.

    Se habla de muchos métodos: el inductivo / deductivo, el a priori / deductivo, el hipotético deductivo, el aductivo o abductivo, el dialéctico, etc. Revisemos que proponen y algunas de las críticas que se le han hecho.

    - Para el método inductivo / deductivo la ciencia se inicia con observaciones individuales desde las cuales se plantean generalizaciones y predicciones. Los datos sobre aspectos finitos son sometidos a ciertas condiciones para producir enunciados acerca de lo infinito. Se le ha refutado aduciendo a) que el conocimiento depende de los conceptos, ideas, ideologías y nociones preconcebidas. B) Es siempre afectado por el nivel de desarrollo del campo científico, las modas, e incluso por el fraude científico. C) Son grandes lo límites del pensamiento abstracto, por más lógicos que sean, para avanzar en el conocimiento de la realidad.

    La observación nace en contra de las verdades medievales de la iglesia y llega a sus límites cuando uno se pregunta si primero son los supuestos o la observación, si existen otras condiciones observacionales que no se tuvieron en cuenta o sobre la distancia entre lo observado y no observado.

    -Para el método a priori/ deductivo el conocimiento científico se adquiere a través de la captura mental de principios generales de los cuales se deducen las instancias particulares que pueden o no ser demostradas objetivamente.

    Algunos de sus defensores sólo se afirman en la razón, aunque después hayan echado mano de otros elementos empíricos: analogías, hipótesis, modelos e incluso lo que hacen los científicos. Y otros se apoyan en la experiencia elaborada y estructurada por imperativos categóricos, la razón crítica. A partir de la cual se elaboran las nociones de tiempo, espacio, causalidad, reciprocidad, posibilidad, existencia, etc. Los dialécticos marxistas caen en lo mismo.

    -En el método hipotético deductivo se parte de elementos teóricos e hipótesis que determinan las observaciones, conjeturas que nacen de la intuición. Se parte de un esquema preliminar de la realidad. La ciencia se inicia con problemas resultado de discrepancias entre expectativas del científico y lo que se encuentra en la realidad. No se toma en cuenta que los hechos también pueden estar equivocados. Siendo la verdad relativa, los enunciados básicos de Popper, entre conjeturas y refutaciones, nunca estarán plenamente confirmados. No podrán verificarse suficientemente las hipótesis a pesar de aciertos y certidumbres, porque existen diversas teorías con diversos enunciados observacionales.

    Otro comentario crítico se refiere a que las hipótesis pueden llevar a regresiones infinitas o que por los hechos fortuitos, contingentes, sea necesario construir otras hipótesis. La pregunta de siempre es si primero son las hipótesis o la observación. El camino se hace infinito.

    Los principios de Popper de que no existen criterios para determinar la verdad de cualquier teoría, que las observaciones son irrelevantes como criterio de verdad y que son inútiles para inferir o construir teorías y que sólo sirven para falsarlas, van en contra de la práctica científica que también recurre a lo inductivo y a la no refutación.

    -El método abductivo o aductivo, el más utilizado, significa que dados unos hechos, un resultado parcial y, una regla teórica aceptada, nos interrogamos si el caso pertenece a dicha regla; lo que nos lleva a confirmar el dato o la teoría o refutar o rechazar el dato y a rediscutir la teoría reformulándola positiva o negativamente. En esta concepción, si teoría y datos son construcciones, la actividad científica cuestionará las hipótesis cada vez que sea necesario. La investigación es entonces un proceso de conceptualización donde la teoría y los hechos van juntos y en tensión, en conflicto, modificándose mutuamente.22

    Feyerabend nos dirá si las posibilidades de conocimiento son infinitas porque debemos aceptar un método aunque tenga la capacidad de aparecer como superior. Khun nos dice además que las comunidades científicas –en nuestros tiempos euronorteamericanas— crean paradigmas de investigación científica que –agregamos nosotros— son impuestas por las actitudes coloniales de occidente y nuestras.

