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Historia social de la restauración arquitectónica en México. (Fragmento)

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<br>Historia social de la restauración arquitectónica en México. (Fragmento)
Daniel Schávelzon.

Artículo publicado en la revista Vivienda, volúmen 6, número 5, correspondiente a los meses de septiembre / octubre de 1981, pps. 434 a 477, México.

I. Introducción
Esta tesis tiene por objetivo fundamental analizar sucintamente algunos de los que consideramos han sido los primeros proyectos de restauración de monumentos en México y América Latina; realizar algunas notas sobre varias ideas referentes a la misma historia de la restauración y conservación del patrimonio cultural, al igual que acerca de su teoría.

El interés en esta temática surgió en la medida en que a lo largo del desarrollo de la Maestría en Restauración de Monumentos, he visto que era poco lo que se sabía en realidad sobre los orígenes de esta especialidad en México, y que también eran pocas las interpretaciones teóricas sobre su papel social, su inserción dentro del sistema político económico general, la ideología que conlleva y demás aspectos. No hay duda que existe ya una larga bibliografía crítica 1, e incluso algunos trabajos en que se ha tratado de llamar la atención sobre la necesidad de construir una Teoría Ideológica y una Historia Social del tema 2, pero esto aún no se ha logrado. Trataremos de demostrar estas ideas y de analizar el porqué.

¿Cuáles son las causas que determinan el surgimiento, en un momento histórico determinado, de una especialidad científica, de una tendencia dentro de las ciencias sociales, de una especialización determinada? Esta es una de las preguntas que en ciertas oportunidades nos hacemos, en particular al ver que, como sucede en este caso, las bases sobre la que se sostiene una rama de la arquitectura ha entrado en crisis. Obviamente la crisis de la arqueología, rama conexa a la restauración, no es nueva, pero en los últimos años se ha agravado. También la restauración de monumentos y sitios arqueológi­cos ha vivido golpes brutales, que no sólo han puesto en duda sus objetivos, sino que han modifi­cado su desarrollo 3.


<br>Historia social de la restauración arquitectónica en México. (Fragmento)




Esta crisis de la arquitectura es sin duda indiscutible, y más aún la de la restauración: desde 1968 prácticamente todas sus bases teóricas y prácticas han sido duramente criticadas y la bibliografía al respecto es ya muy grande. Por ejemplo, se han revisado temas como la relación entre el sistema capitalista y la conservación del patrimonio 4, la «reconstrucción» hipotética 5, las técnicas de restauración en general 6 los contenidos ideológicos de estos trabajos 7, el uso turístico del patrimonio como causa del subdesarrollo 8; en fin, temas como la renta de la tierra y la arquitectura a conservar, la destrucción oficial, el uso oficial de la cultura, son actualmente puestos en duda y reconsiderados. Y todo esto sin entrar en otros proble­mas más importantes aún: qué es y qué no es la «cultura», qué es conservar y qué es restaurar, para quién se hace, quién está interesado en ello, cuál es el uso que las empresas transnacionales del turismo y la hotelería hacen de él, etcétera.
El Cuadrángulo de las Monjas de Uxmal en una vista aérea tomada antes de los trabajos de reconstrucción.

El Cuadrángulo de las Monjas de Uxmal en una vista aérea tomada antes de los trabajos de reconstrucción.

Cuestiones básicas para la conservación monu­mental, tales como ¿a quién le sirve el patrimonio cultural?, ¿quién lo utiliza en su provecho?, ¿qué tipo de imagen del mundo histórico estamos dan­do?, ¿cuáles son los monumentos que se restauran y cuáles no?, ¿hasta dónde la política cultural de un país determina el tipo de trabajos a realizar y hasta qué punto la concepción tecnocrática del desarrollo está determinando los trabajos específicos?, ¿qué pasó con las poblaciones tradiciona­les frente a los embates del turismo?, ¿por qué se «reconstruyen» los edificios? Estas son sólo una parte de los cientos de preguntas que hoy quere­mos respondernos y nos es difícil. Es por ésto que en ciertas oportunidades necesitamos mirar hacia atrás, revisar lo que se ha hecho y por qué se ha hecho, con el objeto de mejorar nuestras intenciones para el futuro.

Además de construir una historia de la restaura­ción, tarea importante que aún no se ha realizado, con excepción de algunos trabajos pioneros dentro del tema 9, también es de gran trascendencia poseer una teoría que convalide esta práctica en sus diferentes aspectos 10.

