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LA TOXICA Y FALSA HISTIORIA DE LA CONQUISTA DE MÉXICO

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LA TOXICA Y FALSA HISTIORIA DE LA CONQUISTA DE MÉXICO



El pueblo de este país vive en un estado de ignorancia total sobre su pasado ancestral. A diferencia de China o India, que son civilizaciones tan antiguas como la del Anáhuac, -la nuestra-, al pueblo, primero los colonizadores españoles en los tres siglos de Colonia, y a partir de 1824, los neocolonizadores criollos, han creado una historia toxica y totalmente falsa, para mantener al pueblo ignorante de sí mismo y de sus potencialidades.

Pero, especialmente a partir de 1921, con la creación de la SEP, que se usó como un ariete para destruir las lenguas y culturas ancestrales que habían podido sobrevivir a más de 400 años de colonización en una heroica lucha de resistencia cultural. La SEP empezó a mandar profesores con apenas secundaria, a los pueblos indígenas y campesinos para castellanizar, civilizar y modernizar a los niños. El objetivo es ?desindianizar? a los estudiantes, como decía el Dr. Guillermo Bonfil Batalla.

Estos profesores que actuaban como misioneros, fueron el ?Caballo de Troya?, que destruyó una gran parte de la civilización del Anáhuac que había logrado resistir. Con el mito del progreso, la modernidad y la ciencia, estos profesores con secundaria empezaron su labor de zapa en las comunidades indígenas y campesinas del país. Pero esta acción se mantiene hasta nuestros días.

Desplazaron a las personas de conocimiento ancestral, porque no sabían leer y escribir, el profesor, con el cura y la autoridad civil, se erigieron como los baluartes del saber y el conocimiento que llevaría a las comunidades al progreso y la modernidad. La sabiduría ancestral endógena fue desechada por este oscurantismo institucionalizado.

Dentro de las cinco estrategias colonizadoras, que son: suprimir la lengua Madre para que no se trasmita la cultura de generación en generación, eliminar la memoria histórica para dejar al pueblo amnésico e ignorante de sí mismo, invalidar los conocimientos ancestrales para hacerlos sentir ineptos, ignorantes y estúpidos, que solo ?el de fuera sabe?, despojar de los espacios quitándoles no solo las mejores tierras sino los espacios comunitarios y sagrados, y finalmente, combatir la espiritualidad ancestral para imponerles a sangre y fuego una religión ajena en la cual ellos están excluidos.

La SEP, se enfocó en las dos primeras estrategias. En las escuelas se les prohibió a los niños hablar su lengua Madre, si lo hacían se les golpeaba, y sí insistían, se les multaba a los padres. Se supone que, a principios del siglo XX, más del 80% del pueblo hablaba la lengua Madre. Gracias a la SEP, la radio, la tv., hoy en día solo hablan su lengua original el 6% de la población. La SEP logró hacer lo que la espada y la cruz no pudieron hacer en cuatro siglos.

El segundo aporte a la neocolonización de la SEP, ha sido, y sigue siendo, borrar la memoria histórica ancestral del pueblo a través de crear una historia oficial que es totalmente falsa e hispanista, justificando los crímenes, atrocidades y barbarie, que se cometieron en contra de una civilización que fue brutal y violentamente agredida, sin mediar ninguna ofensa o provocación.

Los castellanos llegaron violentamente a robar y asesinar, pero, fundamental y esencialmente, a destruir una de las seis civilizaciones más antiguas de la humanidad con origen autónomo, y la que probablemente alcanzó los más altos niveles de calidad de vida para sus pueblos. Los autores intelectuales de este epistemicidio fueron la jerarquía del Vaticano, quienes durante diez siglos sometieron a los pueblos de Europa al oscurantismo, lo que le garantizaba a la iglesia el poder.


