Cursos

Podcast

Canales Youtube

Visitantes

29,365,312

ATENCO NO ESTÁ A SALVO TODAVÍA

Hits:381

ATENCO NO ESTÁ A SALVO TODAVÍA
ITZAM PINEDA REBOLLEDO
Ojarasca 281, Periódico La Jornada.
26 octubre 2020.
Mariachi ameniza las calles del centro de Cdmx en días de la pandemia, agosto de 2020. Foto: Mario Olarte
*EL PARQUE ECOLÓGICO LAGO DE TEXCOCO (PELT), UNA FLAGRANTE CONTINUIDAD DE LA VISIÓN ANTICOMUNITARIA Y URBANIZADORA
*EJIDATARIOS DE ATENCO REVELAN INFORMACIÓN ?RESERVADA? POR EL GOBIERNO FEDERAL ?HASTA 2022? ACERCA DE SU IMPACTO AMBIENTAL

El 25 de agosto, el presidente López Obrador dedicó menos de 10 minutos de su habitual conferencia de prensa matutina a presentar el Parque Ecológico Lago de Texcoco (PELT). Esta obra representa la política del Estado mexicano para la región texcocana luego de la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM). Ese día ante la prensa comparecieron Blanca Jiménez, directora de la Conagua, dependencia responsable del proyecto, e Iñaki Echeverría, arquitecto encargado de su planeación.

A través de la proyección de un video sobre el parque urbano, se destacaron los beneficios de una ?mejor forma de habitar? este espacio, que representa 15 veces el tamaño del bosque de Chapultepec. Muy al estilo de anteriores administraciones, utilizando una secuencia de imágenes reconfortantes y una voz femenina, el video concluye sugiriendo lo que la obra deberá significar para los mexicanos: ?la fe en el futuro, un icono de un nuevo México?.

ATENCO NO ESTÁ A SALVO TODAVÍA Aquella mañana Echeverría presentó su plan de recuperación de 12 mil 200 hectáreas para beneficiar a ?la población más vulnerable del Valle de México?. El proyecto se organiza en tres ejes: protección ambiental, con la creación de una Zona de Restauración Ecológica (ZR), uso del espacio para eventos públicos como picnics, festivales, conciertos y espectáculos, y el uso permanente a través de la creación de una ?gran zona de reserva biocultural? (lo que sea que eso signifique) con cuerpos de agua, infraestructura para reproducir vegetación local y equipamiento deportivo.

Un día después de la presentación pública del PELT, los pueblos de la región, que mantienen su lucha desde hace 19 años en la defensa de su territorio, dieron una rueda de prensa virtual. Se manifestaron sorprendidos con el anuncio luego de que por meses habían sostenido mesas de trabajo con diversas dependencias federales con el objetivo de construir un plan de restauración integral de los impactos socioambientales negativos generados por el NAICM. Sin ánimo confrontativo, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y quienes participaron en 2018 en la campaña #YoPrefieroElLago fueron muy claros. El PELT y el gobierno no están contemplando la participación ni el consentimiento de los habitantes del territorio. Muchos vecinos organizados de los pueblos se han mantenido, por más de un año, en un trabajo constante por diagnosticar los daños que provocó el NAICM y en compañía de especialistas en varias disciplinas han venido construyendo rutas de restauración socioambiental para la zona. El análisis y las propuestas se han vertido en un documento que denominan Proyecto Manos a la Cuenca.

En la conferencia, los promotores de la restauración integral del territorio denunciaron que la región impactada por el proyecto aeroportuario comprende a más de medio centenar de municipios y, sin embargo, el plan expuesto por el gobierno no alude a esa área donde más de 200 bancos de materiales pétreos devastaron los cerros de la región. Tampoco se hace referencia al futuro de los nueve ríos de la subcuenca Texcoco revestidos de cemento y cuyas aguas fueron desviadas a sistemas colectores de drenaje para proteger la terminal aérea. El gobierno actual evita también hablar públicamente del tema de la autopista que casi dejó concluida la administración peñanietista y que fragmenta de forma irrespetuosa varios ejidos del municipio atenquense. Finalmente, a través de un comunicado, los pueblos sentenciaron que la intrusión inmobiliaria continuará mientras no se declare un Área Natural Protegida que llaman ?área de protección de la vida? con un adecuado plan de manejo en el que participen los pueblos.