    Ante ellos aparece la fenomenología que por su simpleza y obviedad ahora está de moda con su propuesta subjetiva de que lo que hacemos al investigar reconocemos los objetos de afuera desde la interioridad: la construcción social de la realidad, quedándose con las apariencias y dejando de lado la historicidad del objeto. Si bien es cierto que el ángulo de la mirada es central en las visiones de la realidad, también es cierto que las representaciones surgen de necesidades e intereses de las clases y agrupaciones sociales en lucha produciendo, reconociendo y circulando sentido en discursos que atraviesan las representaciones de la vida social desde lo material.

    La concepción materialista de la historia, mal traducida por la ortodoxia marxista vulgar como método dialéctico, es una manera de pensar, un estilo intelectual23 que nos ofrece un ángulo de la mirada de la totalidad concreta que significa entre otras cosas24:

        Así como el sujeto de la economía es la sociedad capitalista, el sujeto de la historia es la lucha de clases. Los vencidos al hacer su propia historia, al reinterpretar críticamente su pasado cultural, disocien el horizonte temporal dominante del progreso colocándolo fuera de lugar.


        Que la realidad es la producción de un aparato simbólico resultado de un complejo proceso cultural e histórico. La tensión dialéctica de la relación sujeto-objeto es la matriz fundante sobre la que se levanta el conocimiento histórico.


        La transformación del mundo es la condición de una interpretación correcta y objetiva que implica un acto teórico político. La praxis puede darse porque la acción histórica es la condición de conocimiento, donde ambos polos están complicados en un mismo movimiento de la realidad. Ni puro pensamiento ni pura acción práctica. El pensamiento hegemónico tiende a ocultar esa unidad y mantener separados los momentos, con el objetivo de legitimar el universo teórico de la pura interpretación como patrimonio del amo y el universo práctico para el esclavo.


        El conocimiento hegemónico sólo constituye un momento del mismo y no la totalidad del conocimiento totalizador de lo real considerado como método. El intelectual revolucionario puede realizar y debe anticipar –sin sustituir— por medio del pensamiento la conciencia para sí, mientras que el proletariado –extensivo al desposeído, al excluido, al sin tierra, al indígena— puede por medio de su praxis colectiva y autónoma conseguir una más auténtica conciencia. A diferencia del postivista, para quien la realidad sólo es lo que es y no lo que puede ser cuando es sometida al juicio de la praxis, mediatizada y anticipada por la razón crítica.


        En la lucha de clases el proletariado y los otros sujetos antes mencionados, conocen la materia que están transformando. Se autoproduce y accede al verdadero conocimiento. De allí que el verdadero sujeto de la historia sea en realidad la lucha de clases y la materialidad de los hechos históricos que puede articular diferentes procesos de mediación totalizadora y contingente. De allí que serán los procesos de articulación contingente los que constituyen el tema de los estudios históricos de Marx. Cada estudio particular hace avanzar la teoría, abre campos del conocimiento. La interpretación crítica individual de la lucha de clases es un momento del proceso del conocimiento-transformación del mundo.


        Para producir conocimiento histórico debemos interrogar críticamente al pensamiento hegemónico, a la ideología de aquella clase que es capaz de hacer pasar sus intereses particulares por los generales de la sociedad en su conjunto.
        Sartre se enfrenta a la combinación de recetas abstractas esencialistas y totalizadoras, al positivismo o neopositivismo antidialéctico. Propone comenzar estudiando la totalidad con una descripción, observación exploratoria, sobre la base de la experiencia y de una teoría general. Luego se pasa a un momento analítico regresivo, para definir, periodizar etapas y transformaciones. En el último momento progresivo sintético se redefine el presente de manera más determinada y compleja. Es una provisoria totalización/ destotalización/ retotalización.


        El marxismo vulgar liquida la particularidad al quedarse en el análisis como ceremonia, elimina detalles, introduce significaciones y extrae síntesis fetichizadas. La destotalización recupera las particularidades.


        La subjetividad es parte del proceso objetivo que se elimina perpetuamente a sí mima. Reconoce que ni la contingencia, ni la discontinuidad son incompatibles con la historia estructural pero tampoco desestima las formas de continuidad del poder. La contingencia y la discontinuidad son el centro de la historia. El verdadero proyecto del materialismo histórico es darle a la humanidad los medios de una auténtica autodeterminación. El conflicto entre lo real y la ficción en la historia está articulado por el extraer sentido de la historia.

