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Violencia y disputas sobre las tierras ancestrales: una mirada a los pueblos indígenas de Latinoamérica

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Violencia y disputas sobre las tierras ancestrales: una mirada a los pueblos indígenas de Latinoamérica
desinformemonos.org
Astrid Arellano e Yvette Sierra Praeli
18 mayo 2022 0
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?A mí, en mi pueblo, me vienen amenazando por oponerme a la minería. Me dicen: ?¿Qué vas a hacer cuando lleguen y te vuelen la cabeza con dinamita? A ver si vas a seguir resistiendo?, cuenta desde Bolivia Ruth Alipaz, lideresa indígena uchupiamona. Alipaz se enfrenta desde hace años a la construcción de la hidroeléctrica Chepete ? El Bala, una obra formada por dos represas que en conjunto inundarían por lo menos 66 200 hectáreas y causaría la relocalización de más de 5000 personas, en su mayoría pobladores indígenas.

Las amenazas a líderes indígenas son una constante en Latinoamérica. Se trata de una escalada de violencia que está dejando una sobrecogedora estela de asesinatos: 363 defensores y defensoras de pueblos originarios perdieron la vida entre el 2012 y el 2020 en la región.

?En todos nuestros informes, el promedio de asesinatos de personas indígenas es un tercio del total de asesinatos de defensores ambientales a nivel global, pero esa relación es tremendamente abrumadora porque solamente el 4 % de la población mundial corresponde a los pueblos indígenas?, dice Marina Comandulli, Oficial de Campañas de Global Witness, una organización dedicada a mapear la situación de los defensores de derechos humanos en el mundo

La situación más crítica se encuentra, sin duda, en Colombia. En ese país, 117 pobladores indígenas han sido asesinados en el periodo mencionado, la cifra más alta para el continente. ?Nadie quiere denunciar lo que pasa en los territorios porque están amenazados. Es una situación humanitaria gravísima?, reflexiona Fany Kuiru Castro, lideresa indígena uitoto de la Amazonía colombiana y coordinadora de Mujer, Niñez y Familia de la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana (OPIAC).s.

¿Por qué están siendo asesinados los líderes indígenas? ¿Cómo han respondido ante esta ola de violencia? Mongabay Latam entrevistó a 12 líderes indígenas de nueve países de la región para reunir las principales amenazas, demandas, tareas pendientes del Estado, los retos del liderazgo indígena y su visión sobre la conservación del medio ambiente.

Violencia y disputas sobre las tierras ancestrales: una mirada a los pueblos indígenas de Latinoamérica



Escalada de violencia

El sábado 30 de abril, el líder indígena Yesid Caña, miembro del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), fue asesinado a tiros por hombres armados que ingresaron al resguardo de La Guada, en el departamento del Cauca. De acuerdo a Indepaz, su muerte se suma al asesinato de otros 61 líderes sociales y ambientales en lo que va de 2022 en Colombia.
Asesinatos de indígenas


El año pasado, Indepaz reportó la muerte de 171 personas asesinadas entre líderes sociales y defensores de derechos humanos en Colombia; 55 de ellos pertenecían a pueblos indígenas. ?Muchos de nuestros guardias, autoridades, líderes sociales, mujeres, niños y la población en general han sido asesinados. Hemos tenido una situación muy compleja, especialmente en el Cauca y en el sur occidente colombiano?, dice Aida Quilcué, lideresa indígena del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y actual senadora del Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS), en Colombia, quien ha sido víctima directa de esta violencia cuando en el 2008 asesinaron a su esposo. Ella, además, ha sido amenazada en más de una ocasión.

La situación no es distinta en otros países de la región. El ministerio de Justicia de Perú tiene registrados 11 asesinatos contra defensores de derechos humanos desde el inicio de la pandemia, una cifra que difiere al de otras organizaciones. La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, por ejemplo, ha identificado 14 defensores asesinados, 10 de ellos eran líderes indígenas.

?Los problemas más grandes son las invasiones territoriales. También la extracción de madera, petróleo y minería. Inclusive, las carreteras?, dice Teresita Antazú, lideresa indígena que integra el consejo directivo de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep) y responsable del Programa Mujer Indígena de esta organización.

Según Silvana Baldovino, directora del Programa de Biodiversidad y Pueblos Indígenas de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), en el Perú, la mayoría de los defensores ambientales mueren por defender sus territorios de las actividades ilegales. Es decir, no tienen un enemigo claramente identificado. ?El esquema es más complejo, el enemigo no es tan fácil de identificar y necesitas una presencia más fuerte del Estado para combatirlo. Son mafias enquistadas en actividades ilegales que forman parte de una cadena de corrupción?, agrega Baldovino. Efectivamente, Marina Comandulli, de Global Witness, menciona que en Colombia, los crímenes están relacionados con las dinámicas de los grupos paramilitares, que desde hace mucho tiempo mantienen dominados determinados territorios. Lamentablemente, este panorama de violencia se repite en otros países del bioma amazónico como Brasil y Venezuela.

En Guatemala, Nicaragua y Honduras, que también figuran en la lista de los países más peligrosos para los defensores ambientales, los crímenes contra líderes indígenas apuntan sobre todo al avance de las empresas dedicadas a las actividades extractivas y a la ilegalidad que se instala en sus tierras.

?A mí me han llamado para amenazarme, que debía de retirarme de un sitio donde estuve porque me iban a asesinar. Después calculé que era solo intimidación para que no nos resistamos, para que no digamos nada. Aquí ha habido muchos asesinatos, por ejemplo, en el pueblo Tolupán, cada rato caen líderes, también en el pueblo Chortí y en el pueblo Garífuna?, dice Donaldo Allen, presidente de la Confederación de Pueblos Autóctonos de Honduras (CONPAH), que agrupa a nueve pueblos indígenas y afrodescendientes de Honduras, país centroamericano donde asesinaron a 28 indígenas entre 2012 y 2020, según Global Witness.

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