Un lugar llamado Chiapas devela historias ocultas de un territorio físico y mental

Un lugar llamado Chiapas devela historias ocultas de un territorio físico y mental
? Imagen de la directora Nettie Wild con parte de su equipo en uno de los acercamientos que tuvo con el entonces subcomandante Marcos.Foto cortesía de la cineasta
Ana Mónica Rodríguez
Periódico La Jornada
Sábado 9 de febrero de 2019.
Hace 25 años el aire estaba cargado de miedo en Chiapas, recordó la realizadora Nettie Wild, quien se adentró en las montañas y la selva del sureste mexicano para plasmar un poema cinematográfico luego del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

La directora canadiense realizó un minucioso registro sobre el movimiento, que se devela por primera vez y con traducción en español en el documental Un lugar llamado Chiapas; lo da a conocer en contextos de fechas memorables en México: 25 años del levantamiento del EZLN, el centenario del asesinato de Emiliano Zapata y cinco siglos de la llegada de Hernán Cortés a lo que ahora es México.

En el largometraje de 96 minutos la cineasta narra la peligrosa travesía que emprendió con su equipo por una región saturada de armas, retenes y vehículos blindados. Además, devela la situación de incertidumbre de los refugiados choles y la desesperación de los hacendados, cuyas tierras fueron tomadas por los zapatistas.

Otras de sus pinturas al óleo ?como llama Wild a su proceso fílmico? fueron las figuras emblemáticas del obispo Samuel Ruiz, quien moderó las pláticas de paz, así como la de uno de los líderes del movimiento de insurrección: el subcomandante Marcos.

Nettie Wild recurre a su memoria fotográfica y explica sobre el legendario personaje con pasamontañas y pipa en mano de quien logró una sola entrevista: Es un hombre (no un santo) complejo, que habla mucho sobre cómo tratar de llevar las contradicciones. Sobre todo estaba molesto porque mi equipo se fue a filmar a los desplazados. Se salió de su control. Una de esas contradicciones fue en ese sentido: cómo proteger a aquellos que simpatizan con tus ideas, pero cuya situación está más allá de tu alcance bélico, de tus armas.

Pese a su molestia, el entonces subcomandante Marcos citó a Nettie Wild y su equipo ?en uno de los caracoles más alejados e inaccesibles en la noche de Día de Muertos?.

Ahí se desarrolló la entrevista con un equipo de iluminación improvisado. Recuerda divertido el camarógrafo Eduardo Herrera: Como plan b teníamos tres lámparas que usaban gasolina blanca, porque, precisamente ese día, los zapatistas nos pidieron nuestro sencillo equipo de luces para un baile que iban a tener.

Pero Wild tenía claro el objetivo: ?A pesar de que no teníamos entendimiento con el Sub, yo no quería sólo sus declaraciones o imágenes en conferencias de prensa, sino poder acercarme y mirar al corazón de este hombre, qué pensaba y sentía?.

Su mayor terror

A la realizadora no la amedrentaron los peligros ni los retenes durante el recorrido que hizo por la región; reconoció que su mayor terror era no obtener las imágenes necesarias para contar las historias ocultas de un lugar que es un tanto físico y otro mental; con un nivel mágico, pero, también trágico.

Entonces, en la película están permanentes estas dos fuerzas en pugna, por lo cual realmente quise hacer un poema cinematográfico, basado en una experiencia que lograra hacer sentir a la gente sobre ese lugar llamado Chiapas que tiene un corazón realmente indígena.

Luego de 23 años, Nettie Wild se reunió con integrantes del equipo con el que grabó el documental la noche del jueves en la sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario, donde el documental tiene varias funciones.

La realizadora también halagó el esfuerzo de su equipo, entre los que destacan el camarógrafo Eduardo Herrera, el sonidista Jesús Sánchez Padilla, el traductor Víctor Mariña y su increíble asistente Robin Bain.

Esta película ha ganado muchos premios alrededor del mundo por su valor artístico más allá del político. Y ya es tiempo de que se presente en México.

La distribución de la cinta está a cargo de la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y se espera que su recorrido continúe en salas de arte independientes del país, con una combinación de proyecciones por varias comunidades.

Sería importante traducir en más idiomas la cinta, si la intención es llegar a un público más amplio, pero vamos paso a paso.

Wild agrega que la Filmoteca digitalizó la nueva versión en español del documental y trabajó en su corrección de color, así como en la sincronización del sonido para su remasterización.

Las funciones de Un lugar llamado Chiapas en la sala Julio Bracho, en Ciudad Universitaria (Insurgentes Sur 3000) son del 7 al 10 de febrero; del 13 al 17 y del 20 al 24 del mismo mes se proyectará la versión remasterizada. También se estrena en la UNAM la película Koneline: nuestra tierra hermosa, la cual se proyectará del 13 al 17 y del 20 al 24 de este mes.

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