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El Ejercito Zapatista de Liberación Nacional La dignidad del Anahuac Luz y Guillermo Marín

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El Ejercito Zapatista de Liberación Nacional
<br>La dignidad del Anahuac
<br>              Luz y Guillermo Marín
La dignidad del Anahuac
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La historia del inicio de la guerra de invasión

La invasión del Anáhuac, auspiciada por los intereses de los banqueros venecianos y las jerarquías del Vaticano, inicia con la Batalla de Tenochtitlán, dirigida estratégicamente por Malinche, comandada militarmente por Ixtlilxóchitl y encabezada por Cortés, como embajador de Quetzalcóatl de acuerdo con la estrategia planeada por Malinche.

A la caída de Tenochtitlán los ejércitos nahuas de uno y otro bando, que se enfrentaron en la batalla, se unifican según sus usos y costumbres, y comandados por algunos filibusteros castellanos inician la invasión del Anahuac. Por ejemplo, a Oaxaca en diciembre de 1521, llegan contingentes militares de xochimilcas, tlaxcaltecas, mexicas y chapultepecas, acompañados por un puñado de castellanos comandados por Sandoval, quien fue enviado por Cortés.

La invasión al Anahuac inicia el 13 de agosto y de manera excéntrica parte de la Ciudad de México hacía el Sur, Sureste y Norte del Anahuac. Fue una lucha de pueblos nahuas del Altiplano en contra de todos los pueblos que vivían desde milenios atrás en estas tierras, gozando de una unidad diversificada en la pluralidad de la Toltecayotl.

Unos pueblos prefirieron unirse a los filibusteros castellanos y sus poderosos guerreros nahuas, que luchar contra ellos. Otros, como los mayas de la península de Yucatán, se mantuvieron en guerra permanente de resistencia hasta 1697. Los violentos estallidos sociales de los pueblos anahuacas fueron permanentes y constantes, de menor dimensión o hasta regionales como la llamada Guerra del Mixtón de 1532 a 1541, que fue una rebelión de varios pueblos del centro del Virreinato encabezados por el pueblo cascan. En estos quinientos años de invasión-ocupación, los pueblos anahuacas se han resistido cultural y militarmente, debido a los abusos e injusticias de los gachupines, criollos y extranjeros. Nunca ha existido una pax augusta en el Anáhuac desde la invasión europea.

Las traiciones a los pueblos anahuacas

Después de tres siglos de abusos, injusticias y exclusión, y gracias a la resistencia y apropiaciones culturales para mantener el rostro propio y el corazón verdadero, los pueblos anahuacas llegan, en medio de un abigarrado sincretismo, a participar en el estallido social de los criollos en contra de sus parientes los gachupines, que en tres siglos de Colonia los habían excluido del poder económico, político, militar y religioso.

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<iframe src="//www.youtube.com/embed/Z-eUV82wUSM" height="500px" width="100%" allowfullscreen></iframe> Los criollos encabezados por Hidalgo y Allende, los invitan a la lucha en contra de la opresión de los gachupines y la corona, prometiéndoles con la victoria la restitución de sus derechos y la posesión ancestral de sus tierras.

Los anahuacas para inicio del siglo XIX en el Virreinato de la Nueva España, representaban aproximadamente el 85% de la población. Monolingües y analfabetos, totalmente explotados, pero habían podido mantener en la semiclandestinidad los idiomas, usos y costumbres de sus culturas ancestrales. Los anahuacas decidieron sumarse a la lucha del cura y el militar, para después de ser carne de cañón en sus pugnas por el poder, fueran traicionados con el Abrazo de Acatempan, donde criollos y gachupines, deciden hacer las paces y crear un país, en donde ellos, estaban totalmente excluidos, quedando en las mismas circunstancias de once años atrás. Para ellos la caída del virreinato no significó cambio alguno en sus míseras condiciones de vida.

Un puñado de españoles nacidos en España y de españoles nacidos en el virreinato, en 1824, crean un país de ellos y únicamente para ellos, en donde los pueblos anahuacas quedaban excluidos nuevamente. Indebidamente le llaman a su país, México, en honor a la México-Tenochtitlán que habían derrotado sus antepasados, excluyendo la sabiduría y experiencia milenaria de organización de los pueblos del Anahuac, quienes crearon la milenaria democracia participativa tolteca, llamada ?de usos y costumbres? en la actualidad, que sigue viva en cientos de municipios anahuacas del país.

Durante todo el siglo XIX los pueblos anahuacas fueron sometidos a la misma explotación y exclusión del periodo colonial. Pero, además, fueron llamados a engrosar, a través de la leva o la arenga, los ejércitos de los criollos, que ahora enfrentados por el poder entre conservadores contra liberales, tenían a su nuevo país en un constante baño de sangre. Entre guerras fratricidas entre criollos y anahuacas, en medio de invasiones extranjeras. Hasta que un anahuaca zapoteco y un oaxaqueño, crearon un país, sentando, por fin, las bases de un desarrollo a través de abrirles las puertas a los capitales europeos, entregando a los anahuacas como mano de obra cuasi esclava y los recursos naturales a discreción.

