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EL YO QUIERO vs. EL YO SIRVO choque de civilizaciones

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EL YO QUIERO vs. EL YO SIRVO                                                                                                                                               
<br>choque de civilizaciones
El sistema mundo, que ha construido la modernidad desde 1492, a través de las invasiones, despojos, genocidio y epistemicidio, ha creado una narrativa de que lo humano y la humanidad, siempre han sido como son ahora. Eso, por supuesto que es falso. Hasta 1492, el planeta era prodigo en formas particulares y ancestrales de ver, pensar y sentir el mundo y la vida. Esta pluriversalidad, se terminó con la imposición violenta del pensamiento único global, generado por los pueblos guerreros y saqueadores europeos, desde las bandas de los vikingos hasta la Unión Europea y Estados Unidos.

La naturaleza milenaria del ser humano ha sido comunitaria. Porque es la forma más eficiente e inteligente de mantener la vida. Sí perece la comunidad, perece el individuo. Más que producto de una sesuda evolución individual, esta verdad es esencial e instintiva a los seres vivos. El ser humano ha ido logrando resolver los desafíos para mantener la vida, en todos los tiempos y en todos los espacios, a través de la comunalidad en donde la experiencia y sabiduría, garantiza la vida de todos. Pero, también, ha logrado comunitariamente enfrentar los inmensos desafíos de la trascendencia de la existencia. La variada y pródiga construcción, en todo el planeta, de las llamadas pirámides de las civilizaciones Madre, nos demuestran que la trascendencia de la vida ha sido, también, un proyecto comunitario.
Por el contrario, el ser humano moderno, tiene que ser necesariamente: individualista, materialista-consumista, mezquino y avaro, hedonista, ignorante e insensible, requiere perder su naturaleza para crearse una personalidad y un estilo de vida moderno, acorde con el mercado y la multimedia. Requiere auto desarrollar su naturaleza, que es su epidermis que lo humaniza, creada a través del tiempo y la reflexión de las experiencias comunitarias hasta crear lo que conocemos como ?cultura popular?, y revestirse de esa sabiduría común.

EL YO QUIERO vs. EL YO SIRVO                                                                                                                                               
<br>choque de civilizaciones



A partir del inicio de las invasiones europeas al mundo, como señala el Dr. Enrique Dussel, se crea ?el yo conquisto?, antes del ?yo pienso, luego existo?. La naturaleza guerrera y depredadora de las culturas europeas, ha sido el motor de la expansión de la civilización Occidental y de su vocación expansionista e imperialista, sometiendo a todos los pueblos del mundo que ha podido. En galeones o en aviones, siguen llegando a todos los rincones del planeta para imponer su visión del mundo y la vida sustentada en la democracia representativa impuesta por los dueños del dinero, el desarrollo del crecimiento económico como el más importante fin del Estado y de los seres humanos, el individualismo, el consumismo, destruyendo las religiones ancestrales, la cultura popular y los valores y principios de vida de sus pueblos. El resultado es que el ser humano moderno es un ser individualista, aislado y desolado, permanentemente insatisfecho y frustrado al no encontrar la felicidad buscada en esa forma de vida.

El ser humano moderno está atrapado en el ego consumidor, es decir, ?consumo luego existo?. La necesidad insatisfecha de ser y trascender a través del comprar y tener, los mantiene en un estado de insatisfacción. ?El yo quiero?, se antepone como la razón de vida. El egocentrismo se reafirma todos los días en ?el yo quiero?, yo merezco, yo necesito para ser feliz, en una sociedad fundamentada en el consumismo.

La cultura ancestral para contrarrestar a la voracidad del ego consumidor, ha creado la del servicio a la comunidad. Tradición que es sustentada en todas las culturas antiguas de la humanidad y que se mantiene, por lo general, en la mayoría de las culturas populares. La noción del servicio a la comunidad, como el mayor valor que puede tener un ser humano, disminuye en gran medida el necesario ego consumidor, porque, a final de cuentas, es importante poseer lo básico esencial para mantener la vida material, y así, poder dedicarse a la búsqueda de la trascendencia existencial en el servicio a la comunidad y el bien común.

El yo sirvo a la comunidad, tiene mayor capacidad de generar la autoestima y la felicidad, que el yo quiero-poseo. Da un reconocimiento de ?los otros?, de mayor gratificación al ego, que él, ?yo quiero-poseo, yo tengo?. El bienestar y la armonía interna, al saberse útil es mucho mayor y de más largo plazo, que el tener, poseer y atesorar, que por fuerza necesaria nos encierra y nos aísla de la comunidad.

El yo sirvo, es lo que le da un verdadero valor a la vida, porque la vida de la comunidad, está por encima de la vida del individuo.
Educayotl AC. ?Educar por el futuro con la sabiduría del pasado?. www.toltecayotl.org

Educayotl AC
Otoño de 2022.
Yahuiche, Oaxaca.

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