    VI. Del positivismo-marxista a la reconstrucción articulada de la
    realidad en la investigación social

    El siglo XX aún ha estado dominado por el cientificismo y algunos marxistas han imaginado la supresión de la filosofía como una sustitución por un sistema de ciencias positivas, cuando de lo que se trataba era de superar las concepciones anteriores aún dentro de la filosofía y la ciencia. Hasta hoy algunos filósofos niegan a las ciencias sociales toda validez sin proponer más que negatividad.

    El carácter absoluto del conocimiento como un postulado de razón o una razón ontológica también es aceptado por ciertos marxistas que hacen del marxismo una ciencia normal; otros, más en una vulgarización extrema, sostienen que el marxismo es una mezcla de historicismo y economicismo.

    La crítica inmanente de la historia, de la economía y del Estado es un principio metodológico que nos previene de posturas asociadas a rupturas absolutas del Estado: de modo subjetivo, del tipo mesiánico religioso o anarquista sólo por fuera o, la adaptación al viejo Estado o bien, la oscilación entre ambos; cuando otra cosa es la ruptura radical superadora del Estado hacia un nuevo orden, creando las condiciones desde dentro y desde fuera de su ruina. La concepción materialista no es una teodicea racional fundada en textos canónicos, para medrar políticamente de ella; es más una concepción del hombre que persigue sus propios fines, que debe ser enriquecida y actualizada permanentemente.25

    En la perspectiva materialista se replanteó la estrategia general de construcción de conocimiento .Se partió desde el propio Marx y se pasó de la verificacionista (hipotético-deductiva), a la reconstrucción-construcción de la teoría, con verificación interna (articulación histórico-lógica) y externa (praxis histórica transformadora),y con saltos de niveles de abstracción de los conceptos (de los más abstractos a los más concretos).

    El marxismo vulgar asume del positivismo el sistema hipotético deductivo, constituido por un sistema de leyes universales o de observancia necesaria, independiente de la voluntad de los sujetos, en el modo de producción capitalista y, a partir de un sistema teórico creyó posible predecir el futuro de la humanidad.

    Se aproximaron la teoría marxista y la metodología positivista, especialmente para tratar la correspondencia entre teoría y realidad empírica. La praxis que en el marxismo es un problema complejo, se redujo a la verificación positivista.

    Los problemas de la epistemología positivista pasan al marxismo: reflexión del significado de la teoría y función en el conocimiento científico; el papel de las hipótesis en la investigación científica; relación entre pensamiento/ realidad. Y –los más específicos—la relación entre concepto teórico/indicador empírico; verificación de hipótesis; y el significado de la explicación. “Ahora la preocupación central no es el conocimiento en general, sino la ciencia, su método, su lógica”.26

    La perspectiva positivista da a la teoría un uso deductivo en la investigación científica al permitir deducir hipótesis a verificar. Explica solamente a través de las leyes generales de la teoría. El caso particular, ejemplifica o comprueba la ley general (que sujeta a la realidad, aunque varíe el conocimiento sobre esas leyes universales). Por otra parte, los sujetos sociales no tienen un papel en el modelo, ya que se basa en la reflexión positivista de la ciencia natural. Y se discute por ello: ¿Cómo, la presencia de sujetos dotados de voluntad impone variaciones a las soluciones de los grandes problemas sobre la ciencia que se derivan de las ciencias naturales?

    Así como el conocimiento en Marx tiene una connotación práctica, el criterio de la verdad también radica en la práctica. Algunos filósofos consideran a Marx como el Galileo de las ciencias sociales; un científico en busca de la totalidad componiéndola y conectándola, el constructor de una nueva ciencia crítica. La escuela marxista de Toffman conecta al marxismo con la epistemología y considera aquél como un método de idealización que se va concretando. Althusser basado en Bachelard habla de dos Marx, el joven humanista y el viejo científico, dedicado a la práctica teórica que relaciona hechos-teoría-ciencia. Establece así puntos de contacto con Popper quien parte de conjeturas, el marco teórico, que se construyen a priori y se va contrastando.