Nuevamente en 1910, los criollos inician un estallido social auspiciado y financiado por Estados Unidos, para sacar de México a los intereses económicos europeos de su ?patio trasero?, de acuerdo a la doctrina Monroe. Los pueblos anahuacas y campesinos son nuevamente arrastrados a la lucha armada, con la promesa de darles con la victoria, ?la tierra y la libertad?, tan anhelada y esperada desde 1521.
Al término de la lucha de los criollos por expulsar a los capitales europeos y ponerse al servicio de los intereses norteamericanos, los pueblos anahuacas, que regaron con su sangre los campos de batalla de la llamada ?Revolución Mexicana?, fueron traicionados como sus grandes líderes que fueron asesinados, como Zapata y Villa. Las condiciones de vida de los anahuacas siguieron siendo las mismas, pero ahora, sufriendo la peor envestida en contra de su cultura y su identidad ancestral en cuatro siglos, desde el inicio de la invasión.

En efecto, obedeciendo órdenes superiores ?del Norte?, los gobiernos postrevolucionarios se dedicaron, con mucha eficiencia, a erradicar las lenguas, las culturas, las tradiciones y costumbres milenarias del Anáhuac, que habían desarrollado una impresionante resiliencia, superando las agresiones del periodo colonial español, y habiendo librado hábilmente el siglo XIX al exterminio en la neocolonia de los criollos.

El inicio de la destrucción del Anahuac

La creación de la Secretaría de Educación, logrará cumplir eficientemente su meta objetivo, de erradicar las manifestaciones culturales de los pueblos herederos directos de la civilización del Anahuac, después de haberse mantenido en las comunidades anahuacas y campesinas por cuatro siglos. El proyecto es convertir a los ciudadanos anahuacas en mexicanos, con una sola identidad nacional. Con una sola lengua, el español. Crear una sola historia nacional y una historia antigua, que llamarán ?prehispánica?, en la cual, los miles de años del Anáhuac, se reducirán a lo que llamarán imperio azteca, de 196 años de duración.

Mandarán hasta las más lejanas comunidades a ejércitos de profesores con secundaria, a prohibir que los niños hablen su lengua madre y en su lugar, aprendan el español. Infectaran las mentes de los ciudadanos con el virus de ?la modernidad y el progreso?, desvalorando a las personas de conocimiento y los saberes comunitarios. La educación, la ciencia y la técnica, así como la migración a los centros urbanos, serán el único camino para ser exitosos mexicanos. Las distorsiones culturales que ha producido la SEP para la civilización del Anáhuac, se puede considerar el mayor daño recibido en cinco siglos.

Como los profesores sembrados estratégicamente por la SEP en todo el territorio y convertidos en lideres de opinión, se les comisionó para que, por décadas, organizaran las elecciones y dirigieran el voto en las comunidades anahuacas y campesinas, para consolidar el supuesto sistema democrático de la neocolonia. Los pueblos anahuacas fueron el voto duro del PRI gobierno, durante setenta años.
El ?milagro económico mexicano? se logró con los ríos humanos que mandaba la SEP, desde las comunidades anahuacas a engrosar los cinturones de miseria de las grandes ciudades y los nacientes centros industriales del país. La SEP, transformó a los anahuacas campesinos en ?mestizos-mexicas-mexicanos?, mano de obra barata, poco preparada, pero con grandes aspiraciones a ser como sus explotadores, para acceder al consumo, sin memoria histórica y sin identidad cultural ancestral. Obreros, empleados, dependientes y trabajadoras domésticas, favorecían a la naciente clase media y enriquecían al puñado de familias que poseen la mayor parte de la riqueza nacional.

El despertar de las conciencias

Sin embargo, el primero de enero de 1994, cuando el país de los criollos y para los criollos mexicanos, pretendía ilusamente entrar al primer mundo, se escuchó un fuerte y claro ?Ya basta, nunca más, un México sin nosotros?, de los hijos de los pueblos tojolabal, chol, tzotzil, zoques y tzeltal. El Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, toma militarmente en la madrugada cinco cabeceras municipales, entre ellas, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, declarando la guerra al Estado mexicano. La noticia corrió como pólvora y le da la vuelta al mundo. En México se descubría que existían indígenas y que se levantaban en armas.

