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¿Cómo podemos aspirar a ser "toltecas"?

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Carta a Lupita....Me preguntas: ¿Cómo podemos aspirar a ser "toltecas", si escondieron su conocimiento? ¿Se manifestarán alguna vez? Si el conocimiento tolteca está en el subconsciente nuestro, ¿cómo lo recuperaremos?.

La aspiración a ser toltecas es una aspiración universal de todos los seres y pueblos que han llegado a un nivel superior de conciencia. En cada civilización tiene nombre diferente el llegar a ser un ser humano en equilibrio y conectado totalmente con el universo que le rodea, desde una hormiga hasta una estrella. Aquellos que buscan como fin supremo de la existencia, la trascendencia espiritual.

 

La toltecáyotl no se “rescata” o se “descubre”, en cambio se recrea al “emerger” de lo más profundo de la tierra, la memoria histórica y de la conciencia espiritual de cada uno de sus hijos. Por ello la Toltecáyotl, como dice Felipe Chacón es “emergente”, porque viene de muy en el fondo, donde siempre ha estado y en estos tiempos ha empezando a “emerger”.

La Toltecáyotl no ha estado “escondida” y menos “enterrada” en las “zonas arqueológicas o depositada en los museos o guardada en códices por descubrir. Por el contrario, ha convivido con nosotros en estos últimos 1060 años. Lo que nos ha sucedido es que hemos perdido la conciencia de poseerla, producto de la feroz colonización mental, espiritual y cultural que hemos sido sometidos en los últimos cinco siglos..La Toltecáyotl se manifiesta en nuestra cotidianidad en la conciencia comunitaria, familiar e individual.

 

De hecho, es lo que nos hace -“mexicanos”- auque no nos demos cuenta. Está presente en los valores, sentimientos, actitudes, que tenemos frente a: la familia, la muerte, la gozación y la alegría, el sufrimiento y el sacrificio, la Tierra y la naturaleza, el trabajo y la comunidad y un largo etcétera. Esto lo aprendí gracias al espejo de Tezcatlipoca cuando viví con los españoles.

El ser un tolteca, por consiguiente no es un asunto de “erudición, afiliación, o haber nacido en el seno de una comunidad indígena y hablar una lengua originaria, o ser alumno de un gurú o chaman de plástico y tener una membresía a una ONG prestigiosa, o simplemente ser un lector asiduo de Carlos Castaneda”.

Es algo más abstracto, complejo y sutil. Es un largo proceso que implica mucho trabajo, desafíos y fracasos, para lo que se necesita tener toneladas de impecabilidad, sobriedad, refrenamiento y frugalidad con el mundo y la vida de todos los días.

Pero sobre todo se necesita sensibilidad, disciplina y un permanente y sostenido “intento inflexible” por mantenerse humildemente en este proceso. Porque la verdad, “el ser tolteca”, podría bien decirse que implica un largísimo proceso para ser “un instante antes de partir”. Por estas razones éste camino ha sido y es para muy, pero para muy pocos.

Cómo recuperar el conocimiento silencioso que está en el banco genético de información cultural. Primero haciendo conciencia de que nos hace falta y de que lo poseemos. El problema es que somos inconcientes y ajenos a esta riqueza heredada, a este portentoso Patrimonio Cultural.

Nos han educado durante siglos como, “extranjeros incultos en nuestra propia tierra”, en una permanente y desquiciada actitud de despreciar lo propio y exaltar lo ajeno.

En los últimos quinientos años el conquistador nos he enseñado “a sangre y fuego a escuchar al colonizador”, al misionero, al encomendero, al patrón, al capataz, al hacendado, al inversionista, al político, al maestro, al extensionista y al locutor. Por ello, hemos olvidado el ancestral arte de escuchar. Como cultura mestiza, no sabemos escuchar. Porque debido a la colonización, el arte de escuchar se ha convertido en la frustración de tan solo “oír”. Oímos al opresor y aprendemos a obedecer. “Yo hablo y tu me entiendes”, tu obedeces, tu acatas. Yo pienso y digo, y tú oyes y haces. (Lenkersdorf).  

Necesitamos re-aprender el arte de escuchar, comenzando con aprender a escucharos a nosotros mismos, a nuestro cuerpo, a la naturaleza, al cosmos, y así, hasta llegar a escuchar la sabiduría del silencio. Eso es justamente La Toltecáyotl.Y esta “Toltecáyotl”, la tuya, la mía, la de todos nosotros en el aquí y en el ahora; por supuesto que no será la de los Viejos Abuelos del periodo Clásico, “esa toltecáyotl” solo es una referencia histórica.

Tendrá que ser y es, la del Siglo XXI, con Internet, teléfonos satelitales y computadoras. Porque los problemas y desafíos son otros, más en el fondo, los valores y principios esenciales se mantendrán y se adaptan a las nuevas circunstancias y desafíos. Pero la Toltecáyotl nos sirve de luz e inspiración para construir una nueva sociedad “nostrica”, en la que se acabe para siempre la colonización, los mandones y los mandados, los vencedores y los vencidos.  No creo en recetas ni en fórmulas, menos en gurús y chamanes mercadológicos “azotéricos”. La Toltecáyotl se esta dando en este momento que te estoy escribiendo. Porque creo en tí y en mí, en el “nosotros” y por supuesto, en nuestra amistad.

Guillermo. 

 

 

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