Esa misma semana, los impulsores de Manos a la Cuenca hicieron varios descubrimientos que los preocuparon aún más. Según documentos oficiales alojados en el sitio de la Secretaría de Hacienda, el gobierno se había reservado buena parte de sus planes para la zona. El PELT no costará dos mil millones de pesos como se había anunciado, sino 18 mil millones. Además, se considera que el parque será inviable si no se ejecutan otros proyectos complementarios que en conjunto costarán unos 30 mil millones. Estos proyectos son una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) que se ubicará al norte del polígono, en la zona conocida como El Caracol, una Zona de Mitigación y Rescate Ecológico y un Plan Director de Desarrollo Agropecuario y Forestal de la zona de mitigación en los municipios de Atenco y Texcoco. La suma de los presupuestos se acerca paradójicamente a las estimaciones financieras iniciales del NAICM.

Algo grave y necesario de hacer notar es que estos proyectos, que pretenden ser echados a andar con recursos fiscales, no nacieron del análisis ni de estudios realizados durante esta administración federal. Se trata de planes concertados durante los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, pero que los mantienen como prioridad funcionarios y técnicos de la Conagua que permanecen en la estructura de la dependencia desde esos tiempos. La visión que evidencian los documentos oficiales consultados se distancia y contradice en muchas dimensiones del discurso sostenido por los funcionarios del gobierno actual frente a los representantes de los pueblos afectados por el NAICM. Más aún, representa una nueva intención de despojo contra los pueblos, a la que el gobierno de López Obrador pretende destinar quince veces más recursos que su antecesor.

En la narrativa de los documentos de Conagua, el gobierno federal no es el promotor de dos proyectos aeroportuarios sobre el antiguo lago, sino el agente que ha impedido el avance de los desarrollos urbanos. En esta construcción argumental, los pueblos campesinos, sus ejidos y sus prácticas no son los defensores de su territorio, sino una amenaza al equilibrio ecológico, pues con seguridad ingresarán sus propiedades al mercado agrario provocando la especulación y la urbanización en la zona contigua al PELT. La síntesis propuesta para la solución de esta contradicción desde la visión estatal es la ?consolidación? de dos mil 500 hectáreas por parte del gobierno federal al oriente del polígono del PELT, dentro del territorio de Atenco. Por esto, el gobierno federal destinará más de cuatro mil millones de pesos para la adquisición de terrenos. Esta pretensión de despojo territorial es algo que los funcionarios del gobierno obradorista jamás mencionaron en tantas reuniones, pero su omisión encuentra explicación en las primeras páginas del documento de Evaluación Costo-Beneficio del PTAR:

?Si el detalle de estas superficies y su ubicación fueran del dominio público, se podrían generar problemas como demandas, exigencias de tipo político y social o protestas contra los diferentes órdenes de gobierno, por parte de la población ubicada en las zonas que comprende el proyecto, y aún de grupos externos, como se ha presentado en otros proyectos que se han pretendido realizar en esta zona, como el nuevo aeropuerto para la Ciudad de México [?] En virtud de lo anteriormente descrito, se considera conveniente reservar la información del estudio de Evaluación Costo-Beneficio del Proyecto de Zona de Mitigación y Rescate Ecológico en el Lago de Texcoco (PELT), hasta dos años después de que se concluya su construcción, prevista para el año 2022?.

Las consecuencias para la Cuenca de México por la ejecución de esta obra urbanizadora apenas comienzan a ser sospechadas por los habitantes del oriente. Sesenta kilómetros de vialidades, cuarenta puentes, electrificación, alumbrado y sistemas de conducción de agua afuera del perímetro del PELT son algunos de los elementos que advierten los pueblos a los habitantes de una ciudad que no puede seguir degradando así su entorno.

Buscar