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A CIEN AÑOS DE LA CREACIÓN DE LA SEP

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A CIEN AÑOS DE LA CREACIÓN DE LA SEP
El 3 de octubre de 1921 se creó la Secretaría de Educación Pública SEP. ¿Cuáles han sido sus verdaderos resultados?, ¿Qué ha significado para el pueblo? y ¿Qué ha significado para la economía?

Los ahora mal llamados mexicanos, porque durante milenios hemos sido anahuacas, somos hijos de una de las seis civilizaciones más antiguas de la humanidad, la que, probablemente, alcanzó los más altos niveles de plenitud armónica para todos sus pueblos. Algunos de sus logros que la distinguen de las demás civilizaciones son: fue la única que INVENTÓ su alimento. El maíz no fue domesticado como el trigo y el arroz, fue en cambio, la creación de una nueva planta a través de lo que hoy llamamos ingeniería biogenética. En efecto, de un pasto llamado teocintle, se creó a lo largo de los siglos el maíz, que hoy es el grano más sembrado en el planeta. La segunda aportación es la creación del calendario más exacto creado por la humanidad que necesita el ajuste de un día, después de 8320 años, el cual tiene cinco cuentas calendáricas: la lunar, la solar, la venusina, la de las estrellas Pléyades y la llamada Cuenta Larga. Todas las cuentas están totalmente sincronizadas entre sí, no son calendarios separados. Para realizar esta proeza se necesitaron siglos de una observación diaria, un registro exacto y sistematizado, desde el Norte hasta el Sur del continente Abyanáhuac y compartido entre todos los pueblos. Y el tercero, que no por ser citado al último, es menos importante, personalmente estoy seguro que, es el detonante civilizador, me refiero a que fue la única civilización ancestral, que creó un sistema de educación obligatorio, público y gratuito, y el cuál estuvo en operación por lo menos tres mil años, desde el inicio de la cultura olmeca hasta la llegada de los invasores, que, lo primero que hicieron fue, destruir el sistema, quemar los códices y asesinar a los maestros.

Estos tres mil años de ir a la escuela de generación en generación formaron las bases sólidas de nuestra civilización Madre. Lo que hemos sido estos miles de años como pueblo anahuaca, se debe a esa educación que entró, de generación en generación hasta lo más profundo del corazón y de los huesos, y hoy, forma parte del banco genético de información cultural que nos hace anahuacas del siglo XXI, quitando la delgada patina de mexicanos-modernos-neocolonizadores.

Los criollos que crearon este país en 1824, de ellos y únicamente para ellos, excluyeron a los pueblos anahuacas de su nación. Durante todo el siglo XIX, después de expulsar a los gachupines en 1828, se quedaron con el poder, pero, la tragedia de los criollos es que son: ineptos, traidores y corruptos, lo cual los llevó a dividirse en dos bandos, los pro Europa, masones escoceses de carácter conservador, centralista y monárquicos, contra los criollos pro E.U., masones yorkinos, liberales, federalistas y republicanos, es decir, ahora, priam y morena. Durante el siglo XIX lucharon en guerras fratricidas por el poder, aliados siempre de potencias intervencionistas extranjeras, por lo cual sufrieron cuatro invasiones: la española por la reconquista, la Guerra de los pasteles con Francia, la norteamericana en la que se entregó más de la mitad del territorio, y la francesa, por invitación de los conservadores derrotados política y militarmente por los liberales.

En este siglo, por la ineptitud de los criollos, tuvieron que ser dos oaxaqueños, los que les crearan su país a los criollos. El zapoteco Benito Juárez García y el anahuaca desculturizado Porfirio Díaz Mori, este último, conformó a sangre y fuego, ?matándolos en caliente?, un país moderno al servicio de los capitales europeos. Después de una lucha organizada y financiada por E.U., para expulsar a los capitales europeos de su traspatio en base a la Doctrina Monroe, llamada Revolución Mexicana.

