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EL DESARROLLO CULTURAL A FINALES DEL SIGLO XX EN OAXACA

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Oaxaca ocupó un lugar muy especial en el Desarrollo Cultural del México Antiguo. Vértice cultural en tiempo y espacio del encuentro de las culturas del Golfo de México, la Península de Yucatán y el Altiplano Central. Motivo por el que se entiende su maravillosa pluralidad cultural; pues más allá del aporte de las importantes culturas zapoteca y mixteca, Oaxaca ha albergado en su mar de montañas al mayor grupo de culturas indígenas de México, que han sabido coexistir armoniosamente en este reducido espacio físico, desde los remotos tiempos del período Preclásico Formativo hasta nuestros días.

 

 

 

Ha partir de la invasión europea, las culturas originarias de Oaxaca realizaron una increíble e inteligente estrategia de apropiación cultural, que a través de los siglos ha conformado este espléndido mosaico pluricultural que hoy conforma las culturas indígenas y populares del estado.

 

 

 

En efecto, el desafío de mantener lo más esencial de la Cultura Madre y apropiarse de los elementos culturales del colonizador, gracias a la inteligencia, sensibilidad y creatividad de las mujeres y los hombres de Oaxaca, ha permitido la permanencia de las culturas del México Prehispánico por una parte, pero también a creado un abigarrado mundo de elementos culturales fruto de este espléndido sincretismo cultural.

 

 

 

Es por esto que Oaxaca es la reserva espiritual de México, espacio de encuentro, permanencia, adaptación y resistencia. Crisol cultural donde se han sabido fundir y armonizar sabiamente las dos culturas que nos dan un rostro propio y un corazón verdadero.

 

 

 

Oaxaca lugar donde la palabra cultura se torna cotidiana y casera, familiar y nuestra. Porque la forma de interpretar el mundo y la vida, encuentra un universo de significados que se entretejen en un plato de mole negro y un buen mezcal, en una calenda con sus Chinas Oaxaqueñas acompañadas por una sonora banda de música o en un templo, mercado o centro cultural.

 

 

 

En Oaxaca se vive la cultura con una luminosa y tranquila cotidianidad que va fluyendo lentamente. La Música, la tradición, la pintura o el baile, están íntimamente ligados al sentir y hacer de los oaxaqueños y estas, con sus más profundas aspiraciones espirituales, lo que les da ese rostro propio y ese corazón verdadero que los distingue en México y el mundo.

 

 

 

Por ello no es sorprendente encontrar en nuestros días una amplia oferta de actividades artísticas y culturales en la ciudad de Oaxaca. Lo mismo aquellas que están auspiciadas por cualquiera de los tres niveles de gobierno, como las que ofrece la sociedad civil organizada, pero fundamentalmente, de manera anónima y autónoma en los barrios, templos, mercados, cofradías y colonias, el pueblo oaxaqueño. Es este abigarrado racimo de actividades culturales las que le dan esa dimensión humana y ese rostro tan característico a la ciudad de Oaxaca. Actividades que reflejan el sentir espiritual, místico y festivo del oaxaqueño por la vida.

 

 

 

Este es el Oaxaca de finales del siglo XX. Que ha sabido sobrevivir a la “modernización” y por ende a la deshumanización. Oasis en medio de ciudades provincianas que han perdido sus tradiciones y costumbres, sus significados, su ritmo y su identidad, en busca de un nebuloso e incierto progreso que cada día se aleja esquivo en los últimos cincuenta años.

 

 

 

Pero a pesar de toda la vorágine desarrollista de la mitad del siglo, de los violentos cambios de la modernización posterior y la avalancha globalizadora y neoliberal de los últimos años del milenio, en Oaxaca la cultura sigue ocupando un espacio vital y relevante en la cotidiana existencia de sus ciudadanos.

 

 

 

Frente a los desafíos que representa el final del turbulento siglo XX y el comienzo del tercer milenio, pretendemos con este trabajo, dejar un testimonio de algunas personas que han estado trabajando en el campo del Desarrollo Cultural en los últimos años en Oaxaca.

 

 

 

El objetivo es hacer un alto en el camino y dejar una reflexión por escrito, sobre diferentes áreas de la promoción y difusión de la cultura para que en el futuro pueda servir de punto de referencia para entender mejor el desarrollo de las tendencias. Para ello hemos convocado a diversos trabajadores de la cultura que consideramos, por su experiencia, pueden contribuir a lograr nuestro objetivo.

 

 

 

Todos los que trabajamos en el sector cultura, estamos conscientes que en la construcción de la sociedad democrática y justa que requerimos para el próximo milenio La Identidad Cultural ocupará un lugar muy importante, ya que los fenómenos de glovalización estarán afectando de manera dramática, la permanencia de los valores y principios humanos, que se han formado a lo largo de los 8 mil años de existencia de nuestra civilización y que representan el mayor Patrimonio Cultural que poseemos.

 

 

 

La Delegación Estatal del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado en Oaxaca, a través de su Centro Cultural “Ricardo Flores Magón”, espacio que lleva ininterrumpidamente más de 18 años abriendo sus puertas y brindando los bienes y servicios culturales a los derechohabientes, artistas, intelectuales, artesanos y a la comunidad en general, que se ha convertido por los oaxaqueños en uno más de sus espacios culturales; ha tomado la iniciativa de convocar a los distinguidos especialistas en esta reflexión para editar este documento, con la finalidad de contribuir al Desarrollo Cultural de Oaxaca, ya que la promoción y difusión de la cultura son instrumentos que permiten acceder a la Dimensión Cultural del Desarrollo.

 

 

 

Es por ello, que no sólo se requiere utilizar instrumentos tecnológicos y científicos en la tarea del Desarrollo Cultural, sino que en algunos casos, se tendrán que construir estos instrumentos. Este será entonces el objetivo del presente trabajo. El Desarrollo Cultural tendrá por fuerza que dejar la inercia colonizadora que ha podido sobrevivir desde la conquista y la colonia. Se requiere dejar a un lado el empirismo y la improvisación, para darle un mayor nivel de eficiencia y profesionalización, a los recursos y las acciones que se generan en el terreno del Desarrollo Cultural.

 

 

 

 

Se requiere en consecuencia concientizarnos del potencial espiritual y humanizador de los valores y elementos culturales con los que contamos y que son una valiosa herencia para construir nuestro futuro. Finalmente diremos que el Desarrollo Cultural no hace “más feliz” al proyecto de desarrollo social que pretendemos diseñar y construir los mexicanos de cara al nuevo milenio; sencilla y fundamentalmente LO HUMANIZA. Visite www.aquioaxaca.com  

 

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