Este trabajo no intenta lograr ninguno de los dos objetivos, sino solamente inscribirse modestamente en el desarrollo de ellos, rescatando y analizando los que a la fecha consideramos como algunos de los primeros trabajos de puesta en valor de sitios arqueológicos y sus contextos; concretamente, el más importante: la pirámide del Tepozteco y el poblado de Tepoztlán, realizado en 1895 por Francisco Rodríguez. No hay duda que existieron algunos trabajos anteriores, pero fueron realizados por organismos estatales extranjeros, y sus intereses eran totalmente diferentes 11.

Otros aspectos de estas notas son revisar, aunque sea someramente, la carga ideológica que llevó a este arqueólogo, al igual que a muchos otros, a rea­lizar ese tipo de trabajo, y tratar de ver cuál fue realmente la influencia de las teorías europeas, en particular las de Eugéne Viollet-le-Duc. Creemos que es factible demostrar que si bien a fín de siglo se conocían estas ideas francesas (y las inglesas y alemanas, tan importantes como aquéllas), entre un muy selecto grupo de arquitectos, prácticamente no tuvieron ninguna trascendencia. Hasta el presen­te no hemos hallado ni la más mínima cita entre los arqueólogos y arquitectos de la época que muestre influencias directas de él para el inicio de los trabajos de restauración. Pensamos que fue hacia 1950 cuando se le dio a Viollet-le-Duc, Morris, Sitte, y Ruskin la importancia teórica que actual­mente tienen, pese a que se les conocía bien desde la segunda y tercera década de este siglo.

Si bien los inicios de la arqueología de tipo científico están enraizados íntimamente con el Positi­vismo de Comte y otras teorías del capitalismo liberal-imperalista de Europa y Estados Unidos, éstos no son el leit motiv de la fenomenología del desarrollo de la arqueología en México y América Latina. Trataremos de hacer comprensible estas ideas.
Calle de San Ildefonso en el centro de la ciudad de México.

Calle de San Ildefonso en el centro de la ciudad de México.

Por lo general en este aspecto, las teorías explica­tivas tienden hacia dos polos opuestos: los que aceptan mecánicamente y sin razonar siquiera que las historias de los países centrales y los dependien­tes es una misma y la forma de estudiarlas es igual, con lo que explican la restauración en Mé­xico a partir de su evolución en Europa (con Vio­llet-le-Duc, Ruskin, etc.) haciendo un trasplante ahistórico y acientífico, y los que por otro lado niegan toda relación, tratando de construir una historia «independiente» para América Latina. Creemos que la realidad no es ni una ni otra: debe­mos partir del hecho innegable de que la depen­dencia existe, y es tan real que la vemos a diario en la calle; pero que también los países de América vivieron su propio proceso inmersos dentro de esta dependencia, y construyeron su propia historia: ésa es la que ya es hora de que comencemos a estudiar con seriedad.

En esta tesis hemos descrito y analizado algunos de los monumentos trabajados en el siglo pasado. Si bien esto puede resultar un poco tedioso, cree­mos que es imprescindible diferenciar perfectamen­te los trabajos originales realizados en las construc­ciones y sus alrededores de los más modernos, ya que estos últimos a veces no sólo son de una calidad bastante discutible, sino que muestran un retroceso notable, tanto técnico como de concep­ción de la conservación del patrimonio arquitectó­nico. Es por eso que trataremos de separar clara­mente las diferentes épocas y trabajos, en base a las pocas evidencias existentes en los monumentos.

Así mismo, una lectura coherente de los sitios prehispánicos restaurados implica no sólo entender la propia arquitectura y urbanismo precolombinos, sino también la intervención de los arqueólogos y restauradores contemporáneos. Es más que obvio que los cambios introducidos por éstos, modifican la imagen del sitio (para bien o para mal), y es imprescindible manejar cabalmente no sólo los trabajos realizados, sino también la clara descodifi­cación a nivel ideológico de las connotaciones incluidas tras esos trabajos.

Esperamos que este trabajo abra una nueva línea de búsqueda dentro de la especialidad, la restauración de monumentos, con el objeto de comenzar con su necesaria reubicación dentro de una ya necesaria ciencia social totalmente nueva.
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Texto tomado de:
http://www.danielschavelzon.com.ar/?p=1333

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