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LA CULTURA CARAL DE PERÚ, mla más antigua del continente

  • Categoría: Biblioteca Tolteca
  • Publicado el Lunes, 09 Octubre 2017 23:10
  • Escrito por Guillermo Marín
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Conozca datos sorprendentes de Caral, la civilización, cuyo hallazgo, sepultó teorías de reconocidos arqueólogos
Con el hallazgo de la antigua civilización Caral, tuvo que reescribirse nuestra historia, se sepultó para siempre el eurocentrismo y las teorías incorrectas de respetados y reconocidos arqueólogos, como la Teoría Inmigracionista de Max Uhle, o la Teoría Autoctonista de Julio C. Tello.
A los restos arqueológicos de Caral los investigadores los conocen desde 1905, en 1937 los tenían bastante estudiados pero se recaía en la datación tardía, o más bien, afirmar que ese sitio arqueológico era anterior a todas las culturas precolombinas conocidas hasta entonces, ¡era una absoluta locura! razón por la cual, probablemente, muchos de los estudios abandonaron sus investigaciónes para mantener la reputación. Hasta que en 1994 la arqueóloga Ruth Shady reunió todo lo conocido y en coordinación con el Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe realizaron en Estados Unidos 42 estudios radio carbónicos que determinaron esa antigüedad sorprendente. Ella presentó sus datos, por primera vez, en 1997, en el libro La Ciudad Sagrada de Caral-Supe en los albores de la civilización en el Perú. En ese tratado sustentó abiertamente la antigüedad precerámica de Caral, afirmación que consolidó de manera irrefutable en los años siguientes, a través de excavaciones intensivas en el lugar.

En mi generación, los libros de historia trataron de convencernos de que las civilizaciones americanas eran fresquitas, casi recién llegadas por el estrecho de Bering. Luego tuvieron que conceder que antes de los incas por ahí había una cultura llamada Chavín, que había existido en el 1.500 AC. Pues bien, los Carales o como se llamaran a sí mismos, estaban en los valles de varios ríos peruanos al menos hace 5.000 años. Se hicieron pruebas concluyentes con radiocarbono. Y tenían perros, que también nos decían que eran desconocidos en América y los descubrieron por aquí. Y perros bien finos, que para evitar pulgas carecían de pelo y eran calentitos en invierno.


Los carales también sabían escribir, pero no con punzones ni con tinta, sino con nudos, el quipu más antiguo fue hallado en Caral. Cada cual se las ingenia como puede. Y es cierto que no tenían caballos, pero tenían llamas, hicieron caminos a lo largo y ancho de lo que hoy es el Perú y comerciaban con todos los que encontraban. Hubo que esperar 1.500 años para que aparecieran los olmecas en América Central; los mayas aparecieron mucho después. Todos estos datos sepultaron para siempre teorías incorrectas de respetados arqueólogos como el reconocido, Julio C Tello, descubridor de la cultura Chavín en 1919. quien afirmaba que la mencionada cultura era la cuna de las civilizaciones andinas, o las teorías del arqueólogo alemán Max Uhle, quien consideraba, quizás solo para contradecir a Tello,  que las culturas Mochicas y Nazca, y con ellas la alta cultura peruana antigua eran productos de un difusionismo proveniente de Centroamérica, concretamente de la cultura Maya.

 Así pues; con el hallazgo de Caral tuvo que reescribirse nuestra historia, se sepultó para siempre el eurocentrismo y las teorías Inmigracionista como el de Max Uhle. Deberíamos hacer lo mismo que cuando pasan por alto que algunos de los faraones que más lustre le dieron al Egipto clásico eran negros de total negritud. Cuando esos negros tuvieron que bajar por el Nilo porque los faraones semitas habían dejado al país hecho un desastre, eliminaron la esclavitud, pusieron orden y luego volvieron a su Etiopía natal, esa misma de la que hablaba Homero con enorme respeto y a la que iban los dioses del Olimpo cuando se tomaban vacaciones. Esa misma Etiopía donde en la Edad Media suponían que había (capaz que lo hubo) un poderoso reino que los iba a ayudar a rescatar al Santo Sepulcro.