    El positivismo lógico con su modelo de explicación hipotético-deductivo y el papel central del lenguaje en la construcción de la universalidad y el rigor del conocimiento científico influye inclusive en sus críticos más radicales que únicamente osan reivindicar el estatuto epistemológico de las ciencias sociales: la etnometodología, el interaccionismo simbólico y la fenomenología. Igualmente el constructivismo racionalista mantiene al pensador objetivista, el conocimiento como representación de lo real y la aversión a la filosofía de la ciencia. Piaget, Habermas, Giddens y Bourdieu son varias de las opciones en ese campo. Este último precisa el objeto de las ciencias sociales: sistemas de relaciones sociales e históricas, en tanto Giddens especifica aún más y habla de agentes sociales competentes y de un método para ese objeto donde los conceptos obedecen a la hermenéutica de la actividad práctica y su apropiación por los agentes analizados.

    Como vemos la cuestión siempre ha sido ¿cuál es la participación de la teoría y de los hechos en la construcción del conocimiento? Los objetivistas, empiristas y naturalistas privilegian la participación del objeto, de los hechos, y la observación. Por su lado, los subjetivistas, racionalistas e idealistas, priorizan al sujeto, a la teoría, a los conceptos. En ambos campos hay tendencias extremas: los primeros dirán que el conocimiento corresponde a la realidad y la copian y en el otro lado, están los que dicen que no hay realidad fuera de los conceptos.

    Sin embargo, existen consensos intermedios que aceptan que: la teoría –no preconstruida, sino como modo específico de conceptuar la realidad, transformándola en objeto teórico— tiene un dominio indisputado en todo el proceso del conocimiento; que la realidad es distinta y más compleja que el conocimiento, que las verdades son relativas, aproximadas y provisorias; la dimensión práctica del conocimiento y criterio de verdad. Pero también, los modos de progresión de lo abstracto a lo concreto, la no neutralidad de las técnicas y datos, la reflexividad y teorización de la observación social, la diferencia entre consistencia conceptual y adecuación empírica, la superación de las dicotomías y antinomias, la articulación entre explicación y comprensión.

    El paradigma de la ciencia moderna al fracasar en este último aspecto recurre a criterios internos y a su obsesión por el método. El positivismo asume la primera ruptura entre sentido común y ciencia y no así la segunda, donde la teoría crítica se hace práctica crítica y se concrete en una nueva forma de conocimiento que retome y recoja los conocimientos de los pueblos originarios con altas culturas y sea más reflexivo, práctico y emancipador. La crítica de la ciencia y sus relaciones con el sistema y el poder y la superación de la distinción sujeto-objeto son elementos que el positivismo posmoderno no se atreve a discutir, optando por una falsa neutralidad en ambos debates. La interpretación, los estratos de sentido, la retórica, la hermenéutica en la investigación social son temas que continúan en la polémica epistemológica.

    De la Garza27 apunta tres aspectos que distancian la concepción de la realidad en Marx, de la positivista

    a) Marx concibe a la realidad como realidad en movimiento, en sus diferentes niveles de esencialidad. Es un cuestionamiento permanente de la teoría acumulada.

    b) En cada cambio tendría que cambiar el conocimiento que pretende dar cuenta de la realidad. El conocimiento científico o reconstrucción teórica se eleva del nivel abstracto y general al más concreto o sea, al más complejo y específico. Lo específico no se limita a verificar lo general, sino que pretende su inclusión teórica en la explicación misma.

    c) Marx le asigna un papel activo a los sujetos sociales.

    Hay que preguntarse muchas cosas aún: ¿Para qué se hacen síntesis teóricas?, ¿Cómo se resuelve el conflicto entre datos y realidad en transformación?, ¿Cómo se resuelve el tiempo como transcurso y no como fijación del momento?, ¿Cómo se entiende el tiempo como ritmo e interrelación de tiempos?, ¿Cuál es la relación entre coyuntura y estructura, entre coyuntura y periodo? Pero también hay otras tanto o más complejas referidas a las relaciones entre estructuras conceptuales y la realidad: ¿Cuáles son nuestros parámetros de razonamiento?, ¿Cuáles son las determinaciones del investigador y cómo pesan en la construcción conceptual?, ¿Qué tiene que ver el manejo del contexto con identificar un problema? ¿Cuál es el sentido de las prenociones y de la ideología en la construcción temática?

