MITOS NACIONALISTAS E IDENTIDADES ÉTNICAS: LOS INTELECTUALES INDÍGENAS Y EL ESTADO MEXICANO. Natividad Gutiérrez Chon

(Fragmento)

La política oficial en México de integración nacional se apoya en dos mitos étnicos, según el “complejo mito-símbolo” presentado por Smith: el de fundación y el de descendencia. La cultura de los aztecas o mexicas es la fuente principal de la historicidad antigua favorecida por el nacionalismo mexicano, y no se trata de una fundamentación accidental. En efecto, en los siglos xiv y xv, el imperio azteca —la “Triple alianza” formada por tres sociedades indoamericanas: los mexicas, los texcocanos y los de Tacuba— controlaba la meseta central del México actual en lo militar y lo político; su centro geográfico y estratégico lo conformaba el Valle de México.

En el momento de la conquista española en 1521, el territorio era un mosaico cultural y lingüístico, poblado por más de 20 millones de habitantes (Cook y Borah, 1963: 46), y se hablaban más de 100 lenguas (Ligorred, 1992: 19). Se dice que el efecto de la conquista y la colonización fue más amplio en la cultura del centro de México, altamente organizada y auto contenida; así, dicha cultura no solo creó el mito de fundación y descendencia, sino que también fijó de esta manera un pasado “heroico” y “glorioso”, como lo señala el discurso nacionalista contemporáneo. Estos mitos son, primero, la fundación en 1325 de México-Tenochtitlán, la capital azteca que ahora constituye el asentamiento de la ciudad de México, de la cual surge el emblema nacional sobre su soberanía; y, segundo, la descendencia racial y cultural producto de la mezcla (conocida como “mestizaje”) de españoles e indígenas después de la conquista de México en 1521. Existe, para  Introducción terminar, un mito cívico de integración nacional encarnado en el heroísmo del presidente Benito Juárez (1806-1872), de origen zapoteco. Este mito simboliza una interrelación de sucesos; en especial, por un lado, la defensa de la patria y el inicio del republicanismo y, por el otro, la construcción de una biografía indigenista que enaltece el origen étnico del presidente de mediados del siglo xix.

Estos mitos, que deben examinarse con cuidado dadas sus cualidades (ficticias o imaginarias) implícitas, no son invenciones intelectuales recientes, como tampoco son para el consumo exclusivo de las elites; más bien, se hallan omnipresentes mediante el sistema educativo del Estado, en especial por los libros de texto uniformados y distribuidos en todo el país, los cuales muestran los esfuerzos del Estado por poner en marcha una política dirigida a proporcionar una educación pública y masiva, así como un punto de vista oficial altamente selectivo acerca de la identidad nacional y de la historia. Los motivos seleccionados y la narrativa respaldan únicamente la historia y la etnicidad de la mayoría dominante en la población mestiza. Por tanto, un proceso de exclusión cultural somete el carácter étnico de los grupos indígenas —por ejemplo, los mayas en Yucatán; culturas, como la totonaca, a lo largo de la costa del Golfo de México; los purépechas en el Occidente, y los mixtecos y zapotecos en el Sur—, cuyos propios conceptos de origen y descendencia, fuerza centrípeta para localizar la identidad étnica, son eliminados de la agenda nacionalista.

Estos niveles de análisis, representados por el pasado étnico, los héroes cívicos y la educación pública, convergen para constituir la nación contemporánea. En un tercer nivel, el cual constituye la parte medular del presente libro, establezco que la política de integración nacional, impregnada principalmente de símbolos mitológicos aztecas y mestizos conspicuos, asume, primero, una continuidad histórica común a una población étnicamente heterogénea y, segundo, una unidad de descendencia racial y cultural compartida. Benito Juárez, el progenitor del Estado liberal, ocupa un lugar de importancia sin rival en los cultos cívicos de México como el símbolo moderno de la unidad nacional. En contraste con las cualidades míticas otorgadas a este héroe oficial, uno puede encontrar, también, las controversiales repercusiones que tuvieron las políticas de Juárez  en contra de la perpetuación de las etnicidades y las comunidades locales. ¿Cuál es la percepción y opinión de las poblaciones indígenas frente a dichos elementos selectivos culturales de integración?

¿Aceptan los indígenas una descendencia mestiza impuesta, un héroe indio de unidad nacional? El segundo propósito de este libro es contribuir al estudio y comprensión de la intelligentsia étnica y su respuesta organizada a la identidad nacional.

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Tomado de:

http://ru.iis.sociales.unam.mx/jspui/bitstream/IIS/4417/1/Mitos%20nacionalistas%20e%20identidades%20etnicas.pdf

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