Lo que pasa es que no hay que bajar la guardia. Historiadores y arqueólogos son muy respetables, pero no están vacunados contra los prejuicios o la arrogancia de creerse dueños de la verdad absoluta. Tampoco lo están en Perú, donde están haciendo una formidable investigación sobre esta cultura y recaen en lo de siempre: andar buscando dónde era que los sacerdotes le arrancaban el corazón a la gente o los sacrificaban vivos porque un Dios de tal o cual nombre no anunciaba lluvia. ¡Claro! Como si en Europa la cosa era distinta: no olvidemos lo sanguinario que eran los romanos, y en el medio evo a la gente la freían en aceite, la empalaban o la metían en la hoguera hasta que se convencieran que solo ellos tenían la verdad. No era la sequía sino la herejía lo que los incitaba a matar. “En todas partes se cuecen habas” decía la abuela, y cuánta razón tenía.

Una cultura sin ejército y sin violencia


Hasta que se pruebe lo contrario deberíamos conservar la ilusión de lo que hasta ahora se sabe sobre la cultura Caral. ¡No tenían ejércitos, no hay restos de armas, no hay constancias de guerra! Los carales eran los costarricenses de la sublime antigüedad. Y no me digas que es porque en cinco mil años no queda nada, porque se encontraron pila de instrumentos musicales.

Instrumentos musicales de viento hallados en Caral
La otra cosa sorprendente es que también a estos tipos les dio por construir pirámides. Ya encontraron unas 32 y puede haber más. Usaron mucho adobe, pero también piedras talladas con la misma técnica que miles de años después emplearon los incas para levantar Macchu Picchu.

¿Quieres un disparate tan legítimo como muchas de las arriesgadas aseveraciones de la historia oficial? Pues bien, varias veces se encontraron similitudes entre la lengua aimara y el arameo. Naturalmente todos se burlaron de tal incongruencia. Hace poco encontraron en Bolivia una fuente que ya llaman la “Piedra Roseta” indoamericana. Se la calificó como una superchería hasta que resistió todas las pruebas a que fue sometida, tras ser hallada cerca del lago Titicaca, en Bolivia.
Pues bien, se asegura que la fuente tiene 5.000 años igual que Caral y su ornamento no es tal, parece que es escritura cuneiforme proto sumérica y semítica. ¡Mira si será antiguo el turismo cultural! El aventurero y etnógrafo noruego, Thor Eyerdhal, quien alcanzó renombre mundial al organizar la expedición Kon-Tiki en 1947, diría que fueron sumerios o egipcios que atravesaron el Atlántico en barcos hechos con papiro; pero me permito advertirte que el amigo Thor tuvo que llevar constructores de botes del Titicaca, pues el papiro no sirvió, lo que si sirvió para llegar a América desde África, fue el junco boliviano.

La llamada “Fuente Magna” se exhibe en el Museo del Oro de La Paz.

Qué se sabe de Caral. La Civilización Caral se formó en el Área Norcentral del Perú, antes que en cualquier otro lugar de los Andes y de América. El desarrollo de las poblaciones de esta área fue precoz en comparación con otras que habitaban en el continente. Su datación solo es similar a los focos civilizatorios más antiguos del Viejo Mundo: cuando en Egipto se construía la antigua pirámide de Sakara o, posteriormente, las pirámides de Keops, Kefrén y Micerino, en el valle de Giza, o cuando se ocupaban las ciudades sumerias de Mesopotamia o crecían los mercados en la India, por esos tiempos, entre 3000 y 2500 a. C., ya se edificaban y remodelaban los edificios piramidales de Caral, y en sus plazas se realizaban periódicas congregaciones con fines económicos, sociales y religiosos. Así lo asegura la web oficial del sitio arqueológico y también las investigaciones muy bien realizadas tanto por la BBC como por el diario peruano El Comercio. De esas fuentes tomamos algunas de las ilustraciones de este artículo.

