PROBLEMAS PARA CONOCER LA HISTORIA ANTIGUA DE MÉXICO

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Existe una nube confusa y compleja que nos impide conocer la historia de nuestro pasado más antiguo. Entre los problemas que existen podemos citar por lo menos los siguientes:

1.- El cinco centenario Colonialismo Cultural, que condenó a los pueblos vencidos a perder su memoria histórica para poder dominarlos.

3.- Que los mexicas en el período de expansión, mandaron destruir todos los códices importantes donde se mantenía la antigua memoria histórica del Cem Anáhuac[1] y rehicieron la historia, en donde ellos aparecen como el pueblo elegido, a pesar de que desde la fundación de México-Tenochtitlán (1325) a la llegada de los invasores (1519) habían transcurrido apenas 194 años del último período llamado Postclásico y que es considerado como una etapa de decadencia de la civilización del Anáhuac; toda vez que degradaron y transgredieron la filosofía y la religión de Quetzalcóatl.

Existe una nube confusa y compleja que nos impide conocer la historia de nuestro pasado más antiguo. Entre los problemas que existen podemos citar por lo menos los siguientes:


[1]Concepto en lengua náhuatl que se refiere al continente. La tierra rodeada de las aguas celestiales.

2.- Que se conoce muy poco de los dos primeros períodos ( Preclásico y Clásico ) en tanto que cuando finalizó el período de esplendor del Clásico Superior, los centros de conocimiento y quienes los habitaban, desaparecieron misteriosamente sin dejar rastro y memoria concreta, destruyendo y enterrando, no solo sus impresionantes construcciones, sino fundamentalmente, la sabiduría y sus conocimientos milenarios.

3.- Que los mexicas o aztecas en el período de expansión, mandaron destruir todos los códices importantes donde se registró que llegaron al Valle del Anáhuac, sin hablar náhuatl, cazadores y recolectores, usaban pieles, no tejían algodón, no sabían sembar maíz y hacer la milpa, en pocas palabras, eran chichimecas. Los mexicas destruyeron los antiguos memoriales y códices, y Tlacaélel ordenó escribir nuevos códices, en donde ellos se atribuyen una historia ancestral y que hoy es la "historia oficial de la peregrinación".

"La historia de la primitiva población de Anáhuac es tan obscura y está alterada con tantas fábulas (como la de los demás pueblos del mundo), que es imposible atinar con la verdad... Varios de nuestros historiadores que han querido penetrar este caos, guiados de la débil luz de las conjeturas, de fútiles combinaciones y de pinturas sospechosas, se han perdido entre las tinieblas de la antigüedad y se han visto precisados a adoptar narraciones pueriles e insubsistentes"[ Francisco Javier Clavijero. 1779 )

"Hubo algunos -los menos- que, como Sahagún, dedicaron un cuidado increíble, digno del mejor antropólogo moderno, a conocer a fondo el mundo indio; pero esto no nacía de ningún aprecio por él, sino del deseo explícito y confesado de mejor destruirlo. { El médico - declara al empezar su monumental obra- no puede acertadamente aplicar las medicinas al enfermo sin que primero conozca de qué humor o de qué procede la enfermedad... para predicar contra estas cosas, y aun para saber si las hay, menester es saber cómo las usaban]. Actuaba ( Sahagún) pues, como un capitán de comandos al estudiar minuciosamente los planos de las instalaciones enemigas: no para admirarlas o copiarlas, sino para mejor destruirlas." ( José Luis Guerrero. 1990.)

Los indígenas y su cultura representaban la presencia real del demonio y el mal. También se tiene que pensar que los "informantes" de los misioneros, los hombres de conocimiento ahora en calidad de vencidos, no iban a entregar todo su conocimiento a quienes ellos sabían, lo querían desaparecer. Finalmente en este aspecto diremos, que en los casos en que los misioneros valoraban desde otro punto de vista a la "diabólica civilización", existía la Santa Inquisición, quien censuraba y destruía cualquier texto que pudiera poner en duda los dogmas que sustentaba a la iglesia con el proceso de colonización.