El Estado mexicano post revolucionario, lo primero que hace es crear la SEP, no con la finalidad de elevar la calidad de vida del pueblo, que en ese momento mayoritariamente era anahuaca, y a quienes históricamente, desde la Colonia, se les tenía como objetos-insumos de la creación de la riqueza. Los meta objetivos de la creación de la Secretaría de Educación Pública fueron: transformar a los campesinos anahuacas en obreros y empleados para impulsar el desarrollo económico, ahora como periferia de E.U., mandando ejércitos de mano de obra barata a las ciudades para formar los cinturones de miseria que han sido históricamente las alacenas del desarrollo económico.

El segundo meta objetivo es la desaparición de la civilización del Anáhuac. Un sueño hispánico que no lograron los gachupines y que han intentado los criollos. En efecto, de manera imperial, racista y xenofóbica, los invasores rechazan no solo la existencia de una gran civilización que vinieron a intentar destruir, sino, además, negar su herencia cultural en los sobrevivientes al genocidio. A principios del siglo XIX, mayoritariamente estos territorios estaban ocupados por personas descendientes de la civilización del Anáhuac, en sus múltiples y diversas culturas. A pesar de que en los primeros cien años de la Colonia, de cada diez anahuacas que había al inicio del siglo XVI, solo quedaba uno. Para inicios del siglo XIX, el pueblo de este país, mayoritariamente era anahuaca. Los anahuacas en los tres siglos de Colonia se recuperaron del genocidio y volvieron a ser mayoría.

A CIEN AÑOS DE LA CREACIÓN DE LA SEPLa presencia omnipresente de la civilización ancestral del Anáhuac, es total e histórica, se necesitaría asesinar hasta el último anahuaca, para que desapareciera la civilización originaria de estas tierras. Y las manifestaciones culturales de sus múltiples y diversas culturas saturan y modifican los espacios de la cultura criolla, que siempre ha pretendido ser cosmopolita, europea, norteamericana y recientemente de Oriente Medio. Lo anahuaca está en la comida, en la lengua, en los olores, colores y texturas, pero, sobre todo, en los espacios íntimos y profundos de la otra parte de la individualidad de la visión criolla del mundo y la vida.

Los españoles o gachupines en la Colonia les llamaron a los anahuacas indios, los criollos en la neocolonia llamada México, les llamaron a los anahuacas indígenas. Ambos términos nada tienen que ver uno con otro. Los españoles les llamaron indios porque creyeron que habían llegado a la India, y los criollos les cambiaron el adjetivo por indígenas, para que se escuchara más suave y democrático, sin embargo, indígena viene del latín, que significa, originario o nativo de un lugar. Recientemente, ahora les llaman ?pueblos originarios?, evidenciando que, los que no son ?originarios?, por lógica son descendientes de los invasores.

Se les puede decir de muchas formas y con muchos eufemismos, con tal de no reconocer su nombre ancestral, su nombre original de anahuacas. Porque al hacerlo, se reconoce la existencia viva y presente de la milenaria civilización negada del Anáhuac. Y ese es el punto. Para el Estado mexicano no existe la civilización del Anáhuac, está extinta. Reconoce únicamente, como su pasado prehispánico, a México-Tenochtitlán y los mexicas.

La SEP ha tenido como meta objetivo, desaparecer del territorio nacional a los pueblos anahuacas llamados indígenas y convertirlos en mestizos, categoría que pretende borrar la existencia de una civilización viva, vigente y vibrante que, representa la columna vertebral de lo que hoy somos los habitantes de este país.

Lo que realmente ha hecho la SEP en estos 100 años de existencia es: hacer que la mayoría de las lenguas ancestrales de este país desaparezcan, convertir a los anahuacas en mexicanos funcionales para el sistema económico, político y social. Mandar ejércitos de empleados y obreros a las ciudades, a formar la mano de obra barata y dócil para crear el milagro económico mexicano. La SEP mandó miles de profesores improvisados que no tenían la preparación pedagógica y didáctica a las comunidades anahuacas, a destruir y desvalorar las milenarias formas de organización, los usos y saberes comunitarios en cuanto a la alimentación, la salud, la educación y valores y principios éticos, así como, las formas ancestrales de organización comunitaria.