    La teoría crítica, recordemos, se enfrenta al positivismo. Horkheimer sale en defensa de la totalidad social y del momento histórico, del carácter dinámico y procesal de una realidad cargada de potencialidades, negando la primacía de la observación como lo dado y fuente de conocimiento. El padre de la Escuela de Frankfurt señala: 1. Que el percibir está mediado por la sociedad en que se vive y, 2. Las apariencias, la razón instrumental y la unidimensionalización de la razón pueden llevar al reduccionismo, a las justificaciones y a una ideología legitimadora. Hay funciones sociales que ejercitan la teorización y la verdadera objetividad de los fenómenos que se analiza.

    Adorno, otro miembro de la mencionada Escuela, agrega: 1) Que al principio de la ciencia están los problemas reales, prácticos y contradictorios, no sólo los mentales e intelectuales 2) La raíz fundamental del método científico es la crítica 3) Que se debe anticipar un interés emancipador, un proyecto de sociedad, para ir más allá de las apariencias y buscar la objetividad.28

    Para Adorno no se había construido un sistema de leyes reconocidas en las ciencias sociales y la separación entre ciencias naturales y sociales no se puede remediar en el ámbito metodológico. La sociedad no es coherente, ni simple, ni neutral; es distinta de lo que el sistema de categorías de lógica discursiva considera a priori como sus objetos. Es contradictoria y tiene determinaciones, además de racional e irracional, sistemática e irregular; es ciega y está vinculada a la conciencia. El método depende de la cosa, por tanto, no es indiferente al objeto. El momento del todo se constituye lo fundamental, sin él no hay observaciones singulares. No se puede confiar la crítica a los hechos, sino criticar los hechos. Las ciencias sociales siempre serán críticas. Reconocer el carácter contradictorio de la sociedad es la única probabilidad de una sociología. La totalidad es una conciencia de la ciencia y, la sociología del saber es un retroceso en relación al marxismo pues elimina la distinción entre conciencia verdadera y conciencia falsa.

    La sociedad es -además- lo subjetivo y por lo tanto, la preponderancia del método sobre el objeto sólo reifica la realidad social. Si la crítica no se traduce en crítica de la sociedad, sus conceptos no son verdaderos. La teoría crítica al rechazar la ortodoxia es desideologizadora.

    Al parecer la explicación histórica tiene sus propias particularidades lógicas y debemos aprender a conocer los fines y motivos por los que acontece un hecho y distinguir –si aceptamos este abordamiento—entre una verdad universal empírica y contingente y otra, lógicamente necesaria. Al mismo tiempo, hay que tratar de ubicar el interés que rige el conocimiento y la comprensión del significado de los datos del comportamiento social mediante la interpretación conceptual o las estructuras de significatividad de corte heurístico y conjetural. Éste puede ser un ejercicio autoreflexivo e intersubjetivo, emancipado, que se aleja de esquemas y fundamentalismos, que tiende a la comprensión hermenéutica mediante la explicación hacia la construcción de nuevas relaciones sociales.

    Jaime Osorio pone en discusión otros varios aspectos fundamentales en su interpretación marxista del método29:

        Totalidad versus completud. Esto define si se puede o no conocer la realidad social; qué se puede percibir de ella y el tipo de conocimiento que se puede lograr. Para el positivismo de Popper y Hayek la realidad es infinita, el conocimiento, finito. En conclusión: la realidad es imposible de conocer en su totalidad (asumida como completud), sólo se pueden conocer “partes”. Cualquier conocimiento es tan válido como cualquier otro.


    Esto lleva a las posturas del relativismo extremo: da lo mismo conocer cualquier parte y la sumatoria de partes nos acerca a armar rompecabezas. Esto ha dado vuelo a una forma particular de estudios parcelarios, de estudios de pedacería social.