La desproporcionada lucha armada duró once días, las matanzas no se hicieron esperar. Los anahuacas rebeldes no estaban bien armados y entrenados, realmente no eran un ejército profesional, eran más simbólicos que reales, pero, preferían morir por balas que por enfermedades o hambre. Pero debido a la sorpresa e incapacidad militar del gobierno, la lucha no cobró una gran dimensión en esos aciagos días.
De inmediato los mexicanos de ideología criolla en el poder económico, mediático, político y cultural, respaldando a su presidente, empezaron a decir que ?los indígenas estaban siendo utilizados y engañados por potencias extranjeras?. Días después, aseguraban que el llamado Subcomandante Marcos y el Obispo Samuel Ruiz, eran los autores intelectuales del levantamiento, donde los indígenas eran utilizados. Los ciudadanos del país, exigieron el alto al fuego, para detener la embestida militar que se preparaba.

En un desplegado aparecido en los periódicos nacionales, cien intelectuales encabezados por Miguel León Portilla, afirmaban que los indígenas estaban siendo manipulados y usados para favorecer intereses oscuros venidos del extranjero. Que los indígenas eran buenos, casi inocentes, incapaces de realizar este golpe a la nación y al gobierno.

En base a los dogmas institucionales de la colonización, usados desde el siglo XVI hasta nuestros días, para justificar el abuso, la injusticia y la explotación, de que, ?los descubiertos: no son seres humanos y no piensan; son peligrosos y violentos; y, además, son demoniacos e idólatras?, los detentadores del poder no pueden aceptar, hasta la fecha, que el estallido social, fuera producto de mentes anahuacas, con una clara memoria histórica y una consciente identidad cultural ancestral.

En efecto, en pleno siglo XXI, la cultura dominante no acepta que, los que ellos llaman indios o indígenas, puedan tener la capacidad de organizar una revolución al orden neocolonial y, además, organizarse comunitariamente, en la producción, la educación, la justicia, la salud, la resistencia cultural y en la defensa de su proyecto comunitario de vida.

Los criollos, desde 1821, siempre han pretendido importar todas las ideas para organizarse y lograr el desarrollo de su país. Primero de Europa y hoy de Estados Unidos. Los criollos siempre han sido dependientes, por lo que no pueden concebir un proyecto tan exitoso de organización comunitaria a través de la inteligencia anahuaca y la experiencia ancestral, de una de las más antiguas civilizaciones que le han legado al mundo el maíz, el chocolate y la cuenta del tiempo, entre muchas otras aportaciones.
El día 12 de enero se iniciaron las negociaciones de paz, con la instauración de una mesa de diálogos con Manuel Camacho Solís, como representante del presidente, en San Andrés Larráinzar, en la que a través de la democracia participativa anahuaca por parte del Comité Clandestino Revolucionario Indígena (CCRI), se fueron negociando y acordando los puntos. Las conversaciones entre el EZLN y el gobierno federal, terminaron con la firma en febrero de 1996 de los acuerdos de San Andrés sobre el ?Derecho y Cultura Indígena?, que comprometían al Estado a reconocer a los pueblos indígenas constitucionalmente y que éstos gozaran de autonomía.

El gobierno de Ernesto Zedillo desconoció los tratados, porque no reconocía los derechos de autonomía comunitaria y en especial, sobre los recursos naturales en los territorios anahuacas. Impuso un cerco y asedio militar, creó, entrenó y armó a grupos paramilitares, giró ordenes de aprensión. El EZLN se retiró de las negociaciones ante el incumplimiento de lo firmado por parte del gobierno federal.

En el inicio del gobierno de Vicente Fox, se reiniciaron las negociaciones y se realizó una marcha por trece estados con el apoyo multitudinario de la sociedad civil, a las demandas reivindicatorias de los pueblos y culturas anahuacas de todo el país, que terminó con una mega concentración en el zócalo y un acto en el Congreso. Finalmente, el gobierno federal pretendió nulificar el espíritu de los Acuerdos de San Andrés, con triquiñuelas legaloides en el texto, que el EZLN rechazó.

En medio de un cerco y hostigamiento permanente de fuerzas paramilitares, policiacas y caciquiles, los insurgentes anahuacas mayas se han dedicado a crecer hacia adentro y a consolidar su autonomía y autosuficiencia, creando Los Caracoles y las Juntas de Buen Gobierno. Extendiendo su influencia en los sótanos sociales organizados del país y difundiendo su epopeya de resistencia a nivel internacional, donde son fuente de inspiración de organizaciones libertarias.

Qué significa el levantamiento zapatista

El EZLN es el primer levantamiento armado de los pueblos anahuacas, en quinientos años de invasión y ocupación, que no usa las armas. El único que ha durado 29 años en un estado de guerra contra el gobierno, no solo contra el poder caciquil de Chiapas, la oligarquía mexicana, sino contra las fuerzas financieras que oprimen a la humanidad. Ha logrado tener un territorio liberado, con servicios propios de educación, salud a través de sus propias formas ancestrales de organización, en donde viven pacífica e interculturalmente más de 250 mil anahuacas de diferentes etnias mayas. Mantiene una economía que les permite ser autosuficientes y hasta exportar a Europa los productos que producen, a pesar de estar sorteando un permanente asedio provocador, en el que los roban, les destruyen su infraestructura y sus cosechas agrícolas.

La lucha de los pueblos insurgentes mayas, nos enseña a todos los anahuacas amnésicos de este país, que el futuro del Anahuac está en la recuperación de la sabiduría ancestral para organizarse, trabajar y vivir en armonía, como lo hicieron por siglos nuestros Viejos Abuelos. Que el futuro radica en el conocimiento descolonizado de nuestro pasado milenario. Que no podemos construir un futuro liberador y con justicia, con las ideas y categorías de los colonizadores opresores. Que la conciencia, la responsabilidad y la dignidad existencial, no está afuera de nosotros, ni en el extranjero, sino en la plena recuperación de nosotros mismos. En nuestra esencia, en nuestra profunda raíz.

El olvido e inconciencia de los anahuacas amnésicos

Es cierto que los poderes mediáticos están en manos de empresarios, que no les conviene a sus intereses de explotación humana y depredación del medio ambiente, que el pueblo cobre conciencia y recupere su libertad intelectual, la dignidad existencial y la soberanía de su destino. La oligarquía quiere y necesita, a un pueblo embrutecido, ignorante de sí mismos, cooperadores del sistema, moderno malinchista, individualista, consumista, abusador y depredador.

Para ello, ha montado una campaña permanente de desinformación y desprestigio, la intensión es que el pueblo pierda una visión objetiva del valor y trascendencia de la lucha de los pueblos insurgentes mayas en contra de la injusticia, la exclusión y la explotación que sufren todos los llamados mexicanos, no solamente los anahuacas del estado de Chiapas.

Porque la opresión la sufre la mayor parte del pueblo, de manera diferente, pero a final de cuentas, con los mismos resultados. Millones de mexicanos en la pobreza y en la pobreza extrema. Millones de seres humanos que, hagan lo que hagan, se esfuercen y trabajen a toda su capacidad y fuerza, no podrán salir de la pobreza. Unos en las selvas y otros en los cinturones de miseria, pero la situación en esencia es la misma. Pero, talvez, lo más importante, es que más de cien millones de anahuacas han perdido su conciencia de Ser, al haberles suprimido la memoria histórica y la identidad cultural ancestral. El mexicano moderno es un anahuaca amnésico, sin raíz, sin esencia, tratando de ser lo que nunca será.
No se les puede negar a el EZLN, sus logros internos resumidos en la construcción de una mejor vida para los tojolabal, chol, tzotzil, zoques y tzeltal, que en estos 29 años de lucha han logrado. El EZLN llevó a la vida nacional la presencia, los derechos y reclamos de los pueblos anahuacas. Por lo mismo, tampoco, se puede minimizar su decisiva contribución a la vida política nacional e internacional, no sólo en materia de la vida y la cultura de los pueblos ancestrales a nivel nacional y continental.

Los insurgentes anahuacas mayas de Chiapas, son los más ilustres y dignos herederos de los milenarios ancestros. Han recuperado la dignidad y viven dirigiendo su destino. Es cierto que están cercados, hostigados, saboteados y denigrados por el poder mediático de los mexicanos de ideología criolla, que poseen el poder económico, político, educativo y cultural. Es cierto que el pueblo los ha olvidado, asumiendo que su lucha fracasó. Especialmente los jóvenes que no vivieron la epopeya del primero de enero de 1994. Pero también es cierto, que son la única esperanza real de poder vivir con dignidad. Son un ejemplo, no solo para los amnésicos, sino para el mundo mismo, que enfrenta la lucha contra los poderes del dinero y los ?adoradores del becerro de oro?.
La lección que han grabado los insurgentes anahuacas mayas, con sangre, esfuerzo y resistencia, en la milenaria historia de la civilización del Anahuac, es que solo con la sabiduría ancestral, se podrá enfrentar los turbulentos tiempos del fin del sistema capitalista. Que la liberación viene de adentro hacia afuera y de abajo hacia arriba. Que el futuro está en el conocimiento profundo y descolonizado del pasado. Que el cambio verdadero, no está en el mundo material solamente, sino el corazón y en el rostro verdadero de nuestro espíritu. En la visión que tengamos de nosotros mismos, del mundo y de la vida.
La lucha de los zapatistas, de las mujeres y los hombres, de los niños y los ancianos, mantiene la esperanza de la liberación y la dignidad del Anáhuac.

Educayotl AC. ?Educar para el futuro con la sabiduría del pasado?.

https://youtu.be/Z-eUV82wUSM
https://youtu.be/WBeTjMTLbNE

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