CHIMALAPAS A CIELO ABIERTO

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<br>CHIMALAPAS A CIELO ABIERTO
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JOSEFA SÁNCHEZ CONTRERAS
PROYECTOS MINEROS COMO AGENTES DE DIVISIÓN Y VIOLENCIA
Ojarasca, Periódico La Jornada.
28 mayo 2019.
En el centro del istmo de Tehuantepec, Oaxaca, se ubica la selva Chimalapas. Forma parte de la región fisiográfica conocida como Sierra Madre del Sur y de su cadena montañosa nacen los ríos que desembocan, por el lado norte, en el Golfo de México y por el lado sur los que vierten sus aguas en el ecosistema lagunar de manglar del Golfo de Tehuantepec, uno de los más grandes y extensos, en la costa del Océano Pacifico.

Chimalapas, territorio históricamente zoque, ha fungido en el estrecho ístmico como un nacedero de agua dulce. Los ríos Ostuta, Niltepec y Espíritu Santo forman parte de la región hidrológica de la cuenca de Tehuantepec. Desde el parteaguas continental sus vertientes dan vida y abastecen a los poblados zapotecos de la planicie sur hasta desembocar en el sistema lagunar de las comunidades binniza e ikoots (zapotecas- huaves) de San Francisco del Mar, Juchitán, Álvaro Obregón, Xadani, San Dionisio del Mar, Chicapa, Unión Hidalgo, San Mateo del Mar y Santa María del Mar; por el lado norte, dan vida a la nada desdeñable cuenca del Coatzacoalcos, incluyendo las subcuencas de Uxpanapa, Tancuchapa y Tonalá.

Este sistema de ríos y lagunas ha sustentado una economía regional basada en el cultivo, casi extinto, de la milpa, la pesca, la ganadería, sembradíos de mango y ajonjolí. Además, y muy relevante, es el uso cotidiano del agua de los ríos para la vida de todos los pueblos que a sus orillas se asientan desde tiempo inmemorial.

Por tal, es alarmante que en esta región estén contemplados proyectos de minería a cielo abierto. De acuerdo a la cartografía oficial CartoMinMex de la Secretaria de Economía, existen tres concesiones vigentes sobre el rio Ostuta, dentro de los bienes comunales de San Miguel Chimalapa, en colindancia con el ejido de Santo Domingo Zanatepec. De ellos refieren tres polígonos. El 231753, denominado lote Mar de Cobre, cuya superficie abarca cinco mil 610 hectáreas, otorgado a la empresa minera Zalamera por 50 años; el título 225472 de nombre lote Jackita, conformado de mil 499 hectáreas, otorgado a Minaurum Gold, y el polígono 226906 de nombre el Chinkuyal, con una extensión de 260 hectáreas, originalmente otorgado a la Cooperativa Cruz Azul por 50 años.

Las tres concesiones, expedidas en 2005, 2006 y 2016, aún se muestran como vigentes y en total suman 7 mil 369 hectáreas. Son proyectos de minería a cielo abierto que buscan la extracción de oro, cobre y plata principalmente. Ante la contaminación irreversible que estos proyectos representan para el río Ostuta, las comunidades que de éste se alimentan han exigido a sus autoridades levantar actas de cabildo con el fin de declarar el territorio libre de extractivismo.

Sin embargo, las decisiones de las asambleas y los foros regionales no han sido suficientes para detener la acelerada instalación de la cartografía minera. En este año se identifican cuatro solicitudes que abarcan gran parte de las 134 mil hectáreas de bienes comunales que constituyen San Miguel Chimalapa y una solicitud ubicada dentro de las 460 mil hectáreas que conforman Santa María Chimalapa.

Sobre el rio Ostuta se erigen dos solicitudes: el lote San Miguel con una superficie de 18 mil 950 hectáreas, de acuerdo al expediente 62/10026, y el lote Santo Domingo, cuya superficie es de 26 mil 432 hectáreas de tierras comunales y gran parte del ejido de Zanatepec según el expediente 62/10024.

Los ríos de Niltepec y Espíritu Santo se encuentra amenazados por dos solicitudes mineras: el lote de nombre Mar de Cobre 2, con una superficie de 39 mil 622 hectáreas según el expediente 062/10049, y el polígono El Porvenir que contempla 22 mil 387 hectáreas con número de expediente 62/10025. Todo esto suma 107 mil 391 hectáreas de tierras principalmente comunales.

Se suman las concesiones mineras en el lado norte del vasto territorio Chima, en la vertiente de la región hidrológica de la cuenca del Coatzacoalcos. Justo en la colindancia de la comunidad agraria de Santa María y la Colonia Cuauhtémoc se identifica el polígono 242378, lote La Vacuna, de una superficie de 799 hectáreas cuya concesión vigente es de 50 años. En la misma zona se encuentra el polígono La Honda, de título 232812, con 200 hectáreas.

Una solicitud minera se detecta entre los límites de Chimalapas y Uxpanapa, lote La Atenea, de 47 mil 610 hectáreas según el expediente 108/00188; abarca el poblado Once y San Francisco la Paz, comunidades de chinantecos y mazatecos reubicados. En los años setenta y ochenta fueron desalojados de sus territorios para la construcción de la presa Miguel Alemán o Cerro de Oro. Es una zona de latente conflicto por la tierra entre los chinantecos reubicados, que reconocen los bienes comunales de Chimalapas, con los caciques ganaderos.

Es de enfatizar que todos los polígonos identificados, sean concesionados o solicitados, se encuentran en zonas de conflictos agrarios entre Chimalapas y sus colindantes. Por tal situación, de aprobar la Secretaria de Economía las solicitudes mineras estarían propiciando el incremento de la violencia en la región y agudizando la disputa por la tierra. Además, en términos ecológicos representa un atentado a dos regiones hidrológicas cuya contaminación es letal para la vida de los pueblos zoques, chinantecos, binnniza e ikoots. En síntesis, la aprobación de las solicitudes mineras pondría de manifiesto la continuidad de la economía extractiva en el nuevo régimen obradorista y con ello el despliegue de todo un proceso de acumulación por despojo naturalmente, en esencia, contradictorio a la existencia de los pueblos originarios.

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