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RECORDANDO A DON LUIS GRAZA ALEJANDRO

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En días pasados sentí la necesidad de comunicarme con mi amigo, maestro y exjefe, don Luis Garza Alejandro. De modo que le llamé a su despacho en la Ciudad de México y lamentablemente me informaron que había muerto el 25 de febrero. Por mi trabajo para www.toltecayotl.org  reviso todos los días varios periódicos y revistas nacionales, así como unos internacionales, y en ninguno salió la noticia de su fallecimiento.

 

Luis Garza Alejandro nació en Nuevo León en 1945 y se graduó como abogado en la UNAM. Desde joven fue amigo de Juan José Bremer Martino, quien muy joven fue Secretario Privado del presidente Luis Echeverría Álvarez y cuando fue Director General del INBA 1976-1982, invitó a don Luis a trabajar como Director de Educación Artística, fue ahí en donde tuve la suerte de conocerlo, pues yo era Director de la Casa de la Cultura de Tuxtepec, lugar en donde empezamos a desarrollar proyectos en desarrollo cultural.

Don Luis fue un líder inteligente, sensible, pero sobre todo, un hombre muy generoso. Más que un “promotor cultural”, don Luis fue un “planificador del desarrollo cultural”. Una inteligencia que percibía de manera “holística” los fenómenos culturales y artísticos, pero especialmente desde una perspectiva nacional. En efecto, era un hombre que amaba este país y a su pueblo. Siempre preocupado, en cualquier posición de trabajo en el sector público, por favorecer real y eficientemente  a las personas.  Crítico al eurocentrismo, pero no chovinista, era diletante de la música de concierto.

Otra faceta muy importante de don Luis, es que era un educador nato. Formó a muchos jóvenes que trabajamos con él. Era generoso y muy exigente con sus subordinados.  Era de los jefes que hacían “crecer” a su gente. Daba todas las libertades, pero al mismo tiempo exigía puntualmente y enérgicamente buenos resultados. Alentaba a la toma de decisiones. Sistemáticamente retaba a usar “el pensamiento crítico y creativo”. 

Tenía un estilo de dirección muy personal. En Educación Artística del INBA, recuerdo que estaban en un edificio y en los tres pisos donde estaban las oficinas, en el de en medio, tenía una mesa pequeña y redonda frente a la puerta del elevador…ese era el lugar en donde “despachaba”. En las diferentes instituciones que dirigió, siempre teníamos al maestro, al amigo y al jefe, con las puertas abiertas. Mucha gente en este país, en muchos estados recibieron el apoyo generoso, efectivo y eficiente de don Luis para la realización de proyectos culturales. Fuera en el INBA, en el ISSSTE-Cultura, en Culturas Populares, en Promoción Cultural de la SEP.

Para Oaxaca, don Luis siempre fue muy generoso. En la Casa de la Cultura Tuxtepec, nos apoyó con los docentes de primer nivel, como Chepina Lavalle, para capacitar a 150 hijos de campesinos cañeros como promotores culturales (FIOSCER). En la Casa de la Cultura de Oaxaca nos apoyó con cuatro Unidades de Educación Artística, en la realización de un Curso de promotores culturales de México y Centro América y un encuentro nacional de instructores de arte. Con instructores en los cursos de perfeccionamiento musical del Festivales de Primavera de la Orquesta Sinfónica de Oaxaca, en la creación de la Bienal Rufino Tamayo y permanentemente nos envió artistas, grupos artísticos de primer nivel y cursos de capacitación.  En la Unidad de Culturas Populares de Oaxaca nos apoyó siempre. Participó como docente en los cursos de capacitación de promotores culturales que desarrolló la UNIVAS.   

En algunos de los mejores logros en materia de desarrollo Cultural que este país ha tenido, don Luis, modesta y calladamente, ocupó un lugar sobresaliente. Sin embargo, los nuevos funcionarios de cultura que llegaron con Carlos Salinas, destruyeron el trabajo nacionalista y educativo, e impusieron una visión tecnócrata, frívola y pragmática-comercial de la promoción cultural. Don Luis fue bloqueado y excluido, por elemental dignidad le renunció a Rafael Tovar y de Teresa. Hasta la fecha la Secretaría de Cultura no se ha pronunciado, ni siquiera ha emitido un boletín de prensa o publicado una esquela. Don Luis Garza Alejandro pasa, como los grandes de este país, a la exclusión pública del Estado, con personas como Rubén Bonifaz Nuño, Guillermo Bonfil Batalla, y hasta personajes como Carlos Fuentes, que se atrevió a decir que el candidato Enrique Peña Nieto era un ignorante, lo que le ha costado, por lo menos en este sexenio, el silencio del sepulcro.    

  

 

  

  

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