Para la SEP, sus libros de texto y muchos de sus profesores, lo que llaman ?historia prehispánica?, solo es la historia tergiversada de los aztecas y la Gran Tenochtitlán, que apenas duró 196 años desde su fundación a su destrucción, y de los cuales, solo tuvieron un pequeño y relativo poder, los últimos 81 años a partir de que toman el poder de la Triple Alianza, Moctezuma Ilhuicamina y Tlacaélel.

La ?historia prehispánica? de la SEP, no explica y profundiza los 9800 años de historia ancestral de la civilización del Anáhuac, desde la invención del maíz y la agricultura en el Valle de Tlacolula, fechado en el ocho mil aC., pasando por la cultura olmeca, presente en San José del Mogote, Etla, en el 1200 aC. y en Monte Albán, o el esplendor teotihuacano de más de un milenio y que inició en Monte Albán en el 500 aC., o el periodo zuyuano del periodo Postclásico, en donde aparecen los mexicas, como la última cultura nómada que baja del Norte, sin hablar náhuatl, sembrar milpa y tejer algodón.

LA TOXICA Y FALSA HISTIORIA DE LA CONQUISTA DE MÉXICO



Menos aún, la SEP, no enseña a los niños y jóvenes de este país la sabiduría de la Toltecáyotl, el arte de vivir en equilibrio. Los valores y principios de una vida buscando la plenitud armónica del individuo, la familia y la comunidad. La filosofía de vida que llevó a nuestros antepasados, especialmente en el periodo Clásico, durante mil años a alcanzar los niveles más altos en calidad de vida para todos los pueblos del Anáhuac.

La SEP ha lesionado profunda e intencionadamente la percepción psicológica del pasado. Solo maneja la versión de los vencedores y hasta la visión de los vencidos escrita por los vencedores. En la narrativa histórica de la SEP, no están las voces de Cuauhtémoc, Cuitláhuac, Xicoténcatl, Ixtlilxóchitl, Malinche o Moctezuma. No hay imparcialidad, solo un discurso colonial, solo una verdad histórica, solo un pensamiento único de carácter colonial, solo la voz y la versión de los invasores y detentadores del poder hasta nuestros días.

Entre 1519 y 1521, no existió ninguna ?conquista de México?, porque México se creó hasta 1824. No existió ninguna conquista, porque lo que sucedió, fue una guerra civil entre hermanos alentada y provocada por Malinche y Cortés. A partir de 1521, los ejércitos nahuas se dedicaron a atacar a los pueblos del Anáhuac en nombre de la corona Castilla y su representante Hernán Cortés. Los pueblos nahuas sirvieron como aliados de Cortés y ellos fueron los que hicieron la guerra, según los usos y costumbres de los pueblos nahuas del periodo decadente de los mexicas, que trasgredieron la sabiduría de Quetzalcóatl.

Los historiadores no se ponen de acuerdo, pero en la batalla de Tenochtitlán, se supone que se enfrentaron dos ejércitos nahuas que tenían aproximadamente cuatrocientos mil soldados por bando. Solo el texcocano Ixtlilxóchitl, contribuyó con trescientos mil guerreros, más los tlaxcaltecas y unos cuantos totonacas. En esa batalla, los casi mil castellanos que participaron, que no eran soldados sino aventureros, que no estaban debidamente equipados y pertrechados, porque se sumaban a la expedición como mercenarios por un porcentaje del botín y llevaban las armas y el equipo que tenían, no fueron un elemento significativo, más bien intrascendental, solo en la pluma de ?las fuentes históricas hispanistas?, comenzando con la de Cortés.

El factor más importante en esa batalla, casa por casa, que duro dos meses y medio, fue la pandemia de la viruela, que poco se menciona en las fuentes y menos se dimensiona. Esta fue la primera batalla bacteriológica, y que, para los mexicas, fue doblemente negativa, tanto por el número de muertos y enfermos imposibilitados para el combate, como la frustración de no poder curar a los infectados.

