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LAS GENERALIZACIONES NO SON BUENAS, PERO SON NECESARIAS

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La imposición a las reformas de la ley indígena, demuestran que el grupo de poder que domina a la nación, no ha avanzado y que seguimos viviendo una sociedad colonizada, donde unos cuantos tienen todo el poder político y todo el dinero, mientras la gran mayoría no tiene nada. Mientras el racismo, el abuso del poder y el desprecio a los pueblos y culturas autóctonas, por parte de una minoría con ideología criolla, no cambie, los ideales que en su día enarboló Morelos, Juárez y Zapata siguen vivos y vigentes.

 

Cómo lo ha dicho ya el propio Vicente Fox, el cambio no lo puede hacer un solo hombre, por más esforzado y sincero que sea su deseo. Aunque el presidente envió al Poder Legislativo la ley de la COCOPA; no sólo las más reaccionarias fuerzas del antiguo y el presente régimen se opusieron a darles a los indígenas los derechos que desde la invasión les han sido negados sistemáticamente, sino lo que es más grabe, una inmensa mayoría ignorante, desculturizada, desenraizada, colonizada y enajenada, por la pura inercia de los 490 años de colonización, se han puesto del lado de las fuerzas más retardatarias y obscuras de nuestra nación.

  

Estamos frente al choque de dos minorías. La de los herederos del sistema colonial, los criollos ideológicamente, los hijos de los extranjeros explotadores, que son dueños de casi el 40 % de la riqueza nacional y que representan menos del 10 % de la población y la otra insignificante minoría, la de los hijos de los hijos de los pueblos originarios, los morenos, los prietitos, los “indios”, los negados. El 10 % de los mexicanos que sólo poseen el 1.5 % de la riqueza nacional, los más pobres entre los pobre, los desheredados históricamente, los permanentemente explotados, ninguneados y vejados.

  Vemos como se unen el PRI, el PAN y el PRD, para impedir una ley que de ser aprobada tal y como la mandó el presidente, iniciaría un verdadero cambio de esta nación, pues sentaría las bases jurídicas para iniciar el desmantelamiento del cinco centenario sistema colonial.

Lo que no aceptan la tríada Bartlett-Fernández-Ortega, es que existe un reclamo nacional, no sólo del EZLN, sino de todos los pueblos indígenas del país, por reivindicar sus derechos que históricamente se les han negado.

  Los pueblos indígenas, las conciencias más lúcidas de México y el mundo reclaman la injusticia que se esta cometiendo, no sólo contra los más pobres entre los pobres, sino contra la misma nación, pues se le esta negando un verdadero avance hacia la verdadera democracia y justicia social.

Es interesante apreciar que la mayoría, el 80 % de los mexicanos, formados por mestizos racial y culturalmente, están ajenos a sus raíces, no tienen una identidad sólida, son como dice Guillermo Bonfil Batalla, “indios desindianizados”.

 

Es por ello que otra de las lecturas que nos da la negativa de los criollos en el poder, a concederles a los pueblos indígenas sus históricos derechos negados en estos cinco siglos, es que la inmensa masa de mestizos tiene serios y graves problemas de Identidad Cultural.

  

En efecto, los criollos en el poder, por supuesto que no tienen problemas de identidad, ellos viven en México y explotan a los “autóctonos” y sus recursos naturales, pero ellos tienen “su corazón” en su tierra, allá tienen sus capitales, allá van de vacaciones, allá mandan a estudiar a sus hijos y mientras tanto, aquí tienen sus propios centros sociales, sus clubes deportivos, sus escuelas básicas, sus iglesias, sus círculos cerrados de carácter social, cultural, económico y político. Ellos no tienen ningún problema de carácter de identidad cultural, ellos saben quienes son y en su momento “lo hacen valer” como divisa de su estatus de colonizadores en un país colonizado cultural e intelectualmente.

  

Por el otro lado, los pueblos y culturas autóctonos, tampoco tienen problemas de Identidad Cultural. Ellos saben quienes son y de donde vienen, su memoria histórica esta presente y en la actualidad, es más difícil vivir como indígena en las zonas más agrestes y desérticas del país, que vivir como indigente en los cinturones de miseria de las ciudades. Pese a los 490 años de injusticia y negación, ellos se aferran tercos a sus milenarios valores y principios, a su forma de entender el mundo y la vida, que tanto desconocemos y hemos menospreciado.

 El severo problema de Identidad Cultural en México, lo padecemos el 80 % de los mexicanos que no asumimos una herencia indígenas, que por el contrario, presumimos un origen extranjero (por que en un país colonizado, eso da estatus). Nos aceptamos “mestizos”, pero sólo por el lado de los colonizadores, nuca por el lado del colonizado. Todo mundo quiere ser colonizador, vencedor, blanquito y nadie se reconoce colonizado, vencido, prietito... vea cuanta gente se pinta el pelo de rubio, personas que no se aceptan a sí mismos y menos a sus orígenes.  El problema esta en esa inmensa masa de mexicanos, hijos legítimos “del canal de las barras y las estrellas”, extranjeros incultos en su propia tierra, enajenados y embrutecidos por los medios masivos, consumidores cautivos y descerebrados de los productos y alimentos chatarra de las poderosas transnacionales que dragan peso por peso y en cada mísero estanquillo del país, la riqueza de este desamparado país.    

Por que, no es sólo el “aceptarse indígena” como posición seudopolítica e intelectualoide, sino el conocer y estudiar profundamente los valores y principios de la maravillosa civilización de nuestros Viejos Abuelos. Cómo vamos a estar orgullosos de algo que desconocemos!!!.

  

Otra lectura interesante de esta negativa de los criollos colonizadores, es que nos demuestra, una vez más, que la democracia mediática de los tiempos neoliberales y globalizadores, no funciona y es una forma “legal” de imponer los privilegios e intereses de los pequeños grupos de poder, especialmente los económicos. La democracia representativa de Bartlett-Fernández-Ortega, es decir, PRI-PAN-PRD, no cumplen con la función de “representar” y defender los intereses de los que los eligieron. El sistema partidista de este tipo de “democracias” es bastante limitado y dañino para la sociedad. En cambio, la democracia PARTICIPATIVA, como la que viven cotidianamente los indígenas en las asambleas de sus comunidades, que obliga y permite la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones, de manera pública y abierta.

  

Una vez más, las fuerzas más reaccionarias del país cierran filas en contra de los más pobres de este país. Una vez más, el colonialismo, el racismo y la ignorancia se confabulan para impedir la descolonización y el arribo a una sociedad democrática y justa PARA TODOS. Una vez más los poderosos tocan los tambores de guerra, en contra de los más pobres e indefensos.

  

Son ellos y su miseria y mezquindad espiritual, la que obliga a los más pobres entre los pobres a defender lo poco material que tienen y a darnos el gran tesoro de sabiduría de la civilización de donde provenimos. Son los partidos políticos, sus líderes, sus intereses y sus corruptelas, las que cierran las puertas a un verdadero proceso democrático que debe tener como objetivo primordial, no únicamente el sistema electoral, sino el bienestar de todos los mexicanos, especialmente los más desamparados históricamente.

 

Desde aquí, vaya un reconocimiento a la valiente posición del gobernador del estado y a los diputados estatales, que han sabido ser fieles a los principios y valores más elevados de nuestra nación. José Murat nos demuestra que no es válido hacer generalizaciones, pero los que escribimos, muchas veces necesitamos hacerlas.

 

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