Continuamos citando la web oficial: el Área Norcentral comprendió el espacio entre los ríos Santa y Chillón, el callejón de Huaylas, Conchucos, la puna de Junín y las cuencas de los ríos Marañon y Huallaga; incluye regiones de costa, sierra y selva andina. En esa extensión de, aproximadamente, 400 por 300 Km hubo un manejo transversal del territorio y sus recursos.

Sorprendente economía y comercio

En la cuenca de Supe, y en las zonas bajo su influencia, una economía complementaria, pesquero-agraria, articulada por el comercio, sustentó al sistema social, promovió la especialización laboral, la interacción interregional, la acumulación de riqueza y el desarrollo. El intercambio de anchovetas secas y mariscos (choros y machas) por productos agrícolas, industriales o alimenticios (algodón, mate, frijol, achira, zapallo, camote, etc.), iniciaba la cadena de comercio que, si bien se extendió a las otras regiones, enriqueció a los conductores de las poblaciones costeñas.
Los pobladores de Supe, continúa la web oficial, vivieron en asentamientos nucleados, de diversa extensión y complejidad, distribuidos por secciones del valle; en cada uno de ellos construyeron estructuras arquitectónicas, residenciales y públicas. Algunos asentamientos contienen impresionantes edificios monumentales, como en la denominada “zona capital de Caral”, que congregó a ocho centros poblados, entre ellos a la ciudad más extensa y compleja de la época, cuidadosamente planificada, con edificios piramidales, grandes plazas y varias agrupaciones residenciales.

Estrechamente relacionada con la ciudad de Caral se hallaba Áspero o El Áspero, situado en el litoral cercano a la desembocadura del río Supe, y que, según todos los indicios, fue su ciudad pesquera. Allí es donde se han hallado restos de una mujer, que presumiblemente perteneció a la elite local de hace 4500 años. Otros sitios situados en el valle de Supe y que formaban parte del núcleo de la civilización Caral son Miraya, Lurihuasi, Chupacigarro, Allpacoto, entre otros.

La civilización Caral se desarrolló contemporánea de otras civilizaciones primigenias como las de Egipto, India, Sumeria, China, pero a diferencia de ellas (que intercambiaron sus logros), se desarrolló en completo aislamiento.

Tejidos de algodón

La importancia que alcanzó la textilería se evidencia por el hallazgo de cantidad de semillas y motas de algodón. Este era de diversas tonalidades naturales: pardo, marrón, crema y beige. Con las fibras de este producto se tejían los vestidos, que eran piezas llanas, sin decoración. Se empleaba la técnica del entrelazado y el torzal. También elaboraron calzado, bolsas, sogas, redes de pescar, cordeles, etc. Conjuntamente con la fibra de algodón se usaron las de otros vegetales, como totora, junco, cabuya, etc.

Astronomía

Se han encontrado evidencias de que los hombres de Caral contaban con conocimientos de astronomía, que aplicaban en la elaboración del calendario, relacionado con la celebración de festividades y otras actividades económicas, religiosas y cívicas. Dichos conocimientos los aplicaron también en la orientación de los edificios públicos. Se han hallado, por ejemplo, geoglifos y líneas esparcidos en las planicies desérticas, al lado de piedras talladas dispersas; así como un recinto subterráneo originalmente techado, que parece ser un observatorio. Es de destacar también un monolito o huanca hincado en el suelo de una plaza pública, que habría sido un instrumento de observación astronómica.
Etimología

Caral, es el nombre del centro poblado cercano al sitio arqueológico, aparece mencionado en los procesos de idolatrías del siglo XVII en Cajatambo. Es posible que Caral sea un nombre quechua. Sobre su significado no hay acuerdo, aunque algunos lingüistas han propuesto que significa "fibra" o "junco". O en todo caso habría sido una voz protoquechua.

Ahí está la civilización de Caral, con carbono 14 y todas las pruebas que quieras, para demostrarnos que las antiguas culturas que florecieron en esta parte del mundo, no tenían ni una pisca de brutos o salvajes, como muchas veces se les ha etiquetado con afán de menospreciarlos o como producto del desconocimiento.

Frente: www.arqueologiamericana.blogspot.pe
Algunos datos adicionales fueron tomados de: www.historiaperuana.pe / es.wikipedia.org

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