La misión secreta (sin que ellos lo supieran) de los profesores y misioneros de la SEP, era destruir las culturas ancestrales, desarticular la sabiduría ancestral de vivir en armonía, lograr que los anahuacas se avergonzaran de lo que eran en esencia milenariamente, y que, buscaran superarse y dejaran de ser indios, para ser ?mexicanos modernos?, con una sola lengua, una sola identidad y una cultura nacional, una sola visión del bienestar, el éxito y el progreso.

En el México de las estadísticas oficiales, empezaron a desaparecer los indígenas, porque el Estado los cataloga por ser hablantes de una lengua ancestral. El trabajo de la SEP empezó a dar resultados, la SEP desapareció a los indios-indígenas y creó mexicanos convirtiéndolos en mestizos. La asombrosa extinción de los pueblos anahuacas y la aparición de los pueblos mestizos deseosos del progreso y la modernidad, fue un éxito del sistema educativo. Los profesores con apenas secundaria empezaron a llegar a las lejanas comunidades, el objetivo en apariencia era castellanizar, enseñar a leer y escribir, realizar operaciones básicas de matemáticas, enseñarles la historia oficial, formarlos en los valores patrios y la identidad nacional. Como señaló el Dr. Guillermo Bonfil Batalla, se inició la gran tarea nacional de ?desindianización? de los indios, es decir, la desculturización de los anahuacas para convertirlos en mestizos, que pretendan incorporarse a la modernidad, a la producción y consumo de artículos e insumos ajenos a sus culturas y valores ancestrales.

El profesor vasconcelista llegaba como ?misionero cristiano? a civilizar a los salvajes. Su sagrada misión era salvarlos de las ancestrales y primitivas prácticas culturales, que impedían el progreso y el bienestar que ofrecía la modernidad. Prohibió hablar las lenguas madres, introdujo, con el ejemplo, el consumo de productos y artículos producidos en las ciudades. Cambió en las asambleas la toma de decisiones que tradicionalmente eran por consenso, y las cambió por la de la mayoría. Desplazó a las personas sabias y reconocidas por sus conocimientos y servicio a la comunidad, por ser analfabetas.

El profesor fue el agente de cambio y el sistema educativo, el Caballo de Trolla con el que se agredió contundentemente las milenarias culturas de la civilización del Anáhuac. Lo que no hizo la encomienda, la Santa Inquisición, el hacendado, lo hizo la SEP en cien años. Pero el factor que le dio poder al profesor en las comunidades anahuacas del país, indiscutiblemente fue el sistema político. Al tiempo, el profesor se convirtió, además, en un operador político. El conocimiento es el poder, en este nuevo orden, habiendo desplazado a las autoridades tradicionales, el profesor se convirtió en el operador político, su función más importante para el Estado mexicano, fue, que el profesor organizaba las elecciones en las apartadas comunidades. El profesor es el que sabía y entendía ?eso de la democracia?, por ello, él realizaba el trabajo operativo y con la consigna de voten por el de la banderita, la suma de votos al partido oficial era enorme. De esta manera, el profesor llegó a ser presidente municipal y en algunos casos hasta gobernador. El Estado usó y pervirtió al magisterio al incorporarlo a la maquinaria política, y, por supuesto, creó a un super sindicato de gran fuerza política a nivel nacional.

Las comunidades anahuacas, modernizadas y liberadas de atavismos retardatarios dejaron de ser indígenas y pasaron a ser mestizas. Primero la radio y después la televisión fueron grandes apoyos de la labor del profesor. Lograron que los padres creyeran que al enviar a sus hijos a la escuela tendrían un mejor futuro. Aprendieron los estudiantes a despreciar el trabajo de sus padres, las tradiciones y costumbres de sus comunidades. Se creó el mito, que solo sí se sale de la comunidad se puede progresar. Que la gente que vive en las ciudades es superior a la que vive en el medio rural. Sin embargo, en un país que es una neocolonia, donde la exclusión social es la regla, en donde el racismo y el clasismo regulan las oportunidades y en donde los extranjeros y sus descendientes son los que tienen el poder económico, político, educativo y cultural, los anahuacas disfrazados de mestizos difícilmente lograban ser aceptados y el anhelado progreso material.