6.- Que la mayoría de los textos del México antiguo que se escribieron a finales del siglo pasado y del presente, están escritos por extranjeros, con una visión de sutil superioridad, con una fuerte dosis eurocéntrica y "es de observarse que las antiguas formas culturales mesoamericanas, o bien se excluyen despectivamente de esa universal difusión, o bien, despectivamente, se difunden como manifestaciones que pueden llamar la atención por extrañas y primitivas, producto siempre, salvo acaso cuando se consideran como obras de arte, a juicios equivocados y sin fundamento real que sistemáticamente conducen al desprecio.

"Esto se debe, desde el origen, a que la calificación de las creaciones de nuestra antigua cultura ha sido entregada al juicio de extranjeros quienes, desde la soberbia de la cultura occidental, han desestimado la nuestra a la cual conceptúan inferior, sea por que no quieren o no pueden comprenderla en lo que es; sea porque su perpetua voluntad de dominio los lleva, por insidiosa conveniencia, a justificar con tal supuesta superioridad la aplicación de sus voraces impulsiones explotadoras, impulsiones que con su incesante crecimiento han llevado al planeta hasta los bordes de su aniquilamiento como espacio habitable.

Tales juicios, inspirados por la ignorancia o el abuso, enunciados por los extranjeros acerca de nuestra cultura primordial, han sido, a causa de la colonización mental que padecemos, repetidos y difundidos por nosotros mismos, con lo cual nos admitimos inferiores, perpetuamente vencidos por la superioridad extranjera." [ Rubén Bonifaz Nuño. 1992.]

7.- Que los occidentales siempre han comparado para su investigación a la civilización anahuaca con la civilización europea. Estudian y explican nuestro remoto pasado con el espíritu y la visión de los europeos. Esto es un grave error, pues actualmente los descendientes de los pueblos originarios, los llamados pueblos "indios", no comparte la visión del mundo y la vida, ni siquiera con los criollos y mestizos, que no entienden como estos pueblos no desean y buscan "el atesoramiento, la acumulación, el progreso material y la modernidad venida de fuera"; más aún, en los tiempos remotos.

"Tal vez así llegue a admitirse que aquellos hombres no eran los "primitivos" adoradores de la lluvia, preocupados por la abundancia o la pérdida de sus cosechas, por la posible fertilidad de la tierra, sino que tenían un conocimiento metafísico de lo existente.

Un concepto del mundo que hiciera explicables sus cualidades de grandes matemáticos, astrónomos, ingenieros, arquitectos, escultores que, paradójicamente, le son reconocidas de manera universal.

Porque todos están de acuerdo en afirmarlo: los antiguos habitantes de Mesoamérica eran insignes ingenieros y arquitectos; allí están, demostrándolo, las difícilmente igualables obras de los templos y las plazas edificadas, como por milagro, entre selvas o sobre cumbres vueltas en llanuras, en pantanos convertidos en tierra firme; allí la asombrosa utilización de los espacios y las masas, como en una música cósmica en que se alteran sin defecto los bloques de silencio con las armoniosas aberturas del silencio.

Eran, asimismo, incomparables matemáticos; así lo prueban sus cálculos, capaces de comprender la noción del cero, la mensurabilidad del movimiento, según las posiciones del antes y del después.Eran, también se admite como indiscutible, poderosos astrónomos; la marcha de los cuerpos celestes, las leyes que determinan los avances y los retrocesos de los planetas, el cíclico progreso de las estrellas, las muertes y las resurrecciones de la luna, les eran del todo conocidos por la razón y por la experiencia; de modo que sus medidas del tiempo les daban la facultad de calcular, dentro de un calendario exacto y minucioso, fechas situadas en espacios ya ilimitados.

Nadie les niega la potestad de crear, en obras que más tarde se han considerado de arte, imágenes simbólicas o realistas de calidades supremas; el barro, la madera, el metal, la piedra, los colores manejados por ellos, han llegado hasta nosotros en multitud de objetos cuyos valores plásticos transmiten con cabal eficacia el testimonio de su voluntad de ser; eran pues, así se reconoce universalmente, magnos artífices, dominadores de técnicas que a la fecha no pueden aún explicarse cabalmente.

