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EL PERIODO PRECLASICO O FORMATIVO DE LOS OLMECAS

A la primera etapa de la historia del México Antiguo se le conoce como período PRECLÁSICO o Formativo y tiene una duración aproximada de 6 mil años; de modo que su duración parte de 6 mil años a.C., hasta aproximadamente 200 años a.C..

Este período es muy largo, porque se entiende el gran esfuerzo que hicieron nuestros antepasados; desde ser salvajes primitivos nómadas recolectores, hasta formar pequeñas aldeas y poseer una amplia base alimentaria, un sistema de salud, un sistema educativo; una sólida estructura social; un sistema de valores y conocimientos filosóficos, éticos, morales, jurídicos, estéticos y religiosos, que les permitiera tener firmes cimientos para desarrollar una de las más importantes y antiguas civilizaciones que se mantienen vivas hasta nuestros días.

 

Un sistema educativo que permitiera formar y capacitar a sus hijos para desarrollar a largo plazo el proceso civilizatorio y sobre todo, poder inculcarles los propósitos fundamentales de sus milenaria sociedad; una infraestructura científica que les posibilitara iniciar su camino en las matemáticas, la astronomía, la medicina, la ingeniería, lingüística, arquitectura, botánica, zoología; un lenguaje artístico que les facultara expresar, de manera estética y universal, su percepción de lo inconmensurable y maravilloso de la existencia humana y sus complejas y maravillosas relaciones con la naturaleza y el cosmos, en síntesis, un sin fin de conocimientos, que formaron los cimientos de lo que posteriormente se conocerá como el desarrollo del Período Clásico.

El Preclásico representó un milenario esfuerzo de nuestros Viejos Abuelos, no sólo para humanizarse, sino para humanizar el mundo que les rodeaba, porque los seres humanos para los Antiguos Mexicanos, son el principio de la creación y los encargados de su preservación y su desarrollo hacia lo perfecto. Si bien, se supone que los Viejos Abuelos iniciaron la agricultura y la invención del maíz en el sexto milenio antes de Cristo; lo cierto es que aparecerán la primeras formas culturales, que llamaremos Olmecas, aproximadamente mil quinientos años antes de Cristo, entre los estados de Tabasco y Veracruz. Pequeñas aldeas donde se empieza a expresar todo ese vasto e inconmensurable conocimiento del universo, la naturaleza, la vida, la muerte y el ser humano frente a lo divino.

En esos aproximadamente cuatro mil quinientos años de Desarrollo Cultural endógeno, desde la invención de la agricultura, hasta la formación de la cultura Olmeca, los Viejos Abuelos inventaron, descubrieron, elaboraron y procesaron toda esa sabiduría que aparece mil quinientos años antes aproximadamente del inicio del esplendor o florecimiento del México Antiguo en el período llamado Clásico. Sobre los olmecas nos dice Rubén Bonifaz Nuño:"No guerreros ni comerciantes, sí agentes civilizadores, los olmecas cumplieron el destino que ellos mismos se asignaron.

Lo cumplieron hasta donde en el espacio fueron capaces, y lo alargaron en el tiempo, construyendo lo que habría de ser el espinazo espiritual de nuestra antigua cultura.El concepto de lo humano por ellos forjado, dio cimientos al perpetuo optimismo de los hombres que los sucedieron. Los herederos suyos, sean teotihuacanos, zapotecas, mayas, mixtecas, huastecas, totonacas, aztecas, lograron merced al impulso que de ellos recibieron, la inagotable proliferación de felices construcciones culturales cuyos vestigios todavía educan y deslumbran. Teotihuacán, Tula, Xochicalco, Cacaxtla, El Tajín, Tikal, Palenque, Toniná, Uxmal, Monte Alban, Mitla, Malinalco, Chichén Itza, Tenochtitlán, otras muchas ciudades análogas, dan testimonio de ese optimismo justificado y perdurable.Injuriosamente, los estudiosos hablan todavía de culturas primitivas, de totemismo, de adoración de la lluvia, de ritos sangrientos, y centran su atención en la guerra florida y los llamados sacrificios humanos de los aztecas, a fin de intentar legitimar el desprecio que les justifica nuestra explotación." (Rubén Bonifaz Nuño. 1992.)

La invención del maíz y la milpa, tal vez sean dos de sus mayores logros del período Preclásico o Formativo, pues de ser un pasto silvestre, los Viejos Abuelos, produjeron la espléndida planta de maíz, alimento no solo de los mexicanos, sino que actualmente está presente en los cinco continentes.

El desarrollo de la ingeniería hidráulica en la agricultura, es otro de los grandes cimientos, pues permitió que un mayor número de personas pudieran tener energía y tiempo disponible, para desarrollar los grandes proyectos civilizatorios, tanto en la investigación científica, la exploración del arte, como en la edificación de las imponentes construcciones, hoy llamadas "zonas arqueológicas" y que son un impresionante monumento material, al proyecto espiritual de esta civilización.

El triunfo del espíritu sobre la materia. "La era "formativa" es así llamada porque aparece las principales técnicas -cestería, cerámica, tejido, metalurgia y construcción - y toman forma los patrones de cultura comunal. La población aumenta, se expande las culturas y los pueblos, existe paz y gran difusión cultural desde y entre los centros de la civilización. Se inicia la agricultura intensiva, empieza el regadío en escala local y se domestican los animales de mayor importancia.

 

La producción de alimentos sigue en el plano de la subsistencia, excepto por las porciones destinadas a sostener la clase dominante. Pero la agricultura intensiva empieza a dejar tiempo libre para la satisfacción de necesidades sociales: producción de objetos de lujo, construcción de edificios religiosos, etcétera." (Ángel Palerm. 1990)

 

La invención de la milpa resultó otro valioso detonante para el desarrollo de la civilización anahuaca, porque en un pedazo de tierra muy pequeño, un solo hombre puede darle de comer a su familia por espacio de un año, al sembrar maíz, chile, calabaza y fríjol juntos, trabajando solamente cuatro meses al año.

Esto es como si hoy en día, un salario mínimo durante cuatro meses, nos permitiera vivir adecuadamente todo el año. La ingeniería hidráulica llegó en Mesoamérica a niveles muy adelantados, no sólo por el uso extenso del regadío, sino que el concepto de la "Chinampa" resulta aun en nuestros días muy adelantado. Definitivamente no podemos imaginar las maravillas de Teotihuacán o Chichén Itza en el período Clásico, sin la base de un sistema alimentario eficiente, que haya podido impulsar el desafío que representa la construcción de los diversos y numerosos centros de conocimiento que existieron en nuestro territorio. Los investigadores extranjeros no le han dado a la agricultura anahuaca el verdadero lugar que tiene en la historia de la humanidad.

"De hecho, la conclusión a que nos vimos obligados a llegar fue que en la época prehispánica los sistemas de cultivo habían alcanzado niveles de eficiencia y de productividad comparables, si no superiores, a las formas contemporáneas más avanzadas. La leyenda de una agricultura de mera subsistencia, o bien capaz solamente de generar escasos excedentes, quedó destruida." (Ángel Palerm. 1990)

 

El período Preclásico fue la base, los cimientos del desarrollo y posterior esplendor del México Antiguo. Casi seis milenios de elaborar por nosotros mismos, una de las civilizaciones más antiguas e importantes del mundo, de la cual hoy somos sus herederos legítimos.

 
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