Muy pocos estudiantes salidos de las comunidades podían llegar a formarse como profesionistas, y de estos pocos, aún menos, podían saltar las barreras del racismo y el clasismo. La mayoría de los anahuacas extraídos de sus comunidades tenían solo la oportunidad de ser obreros o empleados. Ahora tienen que pagar renta en los cinturones de miseria, pagar por alimentos procesados de baja calidad nutricional, tienen que pagar transporte, tienen que pagar sus precarios servicios de salud y tienen que comprar, en la medida de sus limitadas posibilidades, ropa y artículos de moda que se usan en las ciudades. Todo este es el costo que han tenido que pagar los anahuacas para convertirse en mestizos y vivir en núcleos urbanos.

De esta manera, el mestizaje producido por el Estado mexicano se puede considerar un etnocidio. En la década de los años setenta del siglo pasado, el 70% de la población vivía en comunidades rurales y la mayoría de ellas, aunque habían perdido la lengua madre por el sistema educativo, en general, vivían en la cultura ancestral. Hoy en día es el 85% de la población la que vive en lugares urbanos. En tan solo 50 años no se pudo extinguir a los anahuacas, a pesar de los censos del INEGI, es otra la realidad de esta neocolonia convertida en país. El Estado en sus estadísticas y en sus discursos ha desaparecido a los anahuacas. El Estado trata infructuosamente de legalizarse, porque se sabe intruso e impostor. Al dejar de existir los anahuacas, su civilización desaparece y México se materializa, deja de ser imaginario y pasa a representar al pueblo mestizo, la mayoría de los mexicanos según el Estado son mestizos. El mexicano habla español, tiene una identidad única y común, tiene símbolos patrios que lo identifican, una única identidad cultural que se la ha dado el cine, la televisión y la radio, posee una historia ?prehispánica? con la cultura mexica y el origen del país está en México-Tenochtitlán, por tanto, su raíz ancestral va de mexica a mexicano.

Los resultados de la SEP son ambiguos en estos cien años. Si se analizan desde la perspectiva de la cultura dominante neocolonial de ideología criolla, ha cumplido cabalmente con su objetivo de creación. Pero si se analizan sus resultados desde una perspectiva descolonizadora, han sido nefastos y le han hecho mucho daño a los pueblos y culturas de la civilización del Anáhuac.

El Estado mexicano se niega a reconocer la existencia de la civilización del Anáhuac, su genocidio y, sobre todo, se niega a reconocer su participación decidida en su epistemicidio. Reconocer la existencia de la civilización del Anáhuac, implica la trasgresión del artículo primero de la Constitución, que prohíbe la discriminación por el origen étnico y aquella que atente contra la dignidad humana, porque la identidad cultural ES UN DERECHO HUMANO.

De modo que los resultados de la SEP, además de ser nocivos son violatorios de los derechos humanos y de la Constitución. Está por demás decir que, aún en lo relativo a formar empleados, obreros y profesionistas para alimentar los sistemas de producción y consumo, la SEP se ha caracterizado por ser ineficiente e incapaz de formar a estudiantes con sólidas bases de conocimiento, por el contrario, ha creado a un pueblo de ignorantes de sí mismos, analfabetos funcionales, sin capacidad crítica y analítica.

Para volver a tener una educación como la que crearon por siglos nuestros ancestros, los Viejos Abuelos, se requiere plantearse una EDUCACIÓN PARA LA VIDA, con un alto sentido humanista enfocada al bien común y a procurar el equilibrio y el bienestar de todos los seres vivos con los que compartimos este tiempo y este espacio.

Para crear esta educación, no se requiere salir a buscar al extranjero nuevas teorías pedagógicas, sino simple y sencillamente, analizar con un pensamiento crítico y descolonizador la esencia de esa educación que sigue vive en los pueblos y comunidades de este país. Seguramente, cuando el agua encuentre su antiguo cause y volvamos a recuperar la conciencia de ser anahuacas, hijos de los hijos del Cem Anáhuac.
3 octubre 2021
Luz y guillermo Marín
Oaxaca.




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