    En oposición, está el holismo articulador (Braudel, Marx, Freud, Morin, etc.). Para ellos el conocimiento es finito. La realidad social es infinita, pero: la realidad se encuentra articulada, se encuentra organizada, se encuentra estructurada.

    Conocer no es alcanzarlo todo (completud), sino alcanzar lo que estructura, lo que organiza, lo que articula y reproduce. Por tanto: hay conocimientos que me acercan más a ese objetivo, mientras otros me alejan de él. Esto nos lleva a un segundo elemento:

    b) La sociedad como totalidad relacional versus el individualismo metodológico. Para el holismo integrador (o articulador) la realidad social (y por tanto la sociedad) es una densa red de relaciones sociales. Los hombres no resolvemos nuestras necesidades fundamentales de manera aislada; el lenguaje es un fenómeno “social”; la reproducción biológica (sexual) es “social”, las enfermedades mentales son sociales. La reproducción material es “social”. El conocimiento debe privilegiar desentrañar la red de relaciones sociales y en ese “contexto” explicar y comprender la acción de los individuos. La sociedad es mucho más que la suma de acciones individuales. Por tanto: lo parcelario, lo fragmentario debe hacerse sobre la base de una explicación de la totalidad, para comprender el lugar y el papel de lo parcial.

    Así, el holismo integrador no niega los estudios parciales, los estudios micro (regionales, sociales, individuales), sólo establece condiciones para su conocimiento. Para el individualismo metodológico (se agrega Weber) la sociedad no existe realmente, es un simple recurso metafórico; lo que existe realmente son los individuos. Ellos sienten, desean, buscan alcanzar metas, maximizan sus beneficios (como postulan las escuelas neoclásicas en economía, y después el rational choice en ciencia política.) Llegan a decir que el egoísmo individual trae benéficas consecuencias sociales: por ej.: mientras crezca el pastel, por acción individual de empresarios, crecerá la riqueza y ello “chorreara” hacia el resto de la sociedad. En la realidad ocurre todo lo contrario.

    En conclusión: el individualismo metodológico es de un ingenuo empirismo: lo que se ve, se toca y se puede observar son individuos, a ellos se debe estudiar, las relaciones sociales no se ven, ni se tocan. No importa que en la realidad las relaciones sociales tengan más consistencia que la muralla china. Si no ¿Qué define lo que un individuo determinado puede elegir? ¿O su manera de optimizar? ¿Cuánto tiempo libre dispone? ¿Cómo lo utiliza?, etc. Todo ello está definido en gran medida por el campo de relaciones sociales en que se mueve.

    c) Lo transdisciplinario, desde conceptos relacionales y “abiertos” versus conceptos “cerrados” y como sumatoria de fragmentos o pedaceria social. En la actualidad se habla de lo transdisciplinario o multi o interdisciplinario como un aspecto positivo a alcanzar; el problema es cómo lograr esta meta. Ello no se alcanza por la simple suma de pedazos, por ej: el Estado puede ser visto como quienes gobiernan, como una aparato compuesto de diversas instituciones. Pero también es mucho más que todo, es una condensación de relaciones de poder y de dominio en la sociedad. Sin esto, lo anterior pierde parte sustantiva de su explicación y comprensión.

    Pero hay más: se construyen conceptos y categorías sobre la— base de concebir la realidad social desde la inexistencia de lo relacional. Conceptos y categorías donde lo único que existen son individuos aislados (Robinson Crusoe). Cuerpos conceptuales que además parcelan la realidad social, asumen sin cuestión la división de las disciplinas sociales: esto es político, esto es económico, esto es sociológico. Se trata de paradigmas cerrados que no permiten con soltura moverse de lo general a lo particular, de la política a la economía y a la sociología, que dificultan el paso del análisis de individuos al análisis de lo relacional. La realidad social es una integración de todo ello.