Se supone lícitamente que contaron con una sabia organización social, bien jerarquizada, sustentada en sólidos principios morales, de acuerdo con los cuales la vida en común se desenvolvía ordenada y segura.

Se sabe que hablaban lenguas copiosas con que se podían expresar conceptos de máxima abstracción; lenguas suficientes a contener, directa y metafóricamente, las finuras y la solidez del lenguaje de la ciencia, de la filosofía, de las manifestaciones poéticas.

Todo eso y más, que no sería fácil de enumerar aquí, se admite por todos como cosa evidente y probable.

Y todo eso se puede sintetizarse diciendo que se admite sin duda que los antiguos habitantes de Mesoamérica eran hombres sabios, capaces intelectual y moralmente, conocedores de sí mismos y del mundo que los acogía.

Sin embargo, cuando se trata de considerar la visión que ellos tenían de ese mundo y de sí mismos, los autores que lo hacen, casi unánimemente, los juzgan como salvajes rudimentarios, ocupados sólo en pensar la posibilidad de que la tierra fecundada por las lluvias les rindiera los frutos de que principalmente se alimentaban.

Bajo el pretexto de que constituían comunidades agrícolas, se les reducen todas sus fuerzas espirituales, la totalidad de sus concepciones religiosas y metafísica, a un primitivo afán de alimentación material que sería para ellos el núcleo y la periferia de su existencia.

Salvo algunas excepciones, en todos los autores se encuentra esta inexplicable oscuridad de juicio." [Rubén Bonifaz Nuño. 1986.]

8.- Que los textos recientes escritos por investigadores nacionales siguen repitiendo y tomando como base, los errores de los extranjeros y fundamentalmente, pretenden abordar nuestro pasado a partir de los "objetos" (vestigios arqueológicos y fuentes documentales) y no incursionan a partir de los "sujetos" (la memoria histórica de los pueblos originarios y el aspecto filosófico-espiritual que los sostiene hasta nuestros días y que esta presente lo mismo en una estela, un códice, una vasija policroma, que en una pieza de Arte Popular contemporáneo, una tradición, una leyenda, una costumbre). Estos son los desafíos para tratar de adentrarse en "Historia verdadera del México Antiguo".

"Para demostrar la posible falsedad de las fuentes documentales, bastaría con acudir a lo dicho por los soldados que describen lo que ellos mismos vieron. Allí resalta su incomprensión de aquello que ante los ojos tenían. Véase por ejemplo la descripción que hacen de las imágenes sacras veneradas en los templos de Tenochtitlán, y compárese con las imágenes mismas que hasta hoy se conservan. Habrá que concluir que ninguna semejanza hay entre lo escrito por ellos y lo existente en realidad.

Las descripciones hechas por frailes como Sahagún o Durán, padecen los mismos vicios cuando recogen impresiones de los vencedores, y otros aún más graves cuando consignan lo que les comunicaron los vencidos."..."Victoriosas sobre las injurias y el desprecio de los extranjeros, se levantan aún las señales de aquel sistema espiritual de iluminación que constituyen nuestras ciudades.

Allí el urbanismo, la ingeniería, la arquitectura, la escultura, la metalurgia, la pintura, las artes todas; Allí las ciencias, la matemática, la astronomía, la medición del tiempo, florecieron obedientemente al mismo entusiasmo del hombre seguro de sí mismo, orgulloso de ser fuente y camino ascendente de la perfección de la vida." ( Rubén Bonifaz Nuño. 1992.)

Pero por más difícil que se presente esta iniciativa, ahí están las piezas de un rompecabezas; dependerá de la sensibilidad, creatividad y fuerza espiritual de quien pretenda intentarlo. Los Viejos Abuelos y su legado de sabiduría que viven en lo más profundo del alma y del corazón de los hijos de sus hijos, los mexicanos de hoy.

 

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