DE ENGAÑOS Y ENGAÑADORES

Más allá de las campañas políticas que debemos sufrir los ciudadanos, pues además de contaminar visualmente las ciudades sin límite ni medida, lo hacen a costa de nuestros bolsillos. Resulta enfadoso estar viendo un derroche de propaganda para ensalzar la figura de los personajes en el poder.

 

La pregunta es, ¿qué si es ético que los gobernantes se promuevan con recursos del pueblo? El punto no es que si es legal a pesar de los derroches, desfalcos y desvíos que se hace del presupuesto y que supuestamente se utilizan para “informar al pueblo”.

 

Paseo por Oaxaca y veo grandes espectaculares promoviendo “la marcha de Oaxaca”, como si el desarrollo, el uso de los recursos del erario, el trabajo de miles de ciudadanos fueran la “gracia” de un solo hombre. Escucho en la radio al presidente municipal dándoles la bienvenida a los visitantes, leo en los periódicos las declaraciones triunfalistas del presidente de la república.

 

¿Qué no se les paga y muy bien por lo que tienen que hacer? Diferente sería que los hombres en el poder trabajaran de tequio (trabajo sin paga por la comunidad) 3 o 6 años. ¿A quién se trata de engañar? Todos sabemos que el buen gobernante no necesita hacerse publicidad, pues su verdadera promoción es una honesta, eficiente y eficaz tarea de gobierno que se vea reflejada en la calidad y nivel de vida de los ciudadanos.

 

En efecto, cuando el pueblo ve las calles sin baches, las carreteras transitables, los servicios ofrecidos por el gobierno de calidad, cuando la gente tiene trabajo, alimento y educación, y sobre todo justicia. Cuando ve a su comunidad en pleno desarrollo, no necesita que “se lo anuncien” en grandes espectaculares, en la televisión, en el periódico o en la radio. El pueblo no es tonto y no se le engaña. En cambio, son los “asesores” y la camarilla en el poder los que engañan a los gobernantes, haciéndoles creer que gastando toneladas de dinero en publicidad el pueblo se convencerá de que tiene lo le hace falta, que los ciudadanos comparten el “sueño de gloria” de un gobierno exitoso… cuando todos sabemos que no es así.

 

Y no es que el presidente, el gobernador o el presidente municipal estén obligados a resolver en su mandato todos los problemas que se han ido acumulando por la ineficacia, corrupción e ineptitud de los gobernantes que les han precedido en estos 500 años de invasión y ocupación colonial.

 

Tampoco se trata de solo ver sus errores. En el avance y el retroceso de la sociedad están inmersos todos los ciudadanos, NO ES OBRA DE UN SOLO HOMBRE, aunque desde luego, el responsable de dirigir y coordinar todos los esfuerzos es el gobernante en cualquiera de los 3 niveles de gobierno.

 

Tal vez lo irritante del asunto es ver como se gastan tantos recursos en el culto a la vanidad y que se tome al pueblo como retrasado mental, que sueñen que con dinero y publicidad pueden cambiar la realidad social de los ciudadanos.

 

El gobernante tiene los mecanismos legales para informar de su alta responsabilidad en los tres niveles. No es gastando y despilfarrando el dinero del pueblo como podrán hacerle creer que vive mejor. Cada padre de familia, cada madre y cada joven podrán evaluar en la propia realidad de su circunstancia personal de vida, el logro de cada gobierno. Todo lo demás es vanidad y derroche de recursos.

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