    Frente a esto tenemos otros paradigmas, con categorías y conceptos que rechazan la división disciplinaria que privilegian lo relacional, y que permiten pasar lo relacional a los individuos, de lo general a lo particular y viceversa. Son paradigmas “abiertos”, por ej. si digo clases sociales, hablo de agrupamientos diferenciados desde lo económico, porque producen con diferencias y se apropian de la riqueza de maneras diferentes: o de salarios, o plusvalía, o renta o relaciones mercantiles simples, pero me llevan a lo político y puedo entender que tienen posibilidades de dominio y poder político diferenciados. Unos agrupamientos dominan, otros son dominados. Y en lo social, viven y desarrollan su vida social de maneras diferentes. Vivir de un salario marca una vida social que la hace diferente del que vive de la plusvalía, etc. Pregunta: ¿No es extraño que esta categoría se vaya perdiendo en los análisis sociales en nuestro tiempo?,

    ¿Es porque permite analizar poco?, ¿O porqué permite mirar procesos y fenómenos sociales que perturban a los discursos “científicos” dominantes?

    d) Lo general y lo particular integrados versus posturas
    que niegan su integración. El problema ha sido planteado así: las ciencias sociales ¿Son ciencias de leyes generales? ¿O son ciencias de lo particular, de lo singular? ¿Ciencias nomotéticas versus ciencias ideográficas?

    La antinomia anterior es reduccionista. Se debe establecer las leyes que rigen la vida social para conocer a su vez los comportamientos sociales particulares, singulares. Sólo en el marco general lo singular alcanza sentido, por ej.: leyes generales

        Braudel y su posición de la historia de larga duración y el papel de las estructuras
        Marx y su postura que la forma de reproducción de la vida material define el-resto-de la vida social
        Freud y su señalamiento que es la niñez y la relación con los padres (o mayores) la que marca la vida emocional de los individuos. (neurosis, histerias, complejos, seguridades)


    e) La realidad social como unidad de superficie y naturaleza interna versus el empirismo ingenuo.

    Frente a paradigmas que postulan que el conocimiento es lo que se puede mirar, tocar, sentir, medir de la realidad en su sentido más estrecho o empírico; otros paradigmas postulan que el conocimiento debe ir más allá y alcanzar lo que nuestros sentidos son incapaces de percibir, que la ciencia comienza en el conocimiento de “lo oculto”, de lo que no se muestra de inmediato. Que más bien hay que desconfiar de lo que nuestros sentidos nos expresan, porque muchas veces el sentido común es tremendamente engañoso.

    La pregunta de si es el sol quien gira en torno a la tierra o si al revés, es un buen ejemplo. Los sentidos dicen que es el sol (en amaneceres y atardeceres) la ciencia dice que es la tierra la que gira en torno al sol; esto permite ver además el sentido político de la ciencia. Discusión no sólo científica, sino política. En el siglo XV, la autoridad del Papa y de los reyes deviene de dios; los hombres, seres superiores creados por dios deben estar ubicados en el centro de universo: la tierra, por tanto, todo gira en torno a la tierra y también el sol. Decir que esto no era así, propiciaba no sólo cuestionar una verdad de la física. Era poner en cuestión el orden político y social de la época feudal. Por ello a Galileo casi lo mandan a la hoguera y debió retractarse, aunque pronunció su: y sin embargo (la tierra) se mueve.

    Con seguridad, muchas “verdades” centrales de las ciencias sociales postulan que todo gira en torno a la tierra cuando ocurre que giran en torno al sol, pero decir eso implica, sino que lo manden a la hoguera, al menos que a uno lo consideren como no científico (cuando no ideólogo).

    Y eso es grave, cuando en la academia mexicana y cada vez más en Latinoamérica, hoy sólo se puede vivir complementando el salario fraccionado, por los estímulos, becas, SNI, etc., bajo la condición de “parecer” científico y seguir los paradigmas de moda que tienen implicaciones con el orden político imperante. El modelo norteamericano de hace un siglo, hoy se impone articulando mercado-financiamiento-evaluaciones = elitización como el eje del neoliberalismo educativo.

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        Ramón Grosfoguel, "La descolonización de la economía política y los estudios poscoloniales", Tabula Rasa N 4, Bogotá, enero-junio 2006,
        Samir Amin, El eurocentrismo, crítica de una ideología, Siglo XXI, México, 1989. P. 9.
        Giovanni Reale y Darío Antiseri, Historía del pensamiento filosófico y científico, Herder, Barcelona, 1995. P. 741.
        Ibid. P 756-757,
        Ignacio Sotelo, "Filosofía y ciencia social. La actualidad de la Escuela de Frankfurt", Working Papers N 2, Barcelona, 1989, p. 13.
        Op. Cit. Reale et al, p.740-741.
        Ramón Pajuelo Teves, "El lugar de la utopía, aportes de Anibal Quijano sobre cultura y saber", En libro Estudios y otras prácticas intelectuales latinoamericanas en cultura y poder, Daniel Mato (compilador), CLACSO, Caracas, 2002, p. 1.
        Boaventura de Sousa Santos, "El fin de los descubrimientos imperiales", Chiapas, 11, Era, México, 2001. No hay simetría exacta entre lo económico, lo político y lo militar; tampoco hay una declinación del poder de las CMN norteamericanas, ni ha disminuido el acceso a materiales estratégicos o el reclutamiento de regímenes clientes. Lo que sí está ocurriendo es una contradicción entre quienes se preocupan por la expansión sin minar las bases internas de la república y los otros, en este contexto existe una articulación estructural estratégica entre las CMN (Wall Street y Main Street) y el imperio al que no han dejado de apoyar.
        Ibid. P.7.
        Martín Hopenhayn y Álvaro Bello, Tendencias generales, prioridades y obstáculos en la lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia. América Latina y el Caribe, CEPAL, Santiago de Chile octubre de 2000.
        La iniciativa de comunicación, entrevista a Boaventura de Sousa Santos, marzo de 2003, en www.comminit.com
        Boaventura de Sousa Santos, Introducción a una ciencia posmoderna, FACES, Caracas, 1996.
        Nicolas Abbagnano, Historia de la Filosofía, Vol. 3, Montaner y Simon, S.A., Barcelona, 1978. Pp. 670-689.
        Rolando García, El conocimiento en construcción, Gedisa editorial, Barcelona, 2000.
        Silvia Rivera, "La filosofía de la ciencia: sus temas, rumbos y alternativas", en www.google.com
        No hay simetría exacta entre lo económico, lo político y lo militar; tampoco hay una declinación del poder de las CMN norteamericanas, ni ha disminuido el acceso a materiales estratégicos o el reclutamiento de regímenes clientes. Lo que sí está ocurriendo es una contradicción entre quienes se preocupan por la expansión sin minar las bases internas de la república y los otros, en este contexto existe una articulación estructural estratégica entre las CMN (Wall Street y Main Street) y el imperio al que no han dejado de apoyar.
        Marx, Karl, Elementos fundamentales para la crítica de la economía política, Ed. Siglo XXI, Madrid, 1975, pp. 428-433.
        Agustín Salvia, Ernesto Meccia y Mercedes Di Virgilio, Programa 2005 de Metodología de Investigación en Ciencias Sociales, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires. INTERNET, Untiled Document.
        Sacristán Manuel, Entrevista de Gabriel Vargas, 1983 en Pacifismo, Ecología y política alternativa, Ed. Icaria, 1987.
        Eduardo Grüner, Estudio Introductoria: Marx, Historiador de la praxis, Las Luchas de clases en Francia de 1848 a 1850 de Karl Marx. Ed. Luxemburg, Buenos Aires, abril, 2005.
        Marcelo Yunes, Antonio Labriola y "El marxismo del siglo XXI", Revista MAS en www.mas.org
        Ibid., p.28.
        De la Garza, Enrique. Estructuralismo y positivismo en tiempos de posmodernidad, Ed. Nueva Sociedad, Caracas, 1995.
        Vease. Adorno y otros, La disputa del positivismo en la sociología alemana, Ed. Grijalbo, Barcelona, 1973. M. Horkheimer, Teoría Crítica, Amorrortu, Ba.As. 1974. Horkheimer/Adorno, La sociedad, lecciones de sociología, Ed. Proteo, Bs.As. 1969.
        Jaime Osorio, conferencia en la Universidad Autónoma de Tlaxcala, 2002.

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Tomado de: http://rcci.net/globalizacion/2008/fg724.htm

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