LA REBELIÓN DE LOS JÓVENES EN EL MUNDO.

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Las revueltas juveniles que están sucediendo en varios países de Europa y Norte de África se explican por la condición de explotación y deshumanización que “los mercaderes” han sometido a la mayor parte de la humanidad.

 

En efecto, nunca en la historia del planeta, unos pocos tuvieron tanto poder global, y ese poder, está siendo usado para crear hambre, sufrimiento y desesperanza. La gente en muchos países no tiene trabajo, las relaciones sociales, económicas y políticas, cada día son más injustas y aberrantes. La gente se está “secando espiritualmente”.

Los dueños del dinero han hecho de este planeta un verdadero infierno. La vida en los países sometidos por el Mercado global se ha convertido en un despropósito y un páramo estéril. El único fin es hacer dinero y dinero a costa de la gente y la naturaleza.

 

Por la vía de la globalización, el poder económico y político a las personas se les ha reducido a la categoría de  mercancías. La gente es obligada a vivir como “pollos de granja”, en una grotesca forma de vida determinada por los medios de comunicación. Las políticas económicas son suicidas, se está atentando contra LA VIDA en el sentido más amplio y profundo.

 

Los “mercaderes” para logar esto han acabado los valores humanos que poseen las culturas tradicionales, la familia y sus principios han sido exterminados. La alimentación se ha convertido en un medio para hacer dinero y enfermar al pueblo. La salud un negocio turbio para robar y enfermar. La educación se ha convertido en un raquítico e insuficiente sistema de “instrucción”, que produce seres insensibles, individualistas y mezquinos. La organización y consciencia social ha sido neutralizada por los partidos políticos y sus bandas de criminales organizados llamados políticos. Los medios se han apropiado de la consciencia de las personas. De esta manera, ya no tiene sentido la vida.

 

El hartazgo de la gente está llegando al punto del estallido social, especialmente el de los jóvenes que no ven ningún futuro, ni en el aspecto material ni en el espiritual, dado que no tienen trabajo y se dan cuenta que fueron engañados por el sistema pues al terminar una carrera universitaria los insensibles e irresponsables mercaderes no les dan trabajo ni oportunidades. De modo que no pueden acceder al mercado de consumo al que diariamente son sometidos por los medios masivos y su nociva publicidad.

 

Todo en el mundo de los jóvenes y de la gente en general es DINERO Y CONSUMO. Solo que para las inmensas mayorías se les ha negado planificadamente su acceso. Los mercaderes destruyeron las culturas, las religiones, los valores y principios familiares. Comercializaron todo; el deporte, el arte, el amor, la amistad y solo les dejan el “comprar-tener-desear-frustrarse”. Y para los pocos que pueden acceder a las mieles del consumo, les deja solo un gran vacío en medio del consumo estéril.

 

Lo que está pasando en algunos países es que la gente ya se dio cuenta que los políticos y el sistema político es una farsa. Que los políticos sirven sumisamente a los intereses del Mercado, no de los pueblos. Que los políticos traicionan a sus pueblos para atender las demandas inmorales, desproporcionadas y voraces de las grandes empresas a cambio de que les permitan mantenerse en el poder y les toleren sus corruptelas. Esta es la razón de los estallidos sociales.

 

La solución no es nada fácil. El asunto no es tirar a un tirano para que se trepe otro más rapaz. Se necesita algo mucho más profundo, como reorientar la vida y sus valores de manera personal, familiar y social. Se requiere someter a los “mercaderes”, restringir su poder a través de que el dinero-comprar-tener, no sea el fin supremo de la existencia. Es necesario que el poder vuelva al pueblo y que se instauren democracias participativas y que se acaben los políticos, la política y los partidos políticos. Sí la gente asume sus responsabilidades sociales e históricas, no se necesitan de los políticos y su mundo corrupto, sino de la participación social responsable y comprometida. Es necesario anteponer EL BIEN COMÚN  y reducir y limitar EL INTERÉS PRIVADO. Se requiere darles a los pueblos alternativas y medios para que despierte y desarrolle la trascendencia espiritual de su existencia. Se requiere re-significar la vida y el mundo como un espacio sagrado y divino.

 

Por más imposible que parezca, no existe otro camino. Lo difícil no es HACERLO… sino ¡IMAGINARLO!  

 

 

 

     

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