Lo que esconde la historia oficial hispanista, es que Cortés, no diseñó la estrategia y menos dirigió el combate, pues además de no hablar la lengua náhuatl, no conocía los usos y costumbres militares de los ejércitos nahuas que estaban muy bien organizados y obedecían una estricta cadena de mando. El mando militar estuvo a cargo de el tlatoani texcocano Ixtlilxóchitl, quien ya había rescatado, un año antes, a los invasores cuando estaban cercados en el Templo Mayor, después que Cortés, y no Alvarado, dio la orden de robar y asesinar a cinco mil personas desarmadas que asistían a una ceremonia, para despojarlos de las joyas que llevaban.

La historia verdadera, no contada por Cortés y sus secuaces, es que la guerra que se hizo a los pueblos del Anáhuac, después de la caída de Tenochtitlan, es que Cortés utilizó los usos y costumbres militares de los pueblos nahuas, en los que los vencidos, se sumaban a los vencedores para hacer la guerra a otros pueblos. Como el caso de Alemania e Italia que se sumaron a la OTAN, después de perder la guerra.

Los ejércitos que invadieron a los pueblos del Anáhuac, fueron los nahuas, que iban con miles de guerreros nahuas, y con decenas de mercenarios castellanos, solo que la historia oficial hispana le da las victorias solo a los castellanos. A Oaxaca llegó en diciembre de 1521, Francisco de Orosco, con ejércitos xochimilcas, tlaxcaltecas, mexicas y chapultepecanos, lo que explica la existencia de los cuatro barrios antiguos de la ciudad hispana. Como los zapotecos no eran aliados o vencidos de guerra, los castellanos no les tenían confianza y rodearon de guarniciones militares de anahuacas aliados su nueva ciudad, construida, al igual que la Ciudad de México, con los materiales de la ciudad zapoteca destruida, que, hasta la fecha, niegan los hispanistas su existencia ancestral y su destrucción.

Los niños de este país, desde 1921, han sido confundidos y engañados para que no tengan una memoria histórica y una identidad cultural ancestral, lo que los convierte en ciudadanos con baja autoestima, despreciando sus raíces culturales, su fenotipo, sus tradiciones y costumbres ancestrales. Gracias a la SEP, solo conocen de la antigüedad a los griegos y a los romanos, pero nada de su milenaria civilización Madre.

Los han educado como ?extranjeros incultos en su propia tierra?. Conocen ?la historia universal?, pero no conocen su antiquísima historia local. Conocen la historia de Europa, pero la del Anáhuac es totalmente desconocida, aún, -porque me costa-, ni los propios alumnos de la Universidad Anáhuac, conocen la historia de la civilización que su universidad usa para identificarse.

La identidad cultural y la memoria histórica es fundamental en la formación de la conciencia de ser de un ciudadano. Porque, como personas, familias o pueblos, ?somos lo que recordamos?, y sí no sé de dónde vengo, no se quien soy y cuál es mi futuro, solo sé obedecer, decir ?a sus órdenes patrón, para servir a usted?, y tratar de ?igualarme? al colonizador-explotador, no solo pintándome el cabello de rubio o poniéndome cremas blanqueadoras, burlándome y menospreciando la cultura Madre, sino lo que es letal, convirtiéndome en otro invasor-colonizador-conquistador de mi propio pueblo.

Esto es lo que ha creado la SEP, conquistados-conquistadores, colonizados-colonizadores de sus propios hermanos y pueblos. Hacer de este país de criollos ?una tierra de conquista?, como se dio en el porfiriato o en el neoliberalismo. Un país, como una hacienda con peones acasillados, solo para hacer negocios con los extranjeros, entregando al pueblo y los recursos naturales.

Esta educación caníbal impartida por la SEP, competitiva, individualista, consumista, racista y clasista, que exalta lo ajeno y desprecia lo propio. Una educación colonizada para crear neocolonizadores al servicio de los poderosos extranjeros avecindados en el Anáhuac.

El futuro de la Matria es la descolonización de la educación. Educayotl AC. Educar para el futuro con la sabiduría del pasado. www.